115 Volviendo al presente. [7]

Entendiendo la ley natural como una Ética panteísta el modo posible en el S XVI. Baruch Spinoza.

Contrastes. Hoy Baruch Spinoza

Baruch. Un poco más

Dijimos que íbamos a seguir con Baruch. No podemos reemplazar la lectura y estudio de su obra. Solo recortaremos algo de su pensamiento escrito e interpretarlo a nuestra propia manera. Ahora para establecer contrastes en la posibilidad concreta, desde nuestra lectura. Baruch tuvo su momento y espacio para constatarse y constatar lo que hace frente que como lúcido lo actualizamos hasta el punto que nos sea posible, con el afán de hacerlo para seguir caminando la sendero de poder aprender a pensar en nombre propio.

Es conveniente atender a las consecuencias sobre lo que debiera ser el tema implícito de la obra de Spinoza: ¿cuál es la relación entre una ontología y una ética? Esa relación interesa por sí misma a la filosofía, pero el hecho es que ha sido fundada y desarrollada sólo por él. Al tal punto que si alguien pensara que su proyecto sería hacer una especie de ética que fuera como el correlato de una ontología, es decir de una teoría del Ser, podríamos detenerlo y decirle: -Muy bien, en esa vía pueden decirse cosas muy nuevas, pero es una vía spinozista, es una vía firmada Spinoza-.

Sus obras no fueron muchas, pero tuvieron una sola coherencia. Dos obras publicadas en vida: Principios de filosofía de Descartes (1663) y Tratado Teológico Político (1679). Antes había comenzado Tratado de lo reforma del entendimiento y Tratado político y la Gramática hebreas, todas inconclusas. En los espacios de ellas permitían concluyó su Ética pero no pudo ser publicada en vida por la censura religiosa, como las otras hasta después de su prematura muerte. No fueron muchas en número, pero su cosmología fue el anticipo de mucho de lo que después devendría en filosofía. Apegado a la física veremos además que su semántica hoy la asociaríamos con la físico-química de la que ya hablamos y se podrá inferir se su ontología, sin insistir el las relaciones de niveles atómicos o subatómicos que las entendería, quizá un poco más, hoy día.

D E F I N I C I O N E S

  1. Por causa de sí* entiendo aquello cuya esencia implica la existencia,
    o sea, aquello cuya naturaleza no se puede concebir sino como existente.
  2. Se llama finita* en su género aquella cosa que puede ser limitada por otra de la misma naturaleza. Por ejemplo, se dice que un cuerpo es finito, porque siempre concebimos otro mayor. Y así también un pensamiento es limitado por otro pensamiento. Pero un cuerpo no es limitado por un pensamiento ni un pensamiento por un cuerpo.
  3. Por sustancia* entiendo aquello que es en sí y se concibe por sí, es decir, aquello cuyo concepto no necesita el concepto de otra cosa, por el que deba ser formado.
  4. Por atributo* entiendo aquello que el entendimiento percibe de la sustancia como constitutivo de su esencia.
  5. Por modo* entiendo las afecciones de la sustancia, o sea, aquello que es en otro, por medio del cual también es concebido.
  6. Por Dios* entiendo el ser absolutamente infinito, es decir, la sustancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita.

Lo anterior es exactamente el comienzo de la Ética: Dios es la Sustancia. Material. Cósmica. Natural. Con su propia esencia y además infinita, al menos para el tiempo que nos toque. Por supuesto poco tiene que ver con los dioses de las religiones. Es el comienzo de un álgebra, donde se establecen las definiciones principales, las que serán mantenidas en el resto del escrito.

Repasemos algo de su ontología fundamentadas en definición de una única Sustancia: las tres dimensiones de la individualidad.

Primera dimensión: Somos una infinidad de partes extensivas (extensivo es aditivo, a diferencia de lo intensivo que es atributo propio o esencial de algo), aún más precisamente una infinidad de conjuntos infinitos de partes extensivas o exteriores las unas a las otras.

Segunda dimensión: esos conjuntos infinitos de partes extensivas, exteriores las unas a las otras, nos pertenecen, pero bajo relaciones características, relaciones de movimiento y de reposo en las que se van componiendo o descomponiendo de acuerdo a conveniencias las relaciones entre las partes.

Tercera dimensión: esas relaciones características no hacen más que expresar un grado de potencia que constituye cada esencia; la propia, es decir, una esencia singular, intensiva.

Las tres dimensiones son entonces las partes extensivas, exteriores las unas a las otras, que nos pertenecen; las relaciones bajo las cuales esas partes nos pertenecen; y la esencia como grado intensivo, la esencia singular que se expresa en esas relaciones.

Estamos intuyendo una cierta armonía entre esas tres dimensiones de la individualidad y lo que Baruch llama en una ocasión completamente distinta de su escrito «los tres géneros de conocimiento».

Notaremos el paralelismo entre las tres dimensiones de la individualidad como tal y los tres géneros de conocimiento. El hecho de que existiera un tal paralelismo entre ambos ya debería conducirnos a ciertas conclusiones.

Cada quien lee la filosofía a su propio modo . Baruch nunca va decir: «Observen». No está en él explicar. Conviene entenderlo, no se pueden hacer dos co sas a la vez: no se puede decir algo y al mismo tiempo explicar lo que se dice. Es por eso que las cosas parecen difíciles. No es Spinoza quien explicó lo que dice Spinoza. Spinoza tiene que hacer algo mejor: tiene que decir algo. Explicar lo que él dice no está mal, pero no se puede ir muy lejos. Por eso es que la historia de la filosofía debe ser extremadamente modesta.

Entonces, Spinoza no explica: «Observen cómo se corresponden mis tres géneros de conocimiento y las tres dimensiones del individuo». No es él quien tiene que decirlo. Pero nosotros, en nuestra modesta lectura, si podemos hacerlo. Nos preguntamos, desde la intuición: ¿En qué sentido se corresponden?

El primer género de conocimiento es el conjunto de las ideas inadecuadas, es decir de las afecciones pasivas (externas) y de los afectos-pasiones que derivan de las ideas inadecuadas (internas). Es el conjunto de los signos -ideas confusas e inadecuadas- y de las pasiones -los afectos que derivan de esas afecciones-. Léase afección como el sentimiento de un afecto, cual fuera.

Entonces, ¿qué es lo que hace que, a partir del momento en que existimos, estemos no sólo entregados a ideas inadecuadas y a pasiones, sino que incluso estemos a primera vista como condenados a tener sólo ideas inadecuadas y afectos pasivos o pasiones? ¿Qué es lo que constituye nuestra triste (diría Spinoza) situación? Sin mucho detalle, es de esperar que se pueda sentir, o presentir: Es en tanto que tenemos partes extensivas que estamos condenados a las ideas inadecuadas.

Hay que explicarlo un poco. ¿como funcionan las partes extensivas? Ellas son exteriores las unas a las otras y van por infinidades. Los cuerpos más simples, que son las partes últimas, no tienen interioridad, están siempre determinados desde afuera por choques de otras partes bajo la forma más simple: constantemente cambian de relaciones.

Es siempre (a/b a sobre b, a = f(b) a en función de b) bajo una relación que las partes nos pertenecen o no nos pertenecen. Algunas partes de los cuerpos abandonan los cuerpos, toman otra relación -por ejemplo la relación del arsénico o la relación con el calor del clima-. Por otro lado, no dejamos de integrar partes con otras cuya relación se conviene. Cuando como, por ejemplo, hay partes extensivas de las que nos apropiamos (ej. común los alimentos) , lo implicamos es que esas partes abandonan la relación precedente que efectuaban para tomar una nueva relación, siendo esta una de nuestras propias relaciones.

Esto no cesa de funcionar (son funciones): choques, apropiaciones de partes, transformaciones de relaciones, composiciones al infinito, etc. Ahora bien, este estatuto de las partes exteriores unas a otras, que no cesan de reaccionar al mismo tiempo que los conjuntos infinitos en los que entran no dejan de variar, es precisamente el estatuto de las ideas inadecuadas, de las percepciones confusas y de los afectos pasivos, de los afectos-pasión que derivan de ellas. En otras palabras, es porque estamos compuestos de una infinidad de conjuntos infinitos de partes extensivas -exteriores entre sí- que tenemos continuamente percepciones de las cosas exteriores, percepciones de uno mismo, percepciones de uno mismo en las relaciones con las cosas exteriores, percepciones de las cosas exteriores en relación con uno mismo, etc.

Estamos frente a lo que constituye el mundo de los signos. Cuando se dice: «Esto es bueno» o «Esto es malo!», ¿qué son los signos «bueno» y «malo»? Esos signos inadecuados significan simplemente: «bueno» que encontramos en el exterior partes que convienen con mis propias partes bajo su relación y «malo» que hacemos encuentros igualmente exteriores con partes que no convienen bajo la relación en la que están. Decimos entonces que todo este dominio de los conjuntos infinitos de las partes exteriores unas a otras corresponde exactamente al primer género de conocimiento. Porque somos una inanidad de partes extrínsecas, tenemos percepciones inadecuadas. Todo el primer género de conocimiento corresponde a esta primera dimensión de la individualidad.

El problema de los géneros del conocimiento estaba ya lanzado por la pregunta spinozista: creíamos que estábamos condenados a lo inadecuado, ¿cómo explicar entonces la oportunidad que tenemos de salir de ese mundo confuso, de ese mundo inadecuado, de ese primer género de conocimiento? La respuesta de Spinoza es que existe un segundo género de conocimiento. En la Ética define el segundo género de conocimiento: es el conocimiento de las relaciones, de su composición y de su descomposición. No se puede decir más claramente que el segundo género de conocimiento corresponde a la segunda dimensión de la individualidad.

Entendiendo que las partes extrínsecas (extrínseco: adquirido o superpuesto a la naturaleza propia de algo) no son solamente extrínsecas las unas en relación a las otras, sino completamente extrínsecas, absolutamente extrínsecas, luego ¿qué es eso de decir entonces que partes extrínsecas me pertenecen? En Spinoza eso sólo quiere decir una cosa: que esas partes están determinadas, siempre desde el afuera, a entrar bajo tal o cual relación que me caracteriza. Ejemplo fuerte, ¿qué quiere decir morir? Quiere decir que las partes que me pertenecen bajo tal o cual relación son determinadas desde afuera a entrar bajo otra relación que no me caracteriza, sino que caracteriza a otra cosa. El primer género de conocimiento es entonces el conocimiento de los efectos de encuentro o de los efectos de acción y de interacción de las partes extrínsecas entre sí. No se lo puede definir mucho mejor. Los efectos causados por el choque o por el encuentro de las partes exteriores unas a otras define todo el primer género de conocimiento. Nuestra percepción natural es un efecto de los choques y desacuerdos entre partes exteriores que nos componen y partes exteriores que componen a otros cuerpos.

El segundo género de conocimiento es completamente de otro tipo. Es el conocimiento de las relaciones que componen y de las relaciones que componen a las otras cosas. Ya no se trata de los efectos del encuentro entre partes, sino del conocimiento de las relaciones, de la manera en que esas relaciones características de cada individualidad se componen con otras y de la manera en que las relaciones características y otras relaciones se descomponen. Este es un conocimiento adecuado. Y sólo puede ser adecuado, puesto que, a diferencia del conocimiento que se mantenía en recolectar efectos, este ahora es un conocimiento que se eleva a la comprensión de las causas. Verosímilmente, una relación cualquiera es una razón (a/b). Una relación cualquiera es la razón bajo la cual una infinidad de partes extensivas pertenecen a tal cuerpo antes que a tal otro. Entonces, el segundo género de conocimiento no es en absoluto un conocimiento abstracto. Simplemente insistimos en esto. Si se hiciera de éste un conocimiento abstracto, es todo Spinoza lo que se derrumba., mejor es a cada singular manera sentirlo, o presentirlo, desde el propio cuerpo.

Un error de los comentarios es que frecuentemente se dice: «Pero esto es como las matemáticas». Pero no son las matemáticas. Esto no tiene nada que ver con las matemáticas. Las matemáticas son simplemente un caso particular del segundo género de conocimiento. En efecto, las matemáticas pueden ser definidas como una teoría de las relaciones y de las proporciones -vean a Euclides por ejemplo-. Por lo tanto forman parte del segundo género. Pero pensar que el segundo género es un tipo de conocimiento matemático es una temeridad inadecuada, porque desde ese momento todo Spinoza se volvería abstracto que no lo fue. Las personas no regulamos nuestra vida matemáticamente. Y aquí se trata de asuntos de la vida.

Aprender algo, a ver un ejemplo nadar. ¿Qué sería el conocimiento del primer género? Voy, me lanzo y, como suele decirse, chapoteo. ¿Chapotear? La palabra indica bien que se trata de relaciones extrínsecas. A veces la ola me golpea, a veces me lleva. Son efectos de choque. Es decir, no conozco nada de la relación que se compone o se descompone, sólo recibo los efectos de partes extrínsecas. Las partes que me pertenecen son sacudidas, reciben el efecto del choque de las partes que pertenecen a la ola. Me río, o me asusto, según que la ola me haga reír o me provoque temor. Es la situación plena de los afectos-pasión: me divierte o me provoca miedo, o la pasión que fuera en cada caso.

Mientras estemos en el primer género de conocimiento, no dejaremos de decir: «Estos zapatos me hicieron daño». Y eso es exactamente lo mismo que decir: «El otro me hizo daño». No es porque los zapatos sean inanimados que no dejamos de decir que nos hizo daño. Decir «Pedro (Pierre*)me hizo mal» es tan desinteligente como decir «la piedra (pierre*)me hizo mal» o «la ola me hizo mal». Están al mismo nivel. Eso es el primer género. Si por el contrario sé nadar no quiere decir forzosamente que tenga un conocimiento matemático o físico o científico del movimiento de la ola. Quiere decir que tengo un saber hacer, un alegre saber hacer. Es decir, una especie de sentido del ritmo. Aprendo a componer directamente mis relaciones características con las relaciones de la ola. Eso ya no ocurre entre la ola y yo, ya no sucede entre partes extensivas -las partes acuosas de la ola y las partes de mi cuerpo-. Sucede entre relaciones: las relaciones que componen la ola, las que componen mi cuerpo, y mi habilidad, cuando sé nadar, de presentar mi cuerpo bajo relaciones que se componen directamente con las relaciones de la ola. Me hundo en el momento justo y salgo en el momento justo, evito la ola que se aproxima o, al contrario, me sirvo de ella, etc. Es más un arte lo la la composición de relaciones.

* en francés

Algo equivalente a nivel del amor.

Estamos trayendo ejemplos que no son matemáticos porque, de nuevo, las matemáticas son sólo un modo, como la teoría formal del segundo género de conocimiento y no el segundo género de conocimiento. Así las olas o el amor son lo mismo.

En un amor del primer género ustedes están perpetuamente en ese régimen de los encuentros entre partes extrínsecas. En cambio en lo que se llama «un gran amor» tienen una composición de relaciones. La dama de las camelias de Alejandro Dumas es el primer género de conocimiento. Pero en el segundo género de conocimiento se tiene una especie de composición de las relaciones unas con otras. Ya no están en el régimen de las ideas inadecuadas, es decir, del efecto de una parte sobre las mías, del efecto de una parte exterior o de un cuerpo exterior sobre el mío. Alcanzan un dominio mucho más profundo que es la composición de relaciones características de un cuerpo con las relaciones características de otro, y esa especie de flexibilidad o de ritmo que hace que ustedes puedan presentar su cuerpo -y entonces también su alma- bajo la relación que se compone más directamente con la relación del otro. Provocará la sensación de una extraña felicidad. Este es el segundo género de conocimiento.

¿Por qué hay un tercer género de conocimiento? Porque las relaciones no son las esencias. Spinoza nos dice que el tercer género de conocimiento o el conocimiento intuitivo va más allá de las relaciones, de su composición y de su descomposición. Es el conocimiento de las esencias. Este conocimiento va más allá de las relaciones, puesto que alcanza la esencia que se expresa en las relaciones, la esencia de la cual dependen mis relaciones. Si tales relaciones son las mías, si me caracterizan, es porque expresan mi esencia. ¿Qué es mi esencia? Es un grado de potencia. El conocimiento del tercer género es el conocimiento que ese grado de potencia tiene de sí mismo y de los otros grados de potencia. Esta vez se trata de un conocimiento de las esencias singulares. El segundo, y con mayor razón el tercer género de conocimiento, son perfectamente adecuados.

Los géneros de conocimiento son más que géneros de conocimiento: son modos de existencia, son maneras de vivir. Cada individuo posee las tres dimensiones: las partes extensivas, exteriores las unas a las otras, que nos pertenecen; las relaciones bajo las cuales esas partes nos pertenecen; y la esencia como grado . Pero no por eso posee los tres géneros de conocimiento, se puede muy bien permanecer en el primero.

No hay ninguna cosa singular-es decir, ningún individuo- en la naturaleza que no tenga otra más potente y más fuerte. Dada una cosa cualquiera, hay otra más potente que puede destruir a la primera. Axioma del Libro IV de la Ética.

La primera frase nos dice: dada una cosa, ella se define por su potencia; pero dado un grado de potencia —es decir una cosa en su esencia- hay siempre una potencia mayor. Hasta aquí comprendemos. Segunda frase: la primera cosa siempre puede ser destruida por la cosa más potente. Esto es muy molesto. De golpe nos decimos algo no entiendo. ¿Cómo habría un conocimiento adecuado de las esencias si ellas están en relaciones tales que una destruye a la otra?

Los que leen, lo que fuera y filosofía en particular, han comprendido luego de un tiempo que se necesita paciencia para leer. En el libro V, tenemos la proposición XXXVII. Ella contiene, después de su enunciado y de su demostración, una proposición fuera del esquema geométrico, bajo el título de «Escolio». Este escolio nos dice: el axioma de la cuarta parte concierne a las cosas singulares en tanto se las considera con relación a un cierto tiempo y un cierto lugar; de lo cual creo nadie duda.

Nos estaría diciendo, aunque no lo haga: El axioma de la destrucción, el axioma de la oposición -una esencia puede oponerse a otra al punto de destruirla- sólo se comprende cuando se consideran las cosas con relación a un cierto tiempo y un cierto lugar. No dice nada más, y tampoco es poco. Considerar las cosas en un cierto tiempo y un cierto lugar implica considerarlas en su existencia, considerarlas en tanto que existen, en tanto que han pasado a la existencia.

Una esencia pasa a la existencia cuando una infinidad de partes extensivas se encuentran determinadas desde afuera a pertenecerle bajo tal relación. Tenemos una esencia. Decimos que pasamos a la existencia cuando una infinidad de partes extensivas están determinadas desde afuera -es decir por choques que remiten a otras partes extensivas- a entrar bajo una relación que nos caracteriza. Antes no existíamos en la medida en que no teníamos esas partes extensivas. Nacer es eso. Nacemos cuando una infinidad de partes extensivas son determinadas desde afuera por el encuentro con otras partes a entrar bajo una relación que es la nuestra, es decir que nos caracteriza. Desde ese momento, tengo una relación con un cierto tiempo y un cierto lugar. El tiempo y el lugar de nuestro nacimiento son aquí y ahora.

La oposición es el esfuerzo respectivo de cada existente por apropiarse de partes extensivas haciendo que ellas efectúen la relación que corresponde a tal o cual individuo. En un sentido, puede decirse entonces que somos destruidos por otros más fuertes. Es el riesgo de la existencia. Y ese riesgo de la existencia hace una misma cosa con lo que llamamos la muerte. Una vez más, ¿qué es la muerte? Es el hecho, que Spinoza llamará necesario en el sentido de inevitable, de que las partes que me pertenecían bajo una de mis relaciones características dejen de pertenecerme y entren bajo otra relación que caracteriza a otros cuerpos. Es inevitable en virtud misma de la ley de la existencia. Una esencia encontrará siempre, bajo las condiciones de existencia, una esencia más fuerte que literalmente destruye la pertenencia de las partes extensivas a la primera esencia, recordemos el caso del arsénico.

Finalizamos hoy, y aquí, con la última proposición de la Ética, en un intento de presentar a donde nos lleva la lectura, estudio y desciframiento de la manera que nos resulte posible entender el objetivo pretendido por Baruch, no solo para él mismo sino también como lo indican sus tratados políticos, al resto de los existentes en una sociedad en cada época, ya que su lógica es intempestiva, cuando se la aprende.

Por una cuestión de principio, reemplazamos la palabra Dios del escrito por Naturaleza, equivalente en la concepción espinoziana de sustancia.

PROPOSICIÓN 42

La felicidad no es el premio de la virtud, sino la virtud misma; ni gozamos de ella porque reprimimos las concupiscencias, sino que, al contrario, porque gozamos de ella, podemos reprimir las concupiscencias*.

Demostración:

La felicidad consiste en el amor a la Naturaleza, el cual nace del tercer género de conocimiento ; y por tanto, este amor debe ser referido al alma en cuanto “que actúa, y, en consecuencia , es la virtud misma: que era lo primero. Además, cuanto más goza el alma de este amor divino o felicidad, más entiende, esto es mayor poder tiene sobre los afectos y menos padece de los afectos que son malos. Y , por consiguiente, por gozar el alma de este amor potente o felicidad, tiene la potestad de reprimir las concupiscencias.

Y , como el poder humano de reprimir los afectos consiste en el solo entendimiento, se sigue que nadie goza de la felicidad porque reprimió sus afectos, sino que, al contrario, la potestad de reprimir las concupiscencias nace de la misma felicidad.

Escolio

Con esto he concluido cuanto me había propuesto mostrar acerca del poder del alma sobre los afectos y acerca de la libertad del alma. Y a partir de ahí resulta claro cuánto aventaja y es más poderoso el sabio que el ignorante, que se deja guiar por el solo apetito. Pues el ignorante, aparte de ser zarandeado de múltiples maneras por causas exteriores y no gozar nunca de la verdadera tranquilidad del ánimo, vive además como inconsciente de sí mismo y de la Naturaleza y de las cosas; y tan pronto deja de padecer, deja también de existir.
Por el contrario, el sabio, en cuanto que es considerado como tal, apenas si se conmueve en su ánimo, sino que, consciente de sí mismo y de la Naturaleza y de las cosas con cierta necesidad eterna, no deja nunca de existir, sino que goza siempre de la verdadera tranquilidad del ánimo. Y, si el camino que he demostrado que conduce aquí, parece sumamente difícil, puede, no obstante, ser hallado. Difícil sin duda tiene que ser lo que tan rara vez se halla. Pues, ¿cómo podría suceder que, si la salvación estuviera al alcance de la mano y pudiera ser encontrada sin gran esfuerzo, fuera por casi todos despreciada?
Pero todo lo excelso es tan difícil como raro*.

110 Volviendo al presente. [2]

Parte 2: La cuestión de la vida

Vivir no es otra cosa que arder en preguntas”.

Es una de las frases de Antonin Artaud más hermosas. Asocia en ella la vida y la esencial ignorancia que la define.

Vivir, como ser, como pensar,como conocer, son de esas palabras que desde la misma palabra de entrada tiene múltiples sentidos y parece claro que cada hablante imprimirá su sello u otro regalado en su significación y contenido de pensamiento. Artaud, como tantos maestros que adoptamos, dirige a una atención, y como tipo inteligente que reconocemos habrá que capturar su señal y tenerla en cuenta, dar cuenta como de todas que alguna clase de memoria nos permita. (No deberíamos ya insistir pero entendemos hay varias clases de memoria, no solo la recordada en forma consciente)

Nos leemos como más lineales aquí y ahora que Antonin, en que nos motiva llegar a la quizá misma apertura lograda por él, con un camino intermedio que reúna no solo el resultado reconocido sino también el entendimiento que lo permita, desde la propia causa prima del universo que lo precede. Con eso nos reencauzamos con lo anterior: la cuestión de la vida, expresada en el asunto Volver al Presente. Al menos como una intempestividad.

Hace falta desprenderse al menos un espacio-tiempo que solo atiende a lo cotidiano y singular del quien desde su lugar piensa o habla. No es fácil, ni difícil, es cuestión de permiso de cada uno con uno mismo, y quizá nos lo estamos diciendo.

Quedamos en asunto desde la humildad de muchos y en lo que nos enfoca de algunos físicos: Los cristales aperiódicos, en contraparte de los llamados periódicos, son objetos complicados e interesantes y constituyen una de las más complejas y fascinantes estructuras materiales que confunden su comprensión de la naturaleza.

Erwin Schrodinger en 1944 fue bien humilde, porque como en otros casos que ya mencionamos (por ejemplo Sigmund Freud, Proyecto de una neurología para neurólogos). Freud mismo admitía que avendrían técnicas imposibles en su momento pero acertó en cuanto suponía no cambiarían los resultados especulativos de su teoría . https://wordpress.com/block-editor/post/cuestionesfilosoficas.com/1504

Los Cuasicristales: Nueva joya de la corona en la Academia Sueca: Daniel Shechtman (Instituto Technion, Haifa, Israel) su descubrimiento, efectuado el 8 de abril de 1982 dice:

“Estaba analizando una aleación de aluminio y manganeso a través de un microscopio electrónico cuando sucedió algo muy extraño e imprevisto. El patrón de difracción mostraba diez puntos brillantes, igualmente espaciados del centro y entre sí. Los conté y repetí la cuenta otra vez, diciéndome: ¡este bicho no existe! . Entonces salí al pasillo para compartirlo, pero ahí no había nadie. ( Daniel Shechtman , 1984). Había encontrado por primera vez un cristal aperiódico.

Casi treinta años después del hallazgo y la polémica subsiguiente, la academia sueca decidió conceder a Shechtman el premio Nobel precisamente en Química, luego de notables oposiciones a su hallazgo. También en las ciencias hay un letargo agónico.

En 1944, con las primeras aproximaciones entre la ciencias e incipiente filosofía Schrödinger el ADN aún no se aceptaba como portador de información hereditaria, como sucedió después del Experimento de Hershey – Chase de 1952. Una de las ramas más exitosas de la física en este momento era la física estadística y la mecánica cuántica, una teoría que también es muy estadística en su naturaleza. El propio Schrödinger es uno de los padres fundadores de la mecánica cuántica. Debemos destacar que la reproducción y herencia, son dos características inapelables del fenómeno vida, y como se explica hay algo de estadística y azar en él..

Schrödinger introdujo la idea de un “cristal aperiódico” que contenía información genética en su configuración de enlaces químicos covalentes. En la década de 1950, esta idea estimuló el entusiasmo por descubrir la molécula genética. Aunque la existencia de alguna forma de información hereditaria se había planteado como hipótesis desde 1869, su papel en la reproducción y su forma helicoidal aún no se conocían en el momento de la conferencia de Schrödinger. En retrospectiva, el cristal aperiódico de Schrödinger puede verse como una predicción teórica bien razonada de lo que los biólogos debieron haber estado buscando durante su investigación del material genético.

En un mundo gobernado por la segunda ley de la termodinámica, se espera que todos los sistemas aislados se aproximen a un estado de máximo desorden. Dado que la vida se acerca y mantiene un estado altamente ordenado, algunos argumentan que esto parece violar la segunda ley mencionada, lo que implica en principio una paradoja. Sin embargo, dado que la biosfera no es un sistema aislado, no hay tal paradoja. El aumento de orden dentro de un organismo está más que saldado por un aumento del desorden fuera del mismo por la pérdida de calor en el ambiente (termodinámica). Por este mecanismo, la segunda ley se cumple y la vida mantiene un estado altamente ordenado, que sostiene al provocar un aumento neto del desorden en el Universo. Para aumentar la complejidad en la Tierra, como lo hace la vida, se necesita energía libre y, en este caso, la proporciona el Sol en nuestro planeta. La cuestión de la vida, a nivel molecular requiere un orden, que de acuerdo a las leyes de la naturaleza, se compensa con un desorden externo, que como infinito o casi, no altera el sistema aislado la del nivel cósmico, que ya en sí se está desordenando en sí mismo, permanentemente.

Tendremos que ver al menos algo, de lo que conviene entender de lo que se conceptualiza por cristal aperiódico, su estabilidad y algo de su química, para llegar a aproximarnos a los posibles mecanismos de su reproductibilidad y herencia.

El Cristal de la vida. ADN

F

Fue un trabajo inteligente que asombró al mundo científico. Además en este caso resultaba evidente la importancia de la cristalografía, puesto que ninguna molécula mejor que el ADN para explicar la relación entre estructura y función. Se puedo entender lo que los propios autores del trabajo concluían, que “el apareamiento específico que hemos postulado sugiere inmediatamente un posible mecanismo de copia del material genético”. Había una relación clara entre las estructuras de las macromoléculas biológicas y la función que realizaban en el organismo. Era una nueva ciencia: la biología estructural. Curioso y compatible entre Física, Química y Biología.

Es claro que no podemos ahora desarrollar toda la teoría y justificaciones experimentales propia de esa Ciencias, que atienden al fundamento de las leyes fisicoquímicas que permiten a la comprensión de los expertos en el tema no solo acerca de la estabilidad y la reproductibilidad de la estructura cuasicristalina, sino además las posibles alteraciones que se posibilitan con algún grado de probabilidad. Y volvemos a Schrödinger.

Se puede en principio concluir que un organismo, y todos los procesos biológicos importantes que experimente, deben tener una estructura marcadamente «multi-atómica» y tienen que ser protegidos de los acontecimientos «monoatómicos» aleatorios que pudieran alcanzar una importancia excesiva. Esto, según el «físico ingenuo», en los procesos fisiológicos particulares que observamos, ya sea en el interior de la célula o en la relación de esta con el ambiente, deberían abarcar cantidades tan enormes de átomos y procesos atómicos individuales que respetarían todas las leyes físicas y fisicoquímicas importantes, incluso teniendo en cuenta las estrictas exigencias de la Física estadística por lo que afecta a los grandes números.

Hoy en día sabemos que esta opinión habría sido errónea. Como veremos en breve, grupos increíblemente pequeños de átomos, excesivamente reducidos para atenerse a las leyes estadísticas, desempeñan de hecho un papel dominante en los ordenados y metódicos acontecimientos que tienen lugar dentro de un organismo vivo. Controlan las particularidades macroscópicas observables que el organismo adquiere en el curso de su desarrollo. Determinan importantes características de su funcionamiento, y en todo esto se manifiestan leyes
biológicas muy definidas y exactas. Usemos por un momento el termino esquema de un organismo en el sentido en que el biólogo lo haría al decir el esquema en cuatro dimensiones, refiriéndose no solo a la estructura y funcionamiento de ese organismo en el estado adulto, o en cualquier otra fase particular, sino al conjunto de su desarrollo ontogénico, desde el huevo fertilizado al estado de madurez, cuando el organismo empieza a reproducirse.

Este esquema en cuatro dimensiones (3 espaciales más el tiempo) está determinado en la estructura de esa célula única que es el huevo fertilizado. Ademas se conoce que esta determinado esencialmente por solo una parte de esta célula, su núcleo. Este núcleo, en el «estado de reposo» normal, aparece, por regla general, como una masa de cromatina [Que se colorea frente a determinados agentes]. Pero, en los procesos de división celular, de importancia vital (denominados mitosis y meiosis), se observa que esta constituido por un conjunto de partículas, en general con forma de fibras o bastones, llamados cromosomas. dos conjuntos o dotaciones, para usar la expresión tal como lo hacen los biólogos. Ya que, aunque los cromosomas individuales son a veces claramente diferenciables por tamaño y forma, existen dos conjuntos que son prácticamente idénticos. Un conjunto proviene de la madre (óvulo) y el otro del padre (espermatozoide fertilizador). Son estos cromosomas, o probablemente solo una fibra axial de lo que vemos bajo el microscopio como cromosoma, los que contienen en alguna forma de clave o texto cifrado el esquema completo de todo el desarrollo futuro del individuo y de su funcionamiento en estado maduro. Cada dotación completa de cromosomas contiene toda la clave; de este modo, por regla general son dos copias de esta las que encontramos en el huevo fertilizado, el cual constituye el primer estadio del individuo futuro.

Al decir que la estructura de las fibras de los cromosomas son un texto cifrado queremos significar que la inteligencia absoluta, imaginada por Laplace, para la que cualquier relación causal sería evidente, podría averiguar, partiendo de su estructura, si de un huevo, bajo determinadas condiciones, se desarrollaría un gallo negro o una gallina de diferentes colores, una mosca o una planta de maíz, un rododendro, un escarabajo, un ratón, o una mujer. A esto podríamos añadir que el aspecto de las distintas células-huevo es muy similar; y que, aun cuando no lo sea, como en el caso de los gigantescos, en comparación, huevos de reptiles y aves, la diferencia no radica en las estructuras importantes, sino en la cantidad de material nutritivo que se añade en estos casos por razones obvias.

Pero el termino clave, o texto cifrado, es demasiado limitado. Las estructuras
cromosómicas son al mismo tiempo los instrumentos que realizan el desarrollo que ellos mismos pronostican. Representan tanto el texto legal como el poder ejecutivo; para usar otra comparación, son a la vez los planos del arquitecto y la mano de obra del constructor.

Entre todas las especies vivas, y en particular el hombre, las leyes de estabilidad y herencia son las mismas. La habilidad de los cromosomas de diferencias unos de otros son mínimas modificaciones de las elipses del ADN, que en cuanto a sus propiedades químicas, intercambian aleatoriamente los electrones de los enlaces covalentes que los constituyen y pueden entonces dar lugar a variaciones no previstas en el esquema original que se reproduce.

Nuestra conclusión, preliminar y parcial, hasta el momento es que nada regula que la herencia lleve a una regularidad inexorable. De hecho, las mismas interacciones atómicas que pueden azarosamente determinar la constitución de los cromosomas aún in lo infinitesimal de un enlace químico, es lo que se observa astronómicamente acerca del cosmos. Todas las casi infinitas posibilidades se observan, y no hay día que no se sorprendan con otras desconocidas.

El pensamiento, dotación genética de la especie homo sapiens y sus derivaciones, no tiene un código uniformemente pre-establecido. Es libre desde la propia físico-química que lo produce, por lo tanto nos decimos, que es otra la cuestión de su pretendida sujetación a patrones que lo encapsulen en formas que no le son propias.

Esto es largo, por lo tanto ha de seguir.

107 Repensar una cosmología del pensamiento. [Final de la serie]

Final de la serie que nos remite desde lo más anterior hasta nuestro días ilegales

En nada piensa menos el hombre que en la muerte, su sabiduría consiste en reflexionar, no sobre la muerte, sino sobre la vida. Baruch Spinoza, IV, Prop. 67

En la cuestión de la vida, hay problemas fundamentales que oscilan entre la Biología y la Física.La cuestión se puede comenzar con una pregunta:

¿Como pueden la Física y la química dar cuenta de los fenómenos espacio-temporales que tienen su frontera espacial en un organismo vivo? (Entre los cuales el sapiens puede pensar)

La respuesta preliminar:

La evidente capacidad de la Física y Química actuales para tratar esos fenómenos no significa en absoluto que ello sea imposible.

Hoy en día, gracias al ingenioso trabajo realizado durante los últimos cien años por los biólogos, especialmente por los genetistas, se conoce lo suficiente acerca del la estructura material y del funcionamiento de los organismos para afirmar que, y ver exactamente por que la Física y la Química actuales no pueden explicar lo que sucede en el espacio y en el tiempo dentro de un organismo vivo.

Esta será la próxima serie, que adelantamos aquí. Sin duda hay una estrecha relación entre lo cosmológico y nuestra posibilidad de pensar. Siempre se cumplen las mismas leyes que rigen al cosmos, aunque así expresado sea a primera vista un imperativo, que se irá desarrollando luego, como se dijo.

En esta apenas llegamos a intentar la relación, y creemos que describimos los efectos finales de la cuestión objetivada, y como método, partiremos de ese efecto, para ir a encontrar las causas posibles que lo permitan.

Por eso finalizamos esta serie con los efectos que el pensamiento produce a nivel de cada uno de nosotros, independientemente de la físico química cosmológica que lo determina. De todas maneras, una lleva a la otra, y la consecuencia es la misma, pensar en el hombre y sus sociedades, está bastante determinado por el interés filosófico, ya no solo desde lo propio de la capacidad, sino por los mecanismos determinados por la gregariedad y sus dispositivos.

Dios ya no es el sujeto de enunciación como fundamento. Las cosas ya no serán las cosas lo que son sino lo que el hombre racionaliza, proyecta o ilusiona acerca de ellas. Hay una mediación paradigmática con las cosas en sí. Habremos de proseguir con esto. Las ciencias humanas van demostrando que el sujeto es en sí mismo una construcción. Hay complejidades, queda claro y la pretensión es seguir avanzando en su de-construcción.

Hablamos a lectores, entonces los huecos serán completados con las únicas propias interpretaciones en nombre propio. Damos un salto al final de la serie con un otro pensador, que como siempre decimos, nos ayuda a pensar, desde sus decires o escritos, para que ayude a abrir caminos de pensamiento. Uno no es sino es mucha s cosas.

Final de la serie. Ley del hombre que ya no existe.

Algo que el homo sapiens ha errado.

Michael Foucault, más allá de lo cosmológico a la interpretación vigente del mundo que hace frente.

Extendemos el camino, de los anteriores Kurzweill, Sarte, Freud y Lacan, persistiremos en quizá el último filósofo que pueda nombrarse como tal, aun cuando él mismo, no se nombrara como tal lo que ya señala la actitud ética que esperaríamos de cualquier ser pensante. Y recordamos, la ética es la estétic de la existencia.

Hay acontecimientos verdaderos cuyo actor es el hombre. Pero la palabra hombre no debe alertar fáciles entusiasmos. Ni la esencia ni los fines de la historia dependen de la presencia de este personaje, sino de la óptica elegida; la historia es lo que es, no como consecuencia de una esencia humana desconocida, sino por haber optado por un determinado modo de conocimiento. 0 bien consideramos los hechos como individualidades, o bien como fenómenos detrás de los cuales habrá que buscar un invariante oculto. El imán atrae al hierro; los volcanes entran en erupción: hecho físico en los que algo se repite. La erupción del Vesubio en 79: hecho físico tratado como acontecimiento. Si nos atenernos a su carácter repetible, lo estamos considerando solamente como pretexto para descubrir una ley.

Dice Foucault, la filosofía son textos.Es un lector, archivista, decidor. El piensa a través de sus lecturas y escritos, una propuesta desde su genio de lector empedernido y rata de bibliotecas. Su estilo mantiene distancia de casi todo, se coloca casi en la antípoda de Sartre, para quien la conciencia establece la fisura de la identidad, desdobla el movimiento de la consciencia. como algo que no se puede paralizar que rasga el ser-en-sí, es el efecto de esta fisura pura intención fenomenológica. Hay una inmediatez de lo inmediato en la consciencia, que la aparta de lo en sí mismo existencial. Foucault a cambio, no propone vidas, esconde la suya, mantiene distancia de su intimidad y de la conciencia sartriana o psicoanalítica. Su ambiente era la fenomenología y el marxismo (más de antes, dialéctico).

En Lacan lo que está escindido es el Sujeto, lo parte el deseo, y al decir de la tragedia de los griegos, no deseamos conscientemente, sino desde la voluntad inconsciente.

Expone Michael acerca de la alienación psíquica y social. Está loco. Nada tendría que ver sino con la sociedad que lo aliena, y recorre todo el proceso histórico que lo explica. Olvídense de toda otra hermenéutica por un rato, es fenomenológico. Solo trata de deshacerse de eso.

Con George Dumezil, su tutor en Upsala, comprende cosas. Descubre que en Upsala hay una biblioteca de 30.000 volúmenes de varias cosas de medicina, psiquiatría y biología. Allí inspira a su Historia de la Locura en la Época Clásica, su tesis de doctorado en 1960.

No es tomado en cuenta de inmediato, pero circula en ambientes no habituales a lo filosófico, sino más bien en los psiquiátricos.

Acerca de la Exclusión, es uno de sus primeros conceptos. Desde los Leprosarios en el medioevo al psicoanálisis en SXX, puede arrogarse de un cúmulo de procedimientos racionales, que analiza, que no niega, y deduce sino que para a razón sea tal, algo tiene que excluir, segregar, sino no puede abarcarlo todo en su inmediatez.

Descartes había ya suprimido a la locura.. Cuando hay una mutación en el pensamiento filosófico también la hay en lo cultural, decide Foucault. De Galileo a Descartes, por ejemplo, nace el hospital general, donde se depositan los vagabundos, alquimistas, prostitutas, locos. Solo deben a queda afuera los que trabajan y sirven para algo.

No verlos es el objetivo, encerrarlos, no existen por lo tanto. La expulsión de la locura descarnada se realiza con el hospital general.

Experiencia de la locura, consciencia, son vocablos fenomenológicos. Es el método por el cual se pueden desentrañar las cosas. La locura es un nombre más que se puede enunciar, pero aclara que sonido, palabra y nombre no es igual a la cosa. Y que se dice de muchas maneras., esquizofrenia, loco, paranoico, enfermo dela cabeza….. El nombre luego encuentra referentes en lo real.El nominalismo, ya es campo fuerzas en Foucault.

Vuelve a París, en 1968, y da clases en Vincennnes.

Desde el mayo del 68 Aparecen todas las corrientes: Althusser, Derrida, Lacan, etc. La consciencia sartriana ya no existe, la nueva ola de la camada de Foucault, lector y entendedor de Bertrand Rusell escribe, para inaugurar su cátedra en el College de France de “Historia de los sistemas de pensamiento” , el Orden del Discurso que cambió todo.

Como escribía sus libros, se preguntaba Rusell?. Inspiración, musa, rapto?. Él dice dice que los escribe con un procedimiento. Empieza con un renglón, lo que fuera. Una bola choca la negra, y va a otro lado, luego sigue el otro renglón. Hay homofonías que llevan de uno al otro. Pura superficie. Puro trabajo del artificio de la letra.

Arqueología del Saber. El nacimiento de la clínica.Salen desde la fenomenología. y la clínica. La mirada clínica, es una buena parte del Ser y la Nada, acerca de quien es otro. Alguien es otro que me puede juzgar, porque me mira, y eso no se puede soslayar. Es como el reconocimiento hegeliano. Sobre esto Foucault agrega que para que haya una mirada clínica, tiene que haber un espacio institucional que lo permita y avale.

1966. Las palabras a las cosas. Es ejemplar lo que hace, cómo se puede escribir en tan poco tiempo tantas cosas. Mucho material de archivo, centrados en 3 ejes: hablar, trabajar y vivir. Lingüística, economía y biología.

Los conceptos que introduce Foucault y van a formar parte de su idea como construir el mundo del pensamiento, exclusión y discontinuidad. Semejanzas, epistemes, luego de lo cartesiano, la representación, más adelante luego la modernidad S XVIII y XIX.

Las cosas no ocurren como ocurren ahora, ahora se redefinen las palabras y las cosas. Los acontecimientos, de entrada únicos y presentes, siempre tienen antecedentes que se diferencian en las palabras que se utilizan para relatarlo y tal vez determine alguna forma distinta de poderlos pesar.

Antes Naturaleza, ahora Vida. Se van a referir de un modo distinto. Antes que las formas, lo visibilizado, la athesis universal cartesiana, infinita en el sujeto de conocimiento, está toda la Naturaleza está organizada sistemáticamente. Unas pequeña diferencias hacen especies diferentes en organismos vivos. Y se los clasifica. La Historia Natural tiene su temporalidad, como casi todas las palabras y las cosas.

La evolución, concepto proveniente del darwinismo, es temporal. Pasa de representación a la modernidad. Lo que hace Foucault es mostrar las diferencias de paradigmas en cada una de las ramas que enfoca. dinámicas diferentes, del espacio y del tiempo.

De la gramática general a la filología lingüística, del análisis de las riquezas de los fisiócratas como Adam Smith a la economía política de David Ricardo y Karl Marx. Son cosas distintas señala Foucault, y le explica.

Foucault en cada época, presenta ejemplos de la representación, en cada época la vida, el trabajo y la biología se sirven de los misma episteme paradigma de su momento, una repetición del modo de construirse. Asombra como en pocos años, se piensa y habla de otro modo, otra semántica y sintaxis. Muestra el cambio discontinuidad y periodización de ella. Claro que dentro de cada períodos hay continuidad.

Filósofo que no habla de filósofos, ni de sus problemas típicos. Dice no me pregunten que hago, solo escribo para pensar. El hombre ha muerto, hay una estructura de pensamiento que deviene de la antropología filosófica, de la biología, etc… El hombre tiene sus dobles desde las distintas disciplinas que lo objetiven aunque siempre es el mismo hombre. Diría Aristóteles, al hombre se lo puede decir de múltiples maneras. Aborda entonces la cuestión del sujeto de conocimiento, siempre el mismo problema. Lo que no conoce ese sujeto es que él mismo ya está incluido, y en ese olvido no se termina la revuelta del conocimiento al que apela, se muerde la cola siempre. Duplicidades, callejones sin salida. Es el humanismo antropológico con el sujeto como centro: el Hombre, que se expulsa de su conceptualización del mundo y el resto de lo que lo rodea.

Humanismo desde lo humano. Lo nuevo, lo más postmoderno, apunta a que las cosas tienen más que ver con el signo, con la lingüística, desde Saussure y Jackobson en adelante, con el psicoanálisis sobre todo Lacaniano, con la antropología de Levi Strauss, aparece una nueva vertiente teórica que da por finalizada la figura del Hombre. Así, aun acusado de genocida, nazi, o tecnócrata por Sartre, igual se lo leyó y llega al mayo del 68,.

Ahí vuelve a París, como profesor en Vincennes y comienza nueva etapa, y luego de el College de France, recomendado por su tutor que ejerció hasta su muerte; Jean Hippolyte. El objeto del College es que el pueblo de París pueda tener contacto con sus lumbreras, hasta que se llene la sala.

En la ceremonia inicial de su trabajo allí, expone su charla la inaugural, que homenajea al muerto, y es el antes mencionado Orden del Discurso, 2 dic 1970.

Ahí Foucault da cuenta de lo que hizo y lo que va a ser, durante los 13 años subsiguientes. Todo publicado luego de su muerte (ya que el no lo permitía en vida). Historia de los sistemas de pensamiento, llama a su cátedra. Que ya es un oxímoron, ya que sistema implica un orden, mientras que la historia es dinámica ya que se va transformando, y el lo contradice en el mismo título, historia de los sistemas, que en sí ya es una oposición. Habla de los discursos, fue pionero en eso. Porqué hablar es peligroso?, se pregunta: porque es incrustante, luego tarta de explicar en que sentido y que se puede hacer para neutralizar ese habla oral peligroso, la que se lleva el viento, pero tiene ahora perdurabilidad en escritos, filmaciones, etc…. Hablar es aleatorio, azaroso, impredecible, no es del todo controlable, se puede ir a lados imprecisos. Para neutralizarlo lo primero es prohibirlo. No se puede decir todo y en cualquier momento y cualquier cosa, no todos están autorizados para decir.

Cuales son los que deben ser controlados? Sobre el sexo y la política, dice Foucault. Temas ultrasensibles por los cuatro costados que se los mire. Aparecen los dispositivos de censura. El discurso no habría que pensarlo como la expresión de algo que pasa en otro lugar, no de lucha de clases ni relación de dominación. El discurso es un botín de guerra. Se combate por él y se trata de que se lo apropie, para hacer de él algo apropiado (apropiado por otro y apropiado para ser emigtido y escuchado). Apropiarse de la lengua es apropiarse de como se nombran las cosas, es objeto de deseo y de poderel discurso en sí mismo.

La palabra se expandió snobísticamente para ser aplicada a lo que fuera, y se la mezcla a ca rato en los actuales relatos. Quien relata es ya un sujeto del combate. Quien lo impone impone a las cosas mismas. No expresa solo interés, es objeto de interés.

Otra forma de neutralización del discurso, de la Locura en la Época Clásica, la partición, la exclusión, silenciar, marginar, encerrar. Aquí la diferencia es la partición razón-locura.

La tercera y más curiosa, más incierta y compleja, es la oposición verdad falsedad. Que no son evidentes tal como se los asocia con el bien y el mal. Sin estos parámetros todo sería el mundo sería una Babel se explica. Nietzsche escribe La Genealogía de la Moral para entender como devienen estas fuerzas, el origen de esa partición. Va a decir Foucault, a la idea de verdad se le va a oponer la voluntad de verdad, de saber que no es lo mismo que la verdad como valor. Quién dice la verdad?, al modo nietzscheano, el profeta, el oráculo, los sacerdotes, había que tener una autoridad para poder hablar, históricamente hablando. Luego la verdad está en quién ejerce un poder. La idea se olvidó, se corrió. Platón expulsa al los sofistas y los artistas, por sus recursos de persuasión. Lo importante en el agonismo era ganar. Y parece que hoy día es casi lo mismo. Los sofistas enseñan como ganar con argumentos, el sujeto de la enunciación debe ejercer alguna clase de poder.

Se expulsa al sofista, luego la verdad no puede basarse en una opinión (al poeta y al sofista), con argumentos para sus conveniencias sino que solo fueran persuasuvos, si podía convenceer y seducir retóricamente, bastaba, con solo eso ganaban.

La verdad, el saber y el logos no pueden basarse en opiniones, Platón dice, no pueden basarse en opinión ni en arbitrariedad, sino en una verdad en-sí, garantizada por la abstracción y no de ideas de cualesquiera ciudadanos sino en la de un mundo de ideas, transparentes, como son los conceptos de la geometría.

El filósofo debe instruirse en este tipo de abstracciones que le van a dar el saber de las cosas tal como son, y el orden del mundo tal como es, y que no dependan del parecer de nadie, y que no dependan del poder y la opinión arbitrarias de alguien. Solo se dependerá de la consistencia y coherencia del enunciado, Aristóteles.

Saber y poder estaban separados, entonces e Grecia

La voluntad de verdad restituye lo que los dispositivos de censura borran. Detrás del discurso verdadero hay una política, una estrategia de ocultamiento, separación y exclusión de la misma.

La voluntad de verdad es una poderosa maquinaria con capacidad de excluir a los que la niegan. Aquellos que entran en esta vara que destacan esa voluntad son Nietzsche, Antonella Artaud y George Bataille, el burlado Sartre.

Ojo con la indiferencia de los intelectuales que no hablan(ban) de lo que pasa. Parecía que no tenían nada que ver de lo que pasaba, denunciado por Sartre. Luego Klossowski, Bataille y el mismo Foucault.

Prohibición, exclusión y voluntad de verdad, son 3 mecanismos que neutralizan el peligro del discurso azaroso. Pero son mecanismos externos al discurso. Acá entra Foucault en cómo neutralizar estos mecanismo externos para volverlos a los internos del propio discurso; El comentario, la función del autor, y la disciplina.

Que es una obra original?, una obra fundante, Ej, La Divina comedia, La Ilíada, Shakespeare, los diálogos de Platón. Hay que soportar cientos años de comentarios que restituyan a la repetición de una neutralidad. Nos devuelve a la obra original, salvo como en Borges que comenta obras que no existen. Ahí el comentario es la propia obra del autor.

La función del autor es de unificación, de identidad y agrupamiento, a la propia manera de quien escribe.

Michael Foucault es uno de los filósofos autores, con Historia de la Locura, Las palabras y las cosas y La Arqueología del Saber, puede borrarse el nombre del autor, distintas obras, pero la unificación en el autor que los hace coherentes.

La disciplina crea nuevos enunciados, no restituye originales. No se guía vos lo verdadero o falso, sino por sentir o no sentir. Para hablar de verdadero o falso hay que estar en la verdad. Canghuilhem. Lo no verdadero ni no falso, son monstruos en un momento, aunque luego se restituyen como la genética de Mendelssohn, o Celine.

Para que algo sea falso debe ser del orden de lo institucional, que regula lo que les pertenece o no.

Foucault resume hay que restituir al discurso su materialidad (Orden del discurso), que tenga consistencia material, texto, opaco, denso, entre el pensamiento y la palabra no hay relación directa, la palabra, debe ser autorizada por una comunidad que lo permita. Hay algo que se puede hacer, una invitación al estudio filosófico. Brinda creatividad. Invitación a poder pensar con libertad, inventar, equivocarse o acertar. Luego de leer al el Antiedipo de Deleuze y Guattari, aquí estoy, diría Foucault.

102 Repensar una cosmología del pensamiento. Prólogo

Prólogo: Analogías

De la Naturaleza

Prólogo

Señalaremos analogías, y explicitamos la pretensión de avanzar por el camino desandando las genealogías propias de la naturaleza y culturales, estas últimas que olvidan que ser homo sapiens desde su antropología implica esencialmente la determinación diferencial de poder pensar, de una forma múltiple, ampliada y libre por fuera de las únicas condiciones que la supervivencia requiere. Entendemos hoy que las ciencias están en su propio camino y acercan su método a la fisiología que soporta al pensar, y también que no podemos negar que la historia de los modos de pensar de los conglomerados humanos, desde las tribus más primitivas hasta las hiperciudades superpobladas, que abundan quizá demasiado, formulan condicionantes independientes de su esencialidad a dichos modos.

En general se asocia a esa palabra que hay que desarrollar del todo, pensar, con lo que en términos generales y comunes se identifican con conciencia, razón y el contenido mnémico e inteligente del yo que existo en tanto pienso.

Hay mucho valor en lo heredado desde los pensadores desde el IV AC en Grecia, los aportes de las Ciencias, ya humanísticas, ya exactas. De todas maneras, y partiendo de la intuición que nos decide este camino hoy, pre-suponemos que no hay una idea clara acerca de lo que implica el ser efectivo del pensamiento ni toda la potencia que dispone, casi siempre determinada por condicionantes que mal expresado agregan valor a su esencia.

Explicaremos esta propuesta que entre absurda e irónica dice agrega valor. Cuando rastreemos la historia tal vez lleguemos a percibir que el valor agregado aunque agregado, quizá no sea valor, ni en el sentido de valentía ni como valioso.

Todo texto tiene una historia. Quizá no sea prudente prologarlo, porque como ya se expuso, se escribe sobre lo que no se sabe, al menos no del todo, y uno de los objetivos del autor es ponerlo a disposición de sus futuros probables lectores, para compartir el camino que va desde desde la propia duda hasta cierta comprensión, que es al mismo tiempo un aprendizaje que alegra a quien escribe, y curiosamente puede inducir a algún receptor a emprender el suyo propio, si identificara el método y la propuesta, casi independientemente del objeto, ya que cada uno en si singularidad de experiencia e interés se apueste a otros.

Baruch Spinoza

Intuimos que Spinoza acompañara este camino, y tiene su historia, que brevemente presentamos como ejemplo de lo que intentamos expandir en palabras, siempre escasas, aun cuando la sana intención es lograr cierta identificación con lo que las palabras esconden, más que ser explicitadas.

Es algo así como el fenómeno kantiano. Algo aparece, se lo percibe a nivel del pensamiento, y ahí se lo reproduce hasta donde el pensamiento educado para ello, lo convierte en alguna clase de conocimiento a posteriori, desde algunos principios a priori (interiores y anteriores al fenómeno) sin los que no podría dar cuenta de la entidad posible a la experiencia de la observación del acontecimiento del fenómeno. Casi axiomáticamente, al modelo de las matemáticas o de la geometría espinoziana, Kant señala dos intuiciones a priori que posibilitan al pensamiento seguir con el trabajo de pensamiento inteligible que pasa a ser conocimiento de la propia experiencia: el espacio y el tiempo.

Spinoza sólo publicó dos obras durante su vida: los Principios de filosofía de Descartes, con los Pensamientos metafísicos como apéndice (1663), y el Tratado teológico-político (1670). Lo que parece haberse traslucido nos hace pensar que antes de la primera fecha
redactó el Tratado breve y el Tratado de la reforma del entendimiento, y después de la segunda el Tratado político y la Gramática hebrea. Puesto que la Ética es un tratado sistemático y estuvo en el escritorio hasta la muerte de su autor, es obvio suponer que éste ha integrado en ella los principales elementos de los demás escritos. Conjetura tanto más plausible cuanto que su redacción se ha prolongado unos catorce años y parece haber ocupado los huecos que aquéllos iban dejando.

La Correspondencia señalar con bastante precisión esos huecos y situar en ellos algunos estadios del texto. Desde septiembre de 1661, Spinoza debate por carta con Oldenburg los fundamentos de su metafísica, que le envía en un anexo, cuyos términos
parecen más próximos que los del «Apéndice I» del Tratado breve al de la Ética actual. A comienzos de 1663, sigue haciendo algo parecido con un grupo de amigos de Amsterdam, que se reunían en una especie de círculo o colegio, en torno a Simón de Vries y a L.Meyer, para analizar los textos que él les enviaba y remitirle después sus observaciones. Esos hechos ponen de manifiesto que, antes de abandonar el Tratado de la reforma del entendimiento y al mismo tiempo que explicaba a un estudiante las
cuestiones más difíciles de la metafísica clásica y de la física cartesiana, y que ideaba curiosos experimentos para resolver las objeciones químicas que le formulaba R. Boyle , Spinoza iba dando forma a la primera parte de la Ética.

Cinco años hubieron de pasar, sin embargo, para que ese tratado viera la luz y Spinoza volviera a sacar del cajón el ya desvaído borrador de la Ética. Y necesitará otros cinco para revisar lo hecho y concluir lo que faltaba. La Correspondencia nos permite saber que, durante el primer período (1665-1670), debatió con Hudde el tema de la unicidad de Dios y, durante el segundo (1670-1675), mantuvo una correspondencia intensa con Velthuysen sobre el TTP, con Boxel sobre los espíritus y con Tschirnhaus sobre el método. Sin otro indicio previo, el 3 de julio de 1675 Spinoza anuncia a Oldenburg que piensa publicar la Ética, que ahora tiene cinco partes (Ep 62). Pero unos dos meses
después le informa de nuevo de que su proyecto ha fracasado. He aquí sus propias palabras:

En el momento en que recibí su carta del 22 de julio, partí para Amsterdam con la intención de mandar imprimir el libro del que le había hablado en otra carta. Mientras hacía estas gestiones, se difundió por todas partes el rumor de que un libro mío sobre Dios estaba en prensa y que yo intentaba demostrar en él que no existe Dios, y muchos daban crédito a ese rumor. Algunos teólogos (los autores, quizá, de dicho rumor) aprovecharon la ocasión de querellarse contra mí ante el príncipe y los magistrados. Además, algunos estúpidos cartesianos, que pasaban por simpatizar conmigo, a fin de alejar de ellos tal sospecha, no cesaban de detestar por doquier mis opiniones
y escritos, ni han cesado todavía. Cuando me enteré de todo esto por hombres dignos de crédito, que me dijeron, además, que los teólogos me tendían por todas partes asechanzas, decidí diferir la edición que preparaba, hasta ver en qué paraba el asunto y comunicarle, llegado ese momento, cuál era mi opinión. Pero el asunto parece
ir cada día a peor y por tanto no sé qué hacer.


De hecho, cuando año y medio más tarde la muerte le sobrevino, el manuscrito seguía en su pupitre. Por ventura, la suerte le fue entonces más favorable.no ya para Baruch sino para su Ética.

La Ética demostrada según el orden geométrico, tiene tres determinaciones que le imprimen un carácter especial, utiliza el orden geométrico seguramente siguiendo a Descartes ya popular desde los inicios del S XVII, se soporta con una jerga religiosa ineludible a su tiempo, y aun así censurada, y comienza como una cosmología que le permite ir deduciendo proposiciones al método de geométrico, salvo sus escolios en los que se demuestra su valor (en varios sentidos) filosófico.

Solo transcribimos las cinco primeras definiciones y axiomas de la Primera Parte:

Por causa de sí* entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, o sea, aquello cuya naturaleza no se puede concebir sino como existente.

Se llama finita* en su género aquella cosa que puede ser limitada por otra de la misma naturaleza. Por ejemplo, se dice que un cuerpo es finito, porque siempre concebimos otro mayor. Y así también un pensamiento es limitado por otro pensamiento. Pero un cuerpo no es limitado por un pensamiento ni un pensamiento por un cuerpo.

Por sustancia entiendo aquello que es en sí y se concibe por sí, es decir, aquello cuyo concepto no necesita el concepto de otra cosa, por el que deba ser formado.

Por atributo entiendo aquello que el entendimiento percibe de la sustancia como constitutivo de su esencia.

Por modo entiendo las afecciones de la sustancia, o sea, aquello que es en otro, por medio del cual también es concebido.

A X I O M A S

  1. Todo lo que es, o es en sí o en otro.
  2. Lo que no se puede concebir por otro, se debe concebir por sí.
  3. De una determinada causa dada se sigue necesariamente un
    efecto y, al contrario, si no se da ninguna causa determinada, es
    imposible que se siga un efecto.
  4. El conocimiento del efecto depende del conocimiento de la causa y lo implica.
  5. Las cosas que no tienen nada común unas con otras, tampoco se pueden entender unas por otras, o sea, que el concepto de la una no implica el concepto de la otra.
  6. La idea verdadera debe concordar con su objeto ideado.
  7. De todo lo que se puede concebir como no existente, la esencia no implica la existencia.

Decimos, son puntos de partida claros y del mal nombrado sentido común, que como popularmente se indica es el menos común de los sentidos. Ojalá la posverdad y sus enunciadores, lo hubieran tenido.

Anunciamos analogías, y que impulsan este trabajo de transmitir algunas ideas que concuerden, acuerden, con el objeto ideado. Para la época en que estamos escribiendo esto, las ciencias han agregado cierto valor a la positividad de campos entre diferentes y repetidos. Las imágenes de parte del cosmos en su versión actual y un modelo neuronal al que atribuimos capacidad de pensamiento, parecen a simple vista análogos.

Estamos ante constelaciones de miles de millones de estrellas y miles de millos de neuronas, entre las que algunas interacciones del orden, no digamos solo geométrico, necesariamente se producen, o hablando más estrictamente como modos, afecciones de la sustancia, o sea, aquello que es en otro, por medio del cual también es concebido.

A ello dedicaremos esta serie, que comienza, desde la propia naturaleza de las cosas.