114 Volviendo al presente. [6]

Solo para nadie y para todos

Volver al presente. Humano

Baruch

Terminamos el anterior: El ánimo ( el alma espinozista ) como idéntico a lo extenso del espíritu ( el pensamiento ) causa efecto reciproco, y se manifiesta en el cuerpo como sensaciones, antes se las llamaba pasiones, con Freud pulsiones. Es el alma que se expresa como alegría, tristeza, dolor, angustia, pérdida de identidad, expectativa, deseo, poder de algo, falta, fantasías, ilusiones, alucinaciones, voluntad dijo Schopenhauer, voluntad de poder, Nietzsche, arquetipo Jung, obediencia a las tablas, Moisés, demasiado.

Más cerca o más lejos, a partir de distintos paradigmas, algunos sapiens dan cuenta de la multiplicidad del modo de ser humano. Dan cuenta: lo percibieron, se dieron cuenta y lo pensaron y expusieron cada quien en su propio nombre. Como se dijo en capítulos anteriores, no existía la ciencia que pusiera aportar más elementos de fundamentación, y posiblemente aún así lo siga siendo.

Que hoy día, desde lo actual del progreso científico, con toda la parafernalia tecnológica disponible, aún se mantengan fundamentos como conjeturas es propio de las velocidades relativas entre lentitud científica y rapidez del la cosmología del pensamiento. Las cuestiones físico químicas preexisten a su entendimiento, están desde un principio y que la ciencia las vaya interpretando es lo actual en la flecha del tiempo que lleva ya 14 mil millones de años cronológicos. Las leyes de la naturaleza son siempre iguales, que aún muchas las ignoremos es lo mismo, se seguirán cumpliendo.

La Filosofía, nacida desde la observación racional y pensante de los cielos, sus regularidades y el poder ser de los hombres y su posibilidad diferencial de pensar, permitió el comienzo de las ciencias, pero neutralizó su acierto brindando fundamentos a la fantasía e ilusión mágicas o religiosas y a muchas otras maneras equivalentes. Y así estamos. Es una época aún grave, o gravísima según Heidegger, porque aún no aprendemos a pensar, y nos aventuramos a agregar desde la sensación de la experiencia cotidiana, que cada vez menos. Lo conjeturamos 70 años después que Heidegger abriera a la posibilidad de empezar, al menos, a pensarlo. Luego Deleuze y Guattari develaron la realización actualizada de la ezquizofrenia en las sociedades actuales, En la estratificación combinada de ambos momentos, nace la conjetura.

Entre la físico química del pensamiento y sus relaciones con otras partes somáticas que producen la sensación, o viceversa que las sensaciones provocan percepción al pensamiento, decimos, aún la complejidad sistema espacio-tiempo de un cuerpo humano, algo debería estar ocurriendo a cada instante, al infinitesimal de la duración de la transmisión que el sistema permita. Y claramente nos detenemos en esta postulación, porque entendemos hay bastante que aprender de los que lo pensaron y expusieron en su propio nombre .

El hombre spinoziano no es sustancia, sino modo; el alma es modo del pensamiento, y el cuerpo, modo de la extensión. Alma y cuerpo no se relacionan como dos sustancias, sino como una idea y su objeto; el cuerpo es el objeto primero del alma y el alma es idea del cuerpo.

Explayemos un poco. Spinoza propone una única sustancia, a que no tan convencionalmente (por permitida en el paradigma de su época) llama dios, aunque no tardemos en entenderla como Naturaleza, extendida a la posibilidad del todo cósmico. Alma y cuerpo no se relacionan como dos sustancias, porque solo hay una, Expresa pensamiento y cuerpo se relacionan uno a otro, desde la lógica de la expresión de su entendimiento,

Agrega: Ahora bien, como nuestro cuerpo es una especie de proporción o armonía de movimiento y reposo, y está continuamente sometido al impacto de los múltiples y variadísimos cuerpos que lo rodean, nuestra alma refleja esos choques e impactos y, a través de ellos (afecciones corporales), conoce los cuerpos externos. He ahí la imaginación: un conocimiento esencialmente condicionado por la situación de nuestro propio cuerpo, por nuestro temperamento, nuestra experiencia previa y nuestros prejuicios individuales.

Aún desde la ignorancia de las infinitas posibilidades físico químicas que se transmitan, decimos, Spinoza las anticipa en los términos del lenguaje que puede utilizar. Y destacamos en esto el asunto del lenguaje que está directamente relacionado con la necesidad de convencionar los contenidos del pensamiento, para su posible transmisión a otros sapiens que están cerca, justo frente al que algo dice necesariamente devenido cierta clase de pensamiento antes de eso.

Las formas en que pueda devenir un pensamiento no aprendido lo extenderemos más adelante en referencia a Freud, o a Schopenhauer, o a Nietzsche, o porque no a Marx, aunque ya Spinoza, antes que todos ellos lo haya intuido y que anticipa como provenientes de nuestro temperamento, nuestra experiencia previa y nuestros prejuicios individuales, que además de inevitables son siempre singulares a cada sapiens existente.

A partir de esta idea del hombre, como ser imaginativo, que sólo percibe los cuerpos externos a través de su propio cuerpo, define Spinoza los afectos o sentimientos.

Los afectos humanos son la vivencia en la imaginación, es decir, las ideas de nuestras afecciones corporales . Tienen, pues, las mismas características que la imaginación y se rigen por sus mismas leyes. Los sentimientos son subjetivos, porque la imaginación refleja más la situación de nuestro cuerpo que la naturaleza de los cuerpos externos. Son inciertos y azarosos, adoptan el carácter de pasión, de algo que se nos impone del exterior y nos sorprende a cada paso, porque la imaginación capta consecuencias sin sus premisas, es decir, fenómenos sin sus causas.

Se refuerzan y debilitan, se mezclan y entrecruzan, se comunican y difunden de las formas más extrañas y sorprendentes, sin que podamos evitarlo, porque se rigen y gobiernan por las leyes de asociación de imágenes (semejanza, contigüidad y contraste), que son tan necesarias como las leyes de choque
de los cuerpos.

Así, preliminarmente lo expresaba Spinoza. Claro, apenas se conocían las matemáticas de Isaac Newton y la reciente física más moderna de Descartes, y no es menor que su obra principal esté expuesta al modo geométrico. Inferimos de lo hasta aquí resumido su intuición que la mundanidad debía cumplir con ciertas legalidades propias de la Sustancia, de la que de sus infinitos modos el hombre, y usando palabras, solo dispone de dos.

Con dos mínimas clarificaciones, en referencia a esta primera parte con Baruch, no nos estamos saliendo hasta este momento de un hombre individual (o sea postergamos lo social), y segundo, por lo tanto se habrá de seguir con él.

Schopenhauer

Textual del comienzo de Sobre la voluntad en la naturaleza:

El rasgo fundamental de mi doctrina, lo que la coloca en contraposición con todas las que han existido, es la total separación que establece entre la voluntad y la inteligencia, entidades que han considerado los filósofos, todos mis predecesores, como inseparables y hasta como condicionada la voluntad por el conocimiento, que es para ellos el fondo de nuestro ser espiritual, y cual una mera función, por lo tanto, la voluntad del conocimiento. Esta separación, esta disociación del yo o del alma, tanto tiempo indivisible, en dos elementos heterogéneos, es para la filosofía lo que el análisis del agua ha sido para la química, si bien este análisis fue reconocido al cabo. En mi doctrina, lo eterno e indestructible en el hombre, lo que forma en él el principio de vida, no es el alma, sino que es, sirviéndonos de una expresión química, el radical del alma, la voluntad. La llamada alma, es ya compuesta; es la combinación de la voluntad con el nous, el intelecto. Este intelecto es lo secundario, el posterius del organismo, por éste condicionado, como función que es la del cerebro. La voluntad, por el contrario, es lo primario, el prius del organismo, aquello por lo que éste (el pensamiento) se condiciona. Puesto que la voluntad es aquella esencia en sí, que se manifiesta primeramente en la representación (mera función cerebral esta), cual un cuerpo orgánico, resulta que tan sólo en la representación se le da a cada uno el cuerpo como algo extenso, articulado, orgánico, no fuera ni inmediatamente en la propia conciencia”.

No estudiaremos aquí a Arthur Schopenhauer, si explanaremos lo que adviene a nuestro modo de pensar cuando lo hacemos. Si aún no aprendemos a pensar, reconocemos la ayuda que a la distancia de dos 2 siglos nos puede agregar. De nuevo, expresa en sus palabras posibles contenidos de pensamiento que debemos aprender a escuchar (un forma elíptica de referir a su lectura o estudio). Había épocas en que era considerado conveniente, no solo leer los textos en voz alta, además de tomar las notas que que nos ayudarían a recordar lo que despertaba la atención en su momento, ya que después eran relocalizadas a una memoria latente , no consciente.

Advirtamos, como una mínima cuestión de contexto, que Schopenhauer es considerado uno de los más brillantes pensadores del siglo XIX y de más influencia en el siglo XX, siendo el máximo representante del pesimismo filosófico, adversario del idealismo hegeliano propone un “pensar hasta el fondo” la filosofía de Kant, y se inspiran en cosas de Platón y Spinoza, y como casi podríamos decir un postidealismo o idealismo trascendental y que acerca las alternativas no tan pesimistas de la filosofía oriental. Muerto el héroe filosófico de la época, Hegel, al casi final de su vida su obra empieza a ser más leído y reconocido. De su lectura cabe dar cuenta de una potente inteligencia que al menos a algunos nos asombra.

Si nos escuchamos poder pensar que el intelecto es lo secundario, lo posterior en el organismo que es un sapiens (un volumen de espacio-tiempo aludirá más tarde Schrödinger), por éste condicionado. La voluntad, por el contrario, es lo primario del organismo, aquello por lo que luego el pensamiento se condiciona. Pura voluntad de persistir en su ser sustancial en el mundo, ya adelantada por Spinoza pero ahora expuesta como fuerza natural, como un radical del alma lo dice, como una raíz que permite lo otro.

Resuenan las metáforas propias de cada posibilidad de expresar con lo arbitrario de las palabras, contenidos bulliciosos de pensamiento. Lo bullicioso proviene, decimos (y cuando decimos no lo arrogamos como valor de verdad, sino como resultado dicho en palabras, algo de lo que se deriva de nuestros contenidos propios de la consciencia que nos aporta el pensamiento en el contexto en el cual nos estamos expresando) de la enorme actividad de intercambio de energías físico químicas, entre cada una de las partes de nuestro organismo. Este organismo se constituyó, como lo revisamos en capítulos anteriores desde formaciones específicas que en el transcurso de las transformaciones entre las infinitas posibles dieron lugar a los cuasicristales, que como ADN, admiten la reproducción de los organismos, sus modos de existencia concreta y el fenómeno que luego se bautizará como Vida, en este planeta al menos. Si a la luz de la posibilidad de las ciencias hoy, no disponibles ni para Spinoza, ni para Schopenhauer, ni para Nietzsche ni para Freud en sus momentos, hoy atrevemos una conjetura más cerca de las leyes que rigen el cosmos que entendemos conocer, es nada más porque la ciencia aporta nuevas posibilidades, que antes claramente no estaban disponibles. De nuevo, el hombre es anterior a las ciencias. Por lo tanto nuestro paradigma nos permite hoy adicionar a las formas de expresar la misma humanidad con criterios algo más ampliados. Por eso decimos, decimos.

Solo haberlo nombrado a Schopenhauer, y con solo una preliminar irrupción de su concepto de la voluntad, no solo reencontramos la anterior mención a los cuestiones de Spinoza, también preliminares, sino que además nos abre vías de articulación con lo que intentamos decir hoy cuando decimos. Casi una primera correlación entre sapiens en su devenir.

Una última observación antes de pasar a Nietzsche, nos enteramos desde lo profundo de la historia occidental, que algunos ante la fuerza superior, que Schopenhauer nombra voluntad, y ante la intuición de algo que prevalece en la constitución humana ignorando cualquier grado de conocimiento imposible para su época, inventaron el concepto de Dios, no en minúscula como hizo Aristóteles, sino con mayúscula y ortorgándole a la palabra y su representación una fuerza divina que los míticos asignaban a sus héroes imaginarios. Que luego essa palabra en mayúscula se impusiera de alguna mística manera, y con el poder de la imposición hiciera lo que hizo, es otra historia que seguramente retomaremos en otros capítulos, aunque no estuvieran sino nombrando la misma voluntad schopenhauriana, desde la ignorancia y cierta inconsciente cuenta de la prevalencia de la Naturaleza.

Nietzsche

Hemos expuesto muchas cosas acerca de Nietzsche en este lugar. Agregaremos ahora alguna nueva consideración, desearíamos intempestiva, en función de la escucha de algunas partes de su obra que se convienen con lo aquí, en este capítulo, planteado. No dejó de reconocer en su juventud Friedrich que Schopenhauer fue uno de sus “maestros” cuando aún oscilaba desde la filología hacia cierta independencia filosófica.

Sobre La voluntad de poder.

Todos los grandes temas de la filosofía de Nietzsche, el nihilismo, la crítica de la metafísica, la religión y la moral, la doctrina del Eterno Retorno y la Transmutación de los Valores, se dan cita en esta gran obra, cuyo nudo argumenta! lo constituye precisamente el estudio de la Voluntad de Poder. En el el libro III «Fundamentos de una nueva valoración», apunta en un doble sentido. En primer lugar nos proporciona una aproximación al concepto de Voluntad
de Poder: es el principio a partir del cual se determinan los valores. En segundo lugar sugiere la necesidad de una nueva valoración, ya que… un fantasma recorre Europa: el nihilismo.

La gran noticia se propaga: Dios ha muerto, y con él todo el reino de los valores suprasensibles, de las normas y de los fines que hasta ahora habían regido la existencia humana. Ya no es posible continuar engañándose con el espejismo de la trascendencia. La idea de otro mundo superior al nuestro, donde reinan desde siempre y para siempre el Bien, la Verdad y la Justicia, se nos revela como la falsa proyección de nuestros deseos en un más allá inexistente. No hay nada que
ver detrás del telón: ese mundo ajeno al cambio, a la muerte, al dolor y a la mentira no es otra cosa que la pura nada, un ideal vacío, una mentira piadosa que hemos confeccionado invirtiendo los caracteres de nuestro mundo real que estimamos indigno de ser vivido por sí mismo. Y «ahora que se hace claro el mezquino origen de estos valores, nos parece que el universo se desvaloriza, “pierde su sentido”…»
(el nihilismo).

Son solo dos párrafos de la insistente obra de Nietzsche, primero consigo mismo y a partir de su sensación y posterior inteligencia su interpretación en nombre propio de lo que hace frente en el humano que lo rodea. Son párrafos póstumos, y retornemos por un momento a otros de su juventud, todavía en Basilea. Sobre Verdad y Mentira en Sentido extramoral:

En un apartado rincón del universo donde brillan innumerables sistemas solares,
hubo una vez un astro en el que unos animales inteligentes descubrieron el conocimiento. Fue el minuto más engreído y engañoso de la «historia universal», aunque, a fin de cuentas, no dejó de ser un minuto. Tras un breve respiro de la naturaleza, aquel astro se heló y los animales inteligentes hubieron de morir.
Aunque alguien hubiera ideado una fábula así, no habría ilustrado suficientemente el estado tan sombrío, lamentable y efímero en que se encuentra el intelecto humano dentro del conjunto de la naturaleza. Hubo eternidades en las que no existió, y cuando desaparezca, no habrá ocurrido nada, puesto que ese intelecto no tiene ninguna misión que vaya más allá de la vida humana”.

Otro párrafo:

Sólo mediante el olvido puede el hombre llegar a pensar alguna vez que posee una verdad en el sentido que acabo de reseñar (Estas convenciones linguísticas productos del conocimiento y sentido de la verdad que se proponen) . A menos que se contente con meras tautologías, esto es, con cascaras vacías de contenido, estará constantemente tomando ilusiones por verdades. ¿Qué es una palabra? La transcripción en sonidos de una excitación nerviosa. Ahora bien, deducir d e una excitación nerviosa que existe fuera de nosotros una causa de la misma supone ya una utilización abusiva e injustificada del principio de razón. Si en el origen del lenguaje la verdad fuera el único factor determinante y la certeza el criterio definitivo para designar todas las cosas, ¿de qué manera podríamos, entonces, decir con propiedad que «la piedra es dura», como si captáramos lo «duro» de una forma distinta a la mera excitación subjetiva?

Volvemos:

Nos aparece al escucharlo a Friedrich, que ya desde un comienzo de su obra disponía de los conceptos que después refinaría, ampliaría y profundizaría hasta donde pocos han llegado. Para el objeto de esta parte es como reencontrar con la afirmación que la vida está antes del pensamiento, que nos fue dotado a los sapiens.

Una aproximación al concepto de Voluntad de Poder: es el principio a partir del cual se determinan los valores. Nos encontramos así con dos formas de negación de la vida aparentemente opuestas, pero rigurosamente complementarias: el nihilismo pesimista y el «optimismo» metafísico del Idealismo. La primera es tan solo la consecuencia lógica de la segunda que contiene ya, en sí misma, el germen del nihilismo, pues el fundamento de sus valores no es otra cosa que la pura nada, el niliil. Constituye así un nihilismo inconsciente que ignora su propia mentira como tal mentira. Cuando esta mentira se desvela a la conciencia, irrumpe el nihilism queo propiamente dicho. Pero, en definitiva, la historia de la humanidad desde Platón y el cristianismo hasta… ¿cuándo?, es siempre la historia de un «tedium vitae» cada vez más pronunciado.

Podemos llegar a entender, más propiamente de estas consideraciones, si intempestivas, de Nietzsche que la secuencia que viene desde Spinoza y continúa con Schopenhauer se va refinando. Si la vida que es lo primario y que dispone de la voluntad que es la de la naturaleza, luego permite contenidos de pensamiento y estos idealizan ilusoriamente (inconscientemente lo nombre Friedrich) se prevalencia, el mundo humano parece haber entendido las cosas al revés, y actuado en consecuencia proponiendo valores que nos eran, por simple cuestión de principios cronológicos, y para eso no quedaba más opción que la imposición convencional de sus valores apodípticos, Entendemos con eso que la Voluntad de Poder nietzscheana como un retorno a la determinación de valores que provengan de la tierra, de la vida misma, no de la infinidad de metáforas que los pensamientos imaginativos promovieron desde la simple ignorancia de su propia condición y posibilidad. Y así nos va…..

Nietzsche va completando el círculo al que el auto engaño del entendimiento, y las las ciencias naturales estaban en su modo de concepción dentro del mismo. Harán falta Freud y Schrödinger, para sacarlas de ese lugar. Schrödinger en cuanto a la apertura de la complejidad del fenómeno de la vida para la física moderna y brindando, desde su humildad de físico (nobel) ingenuo la opción de empezar a entenderla como hecho de la naturaleza. Freud, antes y con cierta intuición de los que luego podrá validarse en los laboratorios de los científicos, el más importante en cuanto a desvelar los modos en los que los pensamientos son gobernados por otras instancias de la que denomina la constitución anímica, y que para nada tendrán que ver con las fantasías que anticipaban Schopenhauer y Nietzsche.

Sigmund

Sigmund Freud fue un descubridor, como antes Galileo y Darwin, que descentralizan la ilusión anticipada con Nietzsche del hombre sapiens ombligo del mundo. Galileo demuestra que este planeta Tierra no es el centro de Universo, Darwin que la criatura hombre no es ni divina ni la suprema creación, sino solo un escalón más en la evolución de una especie orgánica en las condiciones en que el fenómeno de la vida se presentó en el contexto de la Naturaleza, Freud agregará algo así como que no somos dueños de nuestras motivaciones y obramos en función de designios ignorados. Este último es uno de los puntos más resistidos del psicoanálisis que Freud funda), por cuanto se inscribe contra toda evidencia inmediata y pone en cuestión las motivaciones yoicoconciencialistas de raíz ilusoria. (Agradecemos a Roberto Harari , el neologismo resume inteligentemente hacia lo que señala el camino)

Sigmund se gradúa en neurología, lo que nos va indicando que su trayecto que si bien parte de los paradigmas científicos de su época donde la física era el modelo más reconocido, y desde el que va transitando arduamente, y desde su experiencia clínica, hasta verse obligado a apartarse de la incapacidad de explicar con esos paradigmas las cuestiones del hombre, tal como el iba conociendo no solo en los hospitales, universidades su consultorio, sino y sobre todo en sí mismo. El se constituyó en su propio laboratorio, y los resultados de su entendimiento e interpretación de ese entendimiento derivaron en su obra y pretensión nunca acabada de fundar al psicoanálisis como ciencia, del tipo de las que él había partido.

No vamos a repetir cuestiones ya expuestas pero que ayudarían en este caso a detallar un poco más el sendero por que transitamos:

( https://cuestionesfilosoficas.com/2017/04/22/la-cuestion-de-pensar/ )

Freud si bien intenta apelar a un modelo científico acerca de sus apercepciones después de una pasantía en el Hôpital de la Salpêtrièr con Charcot, su pretensión esbozada en su Proyecto de una psicología para neurólogos, lo abandona y nunca se publica sino póstumamente, aunque debemos entender que claramente le queda la experiencia de haberlo masticado, pensado a su manera, escrito, revisado,

El tratado fue escrito en 1895, antes de la identificación de lo inconsciente en tanto tal aun insinuado de otras formas, y entre idas y vueltas que muestran un esfuerzo importante en mantener irrefutables sus inferencias, que se documentan en la correspondencia y encuentros mantenidos con Wilhelm Fliess termina encajonando su tratado, hasta que 50 años después es publicado. En algún momento le escribe a Fliess: <<trataba de encontrar el núcleo de la defensa pero hallé que eso me llevaba a explicar algo que pertenece al núcleo de la naturaleza.>>.

El nuevo y descubierto por Freud fue el concepto, en cuanto posibilidad de modo no digamos de pensamiento sino de cierta fenomenalidad, del inconciente (hay una convención ortográfica de validar como iguales las palabras escritas inconsciente e inconciente, como sus opuestos consciente e conciente). Uno de su párrafos en una de su inmensa obra expresa en palabras posibles: “Son abundatísimas las fantasías inconcientes que tienen que permanecer tales a causa de su contenido y por provenir de material reprimido. Una mayor profundización en los caracteres de estas fantasías diurnas nos enseña que con todo derecho conviene a estas formaciones
el mismo nombre que llevan nuestras producciones mentales nocturnas: el nombre de sueños. Tienen en común con los sueños nocturnos una parte esencial de sus propiedades; su estudio habría podido abrirnos, en verdad, el más directo y mejor acceso para la inteligencia de estos. Como los sueños, ellas son cumplimientos de deseo”.

Si bien traído desde lo profundo de la filosofía, desde El Banquete de Platón, como ejemplo muy preliminar, nunca se estatuyó la palabra deseo como radical inconsciente. Antes de Freud no existía la palabra inconsciente como algo reprimido. En todo el caso se la usaba como olvidados o carente de ser pensado, casi como la voluntad schopenauriana. El deseo ignorado, con cualquiera de la procedencias que que se pretenderla asignarle, es el freudiano. Antes se lo nombraba como la pasión spinozista como afecto puesto en imaginación del alma,

El deseo es el movimiento de algo que va hacia lo otro como hacia lo que le falta a sí mismo. Eso quiere decir que lo otro está presente en quien desea y lo está en forma de ausencia. Quien desea ya tiene lo que le falta, de otro modo no lo desearía, y no lo
tiene, no lo conoce, puesto que de otro modo tampoco lo desearía… Lo esencial del deseo estriba en esta estructura que combina la presencia y la ausencia. La combinación no es accidental: existe el deseo en la medida en que lo presente está ausente a sí mismo o lo ausente presente.”
Lyotard ¿Por qué filosofar ?. 1989.

Ninguno antes, y muchos después de Freud, dieron cuenta de la supremacía inconciente de la sujetación de lo que llamamos pensar. El hombre ya no debería creerse que es lo que creía que era, dueño del universo y de la naturaleza.

En términos bruscos, el hombre no es dueño de nada más que su corta vida, que bien haría en sentirse humilde frente a lo que realmente se la posibilita y entendiéndola a su mejor modo posible, no solo disfrutarla sino además entenderse en la infinitud de su volumen espacio-temporal, y es quizá una expresión de deseo que así como no pueden eludir la legalidad de la Naturaleza que los admite como seres vivos, de la especie sapiens, tampoco eludan la cautela necesaria y respeto que se merecen cualquieras otros modos que el contexto que les rodea, creados por la misma físico-química que a cada cosa o quién se trate, porque tienen el mismo origen. Lo orgánico es efímero, y en cuanto efímero, a un sapiens que dé cuenta de ello que en lugar de fantasiar poderes que no le son otorgados por su condición, alegren su corto tiempo y el de los otros que lo rodean. Ya volveremos con la cuestión de la alegría y la tristeza.

Hasta aquí hoy. Queda muchísimo por repensar.

113 Volviendo al presente. [5]

Resta el álgebra:

Modos del olvido -> Pasiones, Pulsiones -> Lo inconsciente ->
Agregación social -> Sujetación -> Obediencia -> Fines de la sujetación ->
Modos de sujetación -> Patologías del pensamiento ->
Modelo de desobediencia -> Crisis de la desobediencia ->
Autoritarismo e imposición -> Hacia otra obediencia -> En nombre propio.

Los caminos del pensamiento

……..Y con el habla y la escritura, y el repaso de la memoria y la interacción con otros, entendemos que empieza otra historia, diríamos trágica del destino de haber nacido humano, que será el objeto del próximos capítulos de la serie.

Destacamos la capacidad de memoria como modo de fundamentar la posibilidad del pensamiento, ya visto desde su propia plasticidad constituyente desde las reconocidas, hasta ahora, leyes físico-químicas que se fueron descubriendo paulatinamente desde un origen de la observación de ciertas regularidades y posteriores inferencias entre experimentales y especulativas con demostraciones legisladas por la razón, hasta explicar(se) las cosas concretas que se presentan, primero a la percepción, y luego al entendimiento que se reafirma en conocimiento, de entrada preliminar mientras el sucesivo devenir de sus conjeturas van creando nuevos, en varios campos de objetos, desde la simple? materialidad de cosas aún cuando como acontecimientos al nivel cósmico son, como se dijo casi infinitos, hasta la inmensidad de condiciones que se ofrecen al pensamiento de esas cosas, y muchas otras muchas más propias del modo propio de la posibilidad, ya que agrega a lo concreto todo otro mundo, al que nominaremos provisionalmente, humano: las singulares formas que en los contenidos de pensamiento el hombre agrega sin otra fundamentación que su propia creatividad, posiblemente soportada por exclusivas facilitaciones entre los núcleos de almacenan infinitesimales contenidos de memoria que pueden, o no, de acuerdo a cada facilidad o umbral de facilitación, entre los contenedores que la mantienen. Como procedimiento micro físico-químico serían nuevas nivelaciones entre los átomos constituyentes de los enlaces sinapsioidales entre loas núcleos neuronales, ya aleatorios o más establemente establecidos por relaciones entre los enlaces posibles a la escala atómica que los respectivos contenedores admitan, entre la pura aleatoriedad o alguna condición de cierta regularidad que se refuerce a través de cierta uniformidad de la repetición o realimentación. No entendemos reglas fijas al respecto, sino por lo contrario completamente singulares a la condición de experiencia de cada sapiens.

Por ejemplo, una de las tantas combinaciones de memorias, por convenirla como muy posible, quizá devenida desde lo profundo de considerar la condición vital y su fatalidad, se puede afirmar una facilitación como pensamiento y su equivalente anímico, de preservarse en voluntad de seguir viviendo, quizá por temor a la ya reconocida muerte de otros que los antecedieron y que se infiere inevitable para el convenido pensante que lo admita, en cualquiera de las formas posibles: consciente, relegada latente o expulsada a lo inconsciente. Freud ya lo alegó, a su manera, en su momento.

Si, entendemos, una cuestión tan propia de la condición humana, que pueda causar temor, se repite en cuanto voluntad en el microcosmos de la capacidad de pensar, se refuerza por simple repetición y reactivación de los contenedores que no se revienen en otras formas alternativas. Por lo tanto se fijan como memoria específica y luego, entendiendo el ánimo ( el alma espinozista ) como idéntico a lo extenso del espíritu ( el pensamiento ) causa efecto reciproco. Y lo entendemos como el más primordial y simple de los efectos. Los humanos han desarrollado ya demasiadas relaciones entre alma y espíritu, tantas como los haya habida desde su origen.

Bien, ¿que sería el temor ahora en lo más general, luego del pensamiento?. Pensemoslo como el mismo contenido de pensamiento (determinadas condiciones físico-químicas que se establecen diferenciadamente por cambios estabilizados a nivel de ciertos átomos que fijan ese pensamiento) se replican en lo anímico, la sensación.

La sensación, también posible de pensarse como procesamiento sensorial, es la recepción de estímulos mediante los órganos sensoriales. Estos transforman las distintas manifestaciones de los estímulos importantes para los seres vivos de forma calórica, térmica, química o mecánica del medio ambiente (incluyendo en ese al Cuerpo humano) en impulsos eléctricos y químicos para que viajan al sistema nervioso central o hasta el cerebro para darle significado y organización a la percepción.

Es tal vez el temor original, y que que luego, desde su inexorabilidad va produciendo diversas formas de pensar lo presente en función de lo final, que se va extendiendo en multiplicidades de pares pensar y efectos del ánimo, que se realimetan, y conforman a cada individuo en su propiedad. Como la única vía de expresión fácil que disponen que es el habla, ya sea lenguaje que proviene de lo pensado, o el cuerpo que lo traduce traduce en anímico. como sensación

Las ciencias tratan de explicar las posibilidades, desde su causas a efectos, que se convierten en causas de otros efectos. Hacia adelante en el tiempo sin final previsible salvo a escala humana. la muerte. Hace bastante pasado, Aristóteles intuyó una causa prima a que denominó dios, quizá por llamarlo de alguna manera imperante en la época acerca de la antroformación de lo desconocido, y que iría a constituirse en uno de los peores errores de la semántica. Como causa prima nomina dios, que luego será reutilizado sin el mismo sentido por las religiones nacientes en esa época, con los resultados, o bien conocidos, o bien ignorados profesa o extraprofesamente que expondremos como continuación.

La Filosofía, nacida desde la observación racional y pensante de los cielos, sus regularidades y el poder ser de los hombres y su posibilidad diferencial de pensar, permitió el comienzo racional de las ciencias, pero neutralizó su acierto brindando fundamentos a la fantasía e ilusión religiosas. Y así estamos, como seguiremos viendo. Facilitaciones físico-químicas en las conexiones sinápticas entre las células neuronales, cuestión algo así de umbrales, que permiten o no permiten la transmisión de contenidos entre unas y otras. Casi al infinito. Si como algunos han medido tenemos una cien mil millones de neuronas y cada una tiene un promedio de 7,000 conexiones sinápticas con otras neuronas, eso da una posibilidad de siete billones de conexiones a facilitar o no. Es una escala casi cósmica.

El ánimo ( el alma espinozista ) como idéntico a lo extenso del espíritu ( el pensamiento ) causa efecto reciproco, y se manifiesta en el cuerpo como sensaciones, antes se las llamaba pasiones, con Freud pulsiones. Es el alma que se expresa como alegría, tristeza, dolor, angustia, pérdida de identidad, expectativa, deseo, poder de algo, falta, fantasías, ilusiones, alucinaciones, voluntad dijo Schopenhauer, voluntad de poder, Nietzsche, arquetipo Jung, obediencia a las tablas, Moisés, demasiado.

Ha de proseguir……