118 Volviendo al presente. [10]

Contraste. Sigmund Freud

Una síntesis, que no es dialéctica

Ahora, aquí.

¿Psicoanálisis y-o Filosofía?, es una pregunta. No se está presentando un ‘o’ disyuntivo sino la alternativa no dialéctica que ‘y’ y o ‘o’. Una o la otra o tal vez la una con la otra. O ni una ni la otra. Esto último relativo a las épocas que signan el comienzo de esta década del XXI.

El fundamento clínico de la experiencia freudiana es la escucha activa, del otro.

Con disculpas y paciencia de los psicoanalistas enfocamos solamente aquí una suerte de conexión de la que decimos preliminarmente como necesaria entre las leyes de la naturaleza con la historia de la construcción de las formas del pensamiento de los sapiens.

Luego, desde su formación en la Salpétriére con Charcot y narrado por el propio Freud en la misma época en que sucedió promoviendo su desplazamiento de la neurología, en la que se formó, a la psicología («Informe sobre mis estudios en París y Berlín, realizados con la ayuda de una beca de viaje concedida por el Fondo de Jubileo universitario») se convierten en el inicio de una suerte de revolución en los paradigmas científicos positivistas de la época enfocados al objeto de tratamiento de pacientes con trastornos mentales.

Toda la inmensa obra de Sigmund Freud parte de esa señal convencionalmente minúscula para luego crecer hasta abarcar mucho de las formas de la condición humana en todas las épocas, al menos hasta su muerte en 1939.

Pueden entenderse varias cuestiones desde lo anterior:

«Informe sobre mis estudios en París y Berlín, realizados con la ayuda de una beca de viaje concedida por el Fondo de Jubileo universitario»

No elimina la relación leyes de la naturaleza -pensamiento humano), solo se desplaza del intento de mantenerla luego de su Proyecto se una psicología para neurólogos. ( https://cuestionesfilosoficas.com/2017/04/22/la-cuestion-de-pensar/ ) (1895).

El tratado fue escrito en 1895, antes de la identificación de lo inconsciente en tanto tal aun insinuado de otras formas, y entre idas y vueltas que muestran un esfuerzo importante en mantener irrefutables sus inferencias, que se documentan en la correspondencia y encuentros mantenidos con Wilhelm Fliess termina encajonando su tratado, hasta que 50 años después es publicado. En algún momento le escribe a Fliess: <<trataba de encontrar el núcleo de la defensa pero hallé que eso me llevaba a explicar algo que pertenece al núcleo de la naturaleza.>>.

Si bien su formación se lo exigía, mantener la obediencia a las reglas de la ciencia neurológica de ese momento hubiera cerrado el camino a nuevas formas de pensar lo humano, por insuficiente para dar cuenta de lo que la propia experiencia estaba requiriendo, desde la chispa del minúsculo objeto en la cuestión de los trastornos psíquicos.

Su método y epistemología siempre aclarado en sus escritos, necesitó de la inferencia habida cuenta de la no disponibilidad de métodos científicos experimentales que pudieran avalar los resultados de la misma. Ya se ha señalado que el desarrollo de las ciencias tiene una velocidad menor a la de las formas de pensar y conocer propias del ser humano. La filosofía tenía 23 siglos de edad hasta Newton, Galileo y Descartes.

Casi a la misma metodología de inferencia debieron apelar, entre otros ejemplos ya citados de Einstein o Schrödinger respecto de la relatividad y la vida. Convengamos que la vidad empezó en la Tierra unos miles de millones de años antes que la ciencia pudiera explicarla y que la relatividad tiene la edad del Universo.

Freud casi sin duda es kantiano. en su enfoque post cientificista, aceptada y desplazada la pura teoría, no le queda mucha más que adoptar los fundamentos de la Critica de la Razón pura de Kant, no porque Kant sea el director de la orquesta, sino porque por primera vez en la historia del pensamiento expone una fundamentación acerca de las condiciones de producción de conceptos, aprendizajes y nuevos usos de la semántica que esclarece más las cosas y casos que la multiplicidad de la experiencia ya ofrece en cuanto aparición a los sentidos de un sujeto sensible.

Así, en sentido amplio, la aparición de algo, no solamente es un instante y un diferencial del espacio de lo que nos presenta, que bien podría ignorárselo desde su misma y fugaz contingencia, o dicotómicamente, porque sino lo que es lo primero será lo segundo, es tomar la percepción inscrita en los sentidos para intentar conceptualizarla a nivel del sujeto pensante de alguna manera, a partir de conceptos y categorías a priori que no son predicados de la experiencia sino contenidos indelegables y necesarios para el trabajo de poder capturar desde las percepciones las formas de poderlas pensar y a partir de allí generar cierto conocimiento de acuerdo con las reglas de producción que el sujeto aprenda a validar consecutivamente desde las representaciones de casos y cosas que la cotidaneidad no cesa de ofrecer.

Dicho de otro modo, algo de eso eso es lo que hace Freud. Aunque acote el campo de la multiplicidad de las percepciones solamente a las cuestiones que provienen de su experiencia de observación de las cosas o casos que le suceden a otros, o más tarde a las agregaciones de otros en su conjunto. Y aprende a comprender que él mismo es un otro que se le presenta. Antes de descubrir (es el primero que formula el concepto) lo inconsciente el mismo se autoanaliza como objeto de experiencia, y luego puede confirmar lo que nominará como teoría psicoanalítica.

Tómese este minúsculo apunte como pretensión de confirmación de la necesaria relación entre pensar y cosmos. No seguiremos los enlaces atómicos de las moléculas y macromoléculas que forman las células de un organismo y entre ellas las neuronas que en su morfología y composición y interconexiones permiten ese asunto de pensar, que inferencialmente referenciado en el Proyecto de 1895 que los salvo los progresos tecnológicos en materia de investigación neurológica moderna no agregan interpretaciones significativas a sus conclusiones. Freud mismo admitía que devendrían técnicas imposibles en su momento pero puede acercarse al entendimiento a que acertó en cuanto suponía que no cambiarían los resultados especulativos de su teoría.

Alineados en esta comprensión, continuaremos la serie hacia una vuelta al presente, acerca del pensar, lo que significa y la a señalización de aquello que daría contenido al pensamiento que es lo grave o gravísimo, más la aseveración de que hay que aprender a hacerlo, lo que da para pensar un rato largo en muchas cosas, que desde la llanura de lo cotidiano no pretende entender, no es necesario, y menos se piensa.

Autor: dosztal

Busco un pensar en nombre propio libre de las sujetaciones del mundo humano que ya hace frente

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