122 Cuestiones del aquí y ahora 2020. [3]

Ética y Política

De entrada y rápidamente la cuestión de la Ética más orginal nos vuelve desde ArIstóteles, como carácter (Conjunto de rasgos, cualidades o circunstancias que indican la naturaleza propia de una cosa o la manera de pensar y actuar de una persona o una colectividad, y por los , que se distingue de las demás) iniciando por uno mismo y por lo tanto en la relación con otros. Implica cierta elección preliminar desde la posibilidad individual, a diferencia de la moral o deber kantiano, aunque merodeen cierta misma idea, en cuanto social que es un gran conjunto de individuos. Algo así como que si otros pueden estar mejor (en el sentido que se pueda brindarse), entonces el uno mismo también.

Se escucha como antiquísimo, y lo es, aunque si se lo piensa el pathos de ser ya alguien en este minúsculo y transitorio planeta, se lo requiere, salvo soberbia difícil de explicar desde la sola filosofía, y tal vez mejor campo para el psicoanálisis o un análisis entre spinoziano o nietzscheano en el que no se adentrará aquí, pertenece a otro objeto de conceptualización.

Lá Ética es parte de la Política (Aristóteles, Ética Nicomaquea. L1 #2). Existen fines algunos hacia lo “bueno” o lo “mejor” para las personas (entre las que se está), entonces de acuerdo a ello poder conceptualizarlo (dar cuenta: poderlo pensar) para establecer la dirección a esa meta. Usando palabras esa dirección en acción es Política. En el sentido más “noble” es el conocimiento que apunta a fijar las normas generales que tiendan a asegurar a los ciudadanos en su polis, para los individuos y su pueblo, mediante las ciencias subordinadas a esa Política, que en la época de Aristóteles se denominaban como estrategia, economía y retórica.

La Ética comprende (de pertenecer y entender) las cuestiones que refieren a las formas concebibles relativas a “nuestras” acciones, a la vida de cada uno y-con los otros, y a las interrelaciones que más convengan, en sentido gregario, de un conjunto: sociedad, polis, pueblo, nación …., con la dimensión y las palabras con las que se alcancen pensar. Algo así como que se puede vivir mejor (eudomonológicamente) con fin de felicidad. Vendrá Kant, 22 siglos después que para lograrlo habrá de haber un deber guiando cada acción. Se entenderá que para cualquiera de las posiciones, se señala a los modos de actuar, de “ser” de alguna manera y claramente por este asunto de ser humano, de poderlas pensar.

Desde que los sapiens gregariamente se juntan y crecen las polis aparece la necesidad de administrarlas (por ejemplo: la policía, con analogía a la semántica de origen y sin mayor detalle).

Paz de Westfalia

En 1.648 se firma la Paz de Westfalia, luego de la desolación europea producto de la Guerra de los 30 años, lucha entre diferencias de confesiones religiosas a partir de la Reforma y Contrareforma. El tratado implicó que cada estado-nación decidiría cual era la confesión dominante oficial, y deriva de ello la noción de soberanía, cuya arqueología es de raíz históricamente religiosa (obviando a Nietzsche aquí y ahora) que se vuelve así central en la cuestión Política y del mapa de estados-naciones, novísimo modelo de organización territorial, política y social en aquellas épocas.

Ese modelo requería de “las masas” un asunto principal sin el que no podrían haberse establecido: “la unidad”.

Se advierte que entre la Ética de las acciones individuales y la Política para las cuestiones colectivas ha de darse una cercana relación, desde la constitución gregaria de los seres humanos.

¿Como se administra, que se puede esperar, cuáles dispositivos han de aplicarse, para organizar esa gregariedad en el hoy de la época? ¿Cuales son los problemas que afronta la propia formación de los conglomerados?

Hoy, tercera década del S XXI encontramos generalizada la forma democrática, total, parcial o al menos declarada. Democracia que no tiene nada que ver con la que era en la Grecia que la formuló en su origen.

La unidad (cierta uniformidad colectiva) está determinada por la capacidad de cada estado-nación de gobernarse, autolegislarse, organizarse. Se necesita cierta unidad, alguna idea más o menos uniforme de pueblo, nación o más aceptablemente de ciudadano. Esta necesidad se contrapone a la noción postwestfaliana de soberanía por lo de una ciudadanía más cercana al pueblo concreto que la del soberano teológico omnipoderoso.

Es algo así como un centro de gravedad de la organización que se establezca, del que luego deriva la necesidad en las relaciones interindividuales y comunitarias.

Esta clase de unidad debe bastante al orden del contractualismo social. Un individuo se encontrará en un medio gregario con la necesidad compartida de establecer, al menos como implícito, un contrato con la sociedad que lo preexiste y rodea, un asunto de deberes y derechos reglamentados de alguna manera para todos por igual, unificado.

Esta concepción tiene fechas de nacimiento con Thomas Hobbes (Leviatán, 1651), John Locke ( Dos tratados sobre el gobierno civil, 1688) y Jean Jaques Rousseau (El contrato social, 1762), como proclamación organizada que convenientemente a todos permitiera aún a cada individuo particular su propia y auténtica libertad en el conjunto gregario al que pertenezca. La tensión que puede percibirse de entrada entre los opuestos individual y social, es según Rousseau problema y objeto que señala la necesidad de alguna solución.

Idealmente en su originalidad, a solución consistirá en que el individuo queda “sometido” al contrato pero no se afecciona como sometimiento sino que encauza su libertad en su relación con esa totalidad que se le presenta como contrato social. No se tratará de un enfrentamiento individuo versus todo el resto de otros sino una proyección de uno con el resto (que también son unos). Cada quién se verá identificado con los demás en un objetivo de mutua convivencia, con lo que se vuelve a reiterar la cuestión de idealidad y unidad en función de la conveniencia del contrato.

Deriva de esto el concepto (como posibilidad de pensamiento) de Voluntad General: cada uno aporta de su parte lo necesario para cumplirla que concreta la unidad en la entidad Yo Colectivo, como corpus moral que “obliga” contractualmente a todos por igual.

Se podrá entender desde esta conceptualización la clave de la voluntad general de la proyección (psicológicamente considerada) de cada individuo como sujeto social, corporizado en el Yo colectivo, como se habla del cuerpo o las patas del estado, y que como entidad colectiva concretada como cosa presente es internalizada en tanto identificación subjetiva y colectiva que unifica a los sujetos de convivencia.

No hay colectivo sin individuos ni individuo sin colectivo de individuos. en esta idea del contrato social, la subjetividad se convierte en inter-subjetividad. John Stuart Mill encontrará una metáfora para esta idealización: “Mi libertad termina donde comienza la del Otro”. Aparecen como una cuestión de ciertos límites, o fronteras, dígaselas contractuales.

Toda esta conceptualización constituye cierta armonía subjetiva, y en tanto requiere alineamiento general se plantea, filosóficamente, una cuestión que las democracias debieran reconsiderar. Pasaron algunos siglos desde Hobbes, Locke y Rousseau, y las condiciones y umbrales y la cantidad de población y la ciencia y la tecnología y hasta la geografía y el clima, cambiaron. Ya no es la misma antropología que produjo el contractualismo.

Aparecen nuevas o renovadas problemáticas: posibilidad de convivencia y aceptación de diferencias, agresividad, distribución desigual de la riqueza producida, afectos y efectos actualizados en las interrelaciones, pérdida de confianza y valor de la palabra, desmedro de la reciprocidad, etc ….. Nuevas evidencias en nuevos tiempos ya no tan idealizables, por todas las causas que no es oportuno ni objeto exponerlas aquí ( que sí serían objetos de otras genealogías pero se alejaría el objeto al que se apunta en este algo menor espacio de reflexión, al menos por ahora).

Si aparecen preguntas complicadas pala la Filosofía Política actual. ¿Que es y que puede la Política en acción? ¿Que es el terreno de las democracias hoy día? No parecen las mejores respuestas las simplistas ni las dicotómicas.

Democracia 1983 en Argentina

La democracia es un problema nunca resuelto, es dinámico, y por lo tanto inacabado e inalcanzable, que abarca multiplicidad de elementos interrelacionados. Puede intentarse una expectativa del resultado de su acción: una ecuación que resuelva con algún grado de optimización condiciones de + apertura + dinámica + conveniencia para todos lo más equitativa posible, que resuelva más conflictos y que abra a la dilución de parcialidades como promotores de diferencias presentes en cualquier sociedad.

Jürgen Habermas y John Rawls, con sus matices, plantean la necesidad de una Ética en la Política a través del discurso (un ética discursiva, como concepto y método). Eso supone que en la comunicación de cada particular concepción y compartir “opiniones” aún divergentes implica adoptar una posición ética de unos respecto de otros.

El implícito ético consiste en que hay derecho de decir, contrastar y eventualmente llegar a cierto consenso dado que ninguna de las partes tiene certeza de absoluta “verdad”.

Aparecen varias cuestiones en esta proposición, una que se destaca es la de como se asegura que las partes en diálogo compartan la apertura del debate de los argumentos que se planteen. Sería una astucia no ética de alguna de esas partes la simulación de cierto consenso con arreglo a fines particulares, que estaría indicando la necesidad de “buena fe” de todas ellas.

Hay bastante polémica en cuanto a la utilización interesada de propia utilidad en una diálogo propuesto abierto y ético, que que si oculta un interés particular ya no es ético, y que puede observarse en ciertas acciones concretas de la política y los mercados.

Se exponen ahora las diferencias entre por ejemplo una democracia razonablemente ética y los populismos crecientes (de entrada, difíciles de definir).

“El arresto del propagandista”  que reproduce la represión zarista del movimiento de estudiantes rusos que bajo el lema “Ir al pueblo”, divulgaban entre los sectores populares las obras censuradas originando el movimiento populista

El populismo no es una ideología sino más bien algo así como una lógica de acción política que promueven bruscos cambios (lo que es desde ya un síntoma) en la sociedad con contenido al menos anunciado como “dramático”, apelan al pueblo (no a los individuos), se constituyen en autarquías y se valen de la emotividad, discursos simples y dicotómicos, no proponen discusiones abiertas y argumentada sino argumentarios (argumento+comentario) basada en emociones, clasifican “visiones” del mundo y sobre todo ponen en cuestión la idea de democracia liberal (que n tienen nada que ver con los conceptos económicos de modelos liberal o neoliberal, que sería otro campo de debate, no objetos filosóficos) y jaquean la idea que hoy puede deducirse de las sociedades actuales, que se establecen de por sí complejas.

La democracia es desde ya una complejidad porque deben abarcar muchos asuntos en realidades que empiezan desde la vulnerabilidad de cada individuo en un contexto en que no puede haber bienestar para distribuir sino es dentro del colectivo, asume además la pluralidad (sexo, razas, niveles educativos, nacionalidad, migraciones, desigualdad, marginalidad….. ) y su dinámica, no hay mesianismos ni respuestas absolutas, hay transhumanismo, hay incertezas, etc. , que deben agregarse como necesidades en cuenta en la formulación de alguna fundamentación que acerquen la solución de las ecuaciones como resultado en la formación de argumentos aunque no apele directamente a ellos.

La post-verdad, la confrontación, los populismos, operan de entrada sobre las emociones y por lo tanto erosionan la posibilidad de debate razonable y esperablemente ético.

Para una democracia ética se requiere voluntad de apertura. Deberían partirse de hechos y no de apelaciones emotivas.

Los asuntos de la dinámica social son muchos y variados: justicia social, racismos, discriminación, agresividad, lucha por una mayor igualdad, la diversidad (de lo que fuera), ……..

La formulación de la Política será, dinámicamente, el como resolver el conjunto de hechos en un esquema que aproxime al antepuesto contrato social, como voluntad general.

Tomás Moro

Al menos como pretensión hacia un devenir más auspicioso, cuando la condición socio-política-económica que se vislumbra en lo más actual no parece aplicar ni al contrato ni se perciba voluntad general. Y haya necesidad a apelar a Tomás Moro (Utopía, 1516).