103 Repensar una cosmología del pensamiento. [1]

Repensar

[1] Repensando hoy

Cada época tiene sus posibilidades y constricciones que son propias al momento y lugar y determinan de alguna manera lo que ya fue sabido antes y desde las que se pronuncian desde su posibilidad en adelante, entendiendo que serán reemplazadas por nuevas condiciones y saberes en el simple y quizá único devenir de tiempos futuros.

El siglo XVI supuso un giro drástico en todas las áreas del conocimiento, la
literatura y el arte. Después de un milenio oscuro y bastante inculto, Europa volvió
su mirada hacia los clásicos, sobre todo, de la antigua Grecia. Es el Renacimiento.
En astronomía, las aportaciones de Nicolás Copérnico presentaron un cambio
radical y un nuevo impulso para una ciencia que estaba dormida. Copernico analizó
críticamente la teoría de Ptolomeo de un Universo geocéntrico y demostró que los
movimientos planetarios se pueden explicar mejor atribuyendo una posición central
al Sol, más que a la Tierra.

La teoría copernicana quedó probada con las observaciones de Galileo, Tycho
Brahe y Kepler. De las leyes de Kepler, Newton dedujo las tres leyes que rigen la dinámica y la ley de la gravitación Universal.

†††

Al Batani

Al-Batani, fue un príncipe, astrónomo, astrólogo y matemático árabe. Es conocido por haber logrado una determinación precisa del año solar como 365 días, 5 horas, 46 minutos y 24 segundos. Trabajó en Ar-Raqqah (Siria, en la orilla norte del río Eufrates) y en
Damasco (capital de Siria). De sus observaciones, fue capaz de corregir algunos de los hallazgos de Ptolomeo, que previamente eran tenidos como auténticos. Se dio cuenta,
por ejemplo, que el punto que Ptolomeo había indicado como afelio (punto más distante de la órbita de un planeta alrededor del sol) se desplazaba y calculó la velocidad de dicho movimiento con bastante exactitud.
También determinó el momento del equinoccio (momento del año en que el Sol forma un eje perpendicular con el ecuador y en que la duración del día es igual a la de la noche en toda la Tierra) con un error menor a las dos horas y logró calcular con muy poco error el ángulo que forma el eje de la Tierra con su plano de rotación. Copérnico menciona su deuda con Al-Batani y lo cita en su obra que inició la revolución copernicana: De Revolutionibus Orbium Coelestium. Es uno de los ejemplos que hacen la historia previa de los saberes cosmológicos del S XVII.

Y la serie se compone de muchas sorpresas para quien se entremezcla con interés en ese camino. Y tal como dicho es solo un ejemplo. Se puede, si se desea, pasarse la vida en el estudio y reconocimiento de la inteligencia de las cosas, y sirva el ejemplo la cosmología, que finalmente se convierte en contenido de pensamiento.

Repensar (RAE): Pensar atenta y detenidamente sobre algo. Ej: Debe reflexionar SOBRE el problema.

El problema de los valores en nuestro mundo de hoy es grave. Estados, comunidades, grupos, personas, se enfrentan o acuerdan por su aceptación o no de valores de vida y de muerte, de comportamiento civil y empresarial, etc. Traemos acá los conceptos de Edgar Morin para este problema, y anunciamos lo que significa el imperativo categórico en lo moral, proclamado por Inmanuel Kant. Es decir, ¿de qué forma debemos obrar?“ El problema de los valores en el siglo XXI vendrá de la mayor complejidad ética. Hasta Nietzsche, el problema de los fundamentos de los valores era extremadamente sencillo: Dios había ofrecido leyes a los seres humanos para que pudieran hacer el Bien. Por otra parte, en el contexto laico de sociedades muy unidas sucedía lo mismo, ya que los preceptos éticos estaban profundamente interiorizados. Obedecer y respetar los valores era cosa evidente.

Por supuesto, las cosas cambian con el aumento de la autonomía y de la responsabilidad individual, ya que el imperativo no viene de Dios, ni de la religión, ni del Estado, ni de la Sociedad, sino del propio individuo, de conformidad con el imperativo categórico de Kant . Este imperativo se ha vuelto insular, autoproductor y autojustificado, y esta situación debe evolucionar según la concienciación del hecho de que el ser humano no es únicamente el individuo, la sociedad o nuestra especie biológica, sino la trinidad que constituyen estos tres términos, en su interdependencia. Según esta visión, los valores dependen del individuo, a través de su responsabilidad, de su dignidad, de su virtud y de su honor, pero también del grupo y de la especie, sobre todo en un contexto de globalización.

Kant [1784]:

La ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad
significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propia razón! : he aquí el lema de la ilustración.

Si leemos a los antropólogos, la globalización no solo fue un resultado de la historia del sapiens sino además una necesidad y conveniencia consentida, casi siempre en términos socio-económicos en poblaciones recientes. Estamos aislando la simplificación antropológica de nuestro repensar las cosas desde la misma cosmología que es la sustancia espinoziana que precede a toda cuestión. Y la generación de la Ética que se le corresponda.

Respetamos como lo más repensado en su momento por Spinoza, de acuerdo a las determinaciones y saberes de la época, que no eran fáciles, como anécdota si atendemos como sea su excomunión de la colectividad judía a la que pertenecía por herencia cultural y familiar, su conceptualización panteísta del mundo lo segregaba en una época aún con la cosmología renovada, un siglo antes que Kant, las consiciones sociales no lo admitían, aún sus cautelas.

Y cuando referimos a la época, es a la de los humanos vivos, emisores de juicios de valor e imposición de creencias que no daban cuenta de mucho más que los de las mayorías suponían sin grado alguno de alguna reflexión crítica, sin estudio ni conocimiento ni necesidad o deseo de adquirirlos. El imperativo kantiano no se había escuchado todavía, y Spinoza además lo anticipaba.

Galileo Galilei:

Galileo Galilei (1564​-1642)​ fue un astrónomo, filósofo, ingeniero,6​7​ matemático y físico italiano, relacionado estrechamente con la revolución científica. Eminente hombre del Renacimiento, mostró interés por casi todas las ciencias y artes (música, literatura, pintura). Sus logros incluyen la mejora del telescopio, gran variedad de observaciones astronómicas, la primera ley del movimiento y un apoyo determinante a la «Revolución de Copérnico». Ha sido considerado como el «padre de la astronomía moderna», el «padre de la física moderna»​ y el «padre de la ciencia».

Su trabajo experimental es considerado complementario a los escritos de Francis Bacon en el establecimiento del moderno método científico y su carrera científica es complementaria a la de Johannes Kepler. Su trabajo se considera una ruptura de las teorías asentadas de la física aristotélica y su enfrentamiento con la Inquisición romana de la Iglesia católica se presenta como un ejemplo de conflicto entre religión y ciencia en la sociedad occidental.

Copérnico

Nicolás Copérnico (1473-1543) fue un monje astrónomo polaco del Renacimiento que formuló la teoría heliocéntrica del sistema solar, concebida en primera instancia por Aristarco de Samoa. Su libro Sobre las revoluciones de las esferas celestes suele ser considerado como el punto inicial o fundador de la astronomía moderna, además de ser una pieza clave en lo que se llamó la Revolución científica en la época del Renacimiento. Copérnico pasó cerca de veinticinco años trabajando en el desarrollo de su modelo heliocéntrico del universo. En aquella época resultó difícil que los científicos lo aceptaran, ya que suponía una auténtica revolución.

Copérnico no publicó su obra en la que defendía el heliocentrismo hasta 1543, año de su fallecimiento; sin embargo, sus libros serían incluidos en el Index librorum prohibitorum, muchos años después de su muerte, con el caso Galileo.

Retomamos de Spinoza:

  1. Por causa de sí entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, o sea, aquello cuya naturaleza no se puede concebir sino como existente.
  2. Por sustancia entiendo aquello que es en sí y se concibe por sí, es decir, aquello cuyo concepto no necesita el concepto de otra cosa, por el que deba ser formado.

La sustancia espinosista, de por sí existente, no era otra cosa a lo que en su momento abarcaba a la Naturaleza. Luego demuestra, para lo que en su época era necesario, que esa sustancia que es en sí infinita y eterna y se concibe por sí, era Dios.

Aún así fue excomulgado y censurado por las instituciones religiosas y sus acólitos. No creyeron los creyentes en la astucia de Baruch, ni reflexionaron acerca de sus escritos a los que parecían temer, aunque la formación reactiva se expresara de diversas maneras en el lenguaje de la época: ateo, blasfemo, y sus variantes.

Uno de los objetos de esta serie es, si llegamos, desenmascarar la credulidad, en general apodíctica, llanamente aceptada, sin censura ni reflexión, desconociendo no solo entonces sino que aún perdura, el imperativo kantiano. Ni el perspectivismo nietzscheano lo consiguió, aun cuando sus conceptos hayan sido fuente de intuición y modelo de los pensadores que lo siguieron.

Nos recuerda al legado de la la alquimia occidental que ha estado siempre estrechamente relacionada con el hermetismo, un sistema filosófico y espiritual que tiene sus raíces en Hermes Trismegisto, una deidad sincrética grecoegipcia y legendario alquimista. Estas dos disciplinas influyeron en el nacimiento del rosacrucismo, un importante movimiento esotérico del S XVII. En el transcurso de los comienzos de la época moderna, la alquimia dominante evolucionó en la actual química.

Actualmente es de interés para los historiadores de la ciencia y la filosofía, así como por sus aspectos místicos, esotéricos y artísticos. La alquimia fue una de las principales precursoras de las ciencias modernas, y muchas de las sustancias, herramientas y procesos de la antigua alquimia han servido como pilares fundamentales de las modernas industrias químicas y metalúrgicas.

Lo citamos por pura analogía. La alquimia se mantuvo oculta, hermética según necesidad, aunque sirvió para el futuro desarrollo de conocimientos y aplicaciones científicas y sus aplicaciones. El caso de Baruch, Kant, Nietzsche se le parecen. Padecen de un hermetismo ya que la mayor parte de la gente los ignora, infravalora o desecha porque sí. En una interpretación salvaje diríamos, es más cómodo dejar que las cosas transcurran vulgarmente que ponerse a conocer algo de ellas y de cada uno mismo, lo que implica cierto o mucho trabajo de reflexión. Kant hoy, se suicidaría si resucitara.

Decimos, de la Naturaleza y con inteligencia, conocimiento y mucha lectura y reflexión, Baruch fue compelido al hermetismo hasta que algunos otros, lo leyeron y entendieron a su manera una nueva Ética, contrapuesta a la arrogante vigente entonces, que mal fuera nombrada como tal

Como el alquimista que busca en sí mismo el camino del saber y crecimiento espiritual, la Ética de Baruch se parece bastante a ese camino.

Nuestra pretensión y objeto de la serie es análogo. La actualización que proponemos es la de repensar la sustancia espinosista como la visión cósmica que disponemos varios siglos después desde Copérnico, Galileo, y Baruch, necesitados de nuevas formas Éticas que propongan formas más saludables para el cuerpo y las almas de los que todavía siguen o seguirán viviendo en este planeta.

102 Repensar una cosmología del pensamiento. Prólogo

Prólogo: Analogías

De la Naturaleza

Prólogo

Señalaremos analogías, y explicitamos la pretensión de avanzar por el camino desandando las genealogías propias de la naturaleza y culturales, estas últimas que olvidan que ser homo sapiens desde su antropología implica esencialmente la determinación diferencial de poder pensar, de una forma múltiple, ampliada y libre por fuera de las únicas condiciones que la supervivencia requiere. Entendemos hoy que las ciencias están en su propio camino y acercan su método a la fisiología que soporta al pensar, y también que no podemos negar que la historia de los modos de pensar de los conglomerados humanos, desde las tribus más primitivas hasta las hiperciudades superpobladas, que abundan quizá demasiado, formulan condicionantes independientes de su esencialidad a dichos modos.

En general se asocia a esa palabra que hay que desarrollar del todo, pensar, con lo que en términos generales y comunes se identifican con conciencia, razón y el contenido mnémico e inteligente del yo que existo en tanto pienso.

Hay mucho valor en lo heredado desde los pensadores desde el IV AC en Grecia, los aportes de las Ciencias, ya humanísticas, ya exactas. De todas maneras, y partiendo de la intuición que nos decide este camino hoy, pre-suponemos que no hay una idea clara acerca de lo que implica el ser efectivo del pensamiento ni toda la potencia que dispone, casi siempre determinada por condicionantes que mal expresado agregan valor a su esencia.

Explicaremos esta propuesta que entre absurda e irónica dice agrega valor. Cuando rastreemos la historia tal vez lleguemos a percibir que el valor agregado aunque agregado, quizá no sea valor, ni en el sentido de valentía ni como valioso.

Todo texto tiene una historia. Quizá no sea prudente prologarlo, porque como ya se expuso, se escribe sobre lo que no se sabe, al menos no del todo, y uno de los objetivos del autor es ponerlo a disposición de sus futuros probables lectores, para compartir el camino que va desde desde la propia duda hasta cierta comprensión, que es al mismo tiempo un aprendizaje que alegra a quien escribe, y curiosamente puede inducir a algún receptor a emprender el suyo propio, si identificara el método y la propuesta, casi independientemente del objeto, ya que cada uno en si singularidad de experiencia e interés se apueste a otros.

Baruch Spinoza

Intuimos que Spinoza acompañara este camino, y tiene su historia, que brevemente presentamos como ejemplo de lo que intentamos expandir en palabras, siempre escasas, aun cuando la sana intención es lograr cierta identificación con lo que las palabras esconden, más que ser explicitadas.

Es algo así como el fenómeno kantiano. Algo aparece, se lo percibe a nivel del pensamiento, y ahí se lo reproduce hasta donde el pensamiento educado para ello, lo convierte en alguna clase de conocimiento a posteriori, desde algunos principios a priori (interiores y anteriores al fenómeno) sin los que no podría dar cuenta de la entidad posible a la experiencia de la observación del acontecimiento del fenómeno. Casi axiomáticamente, al modelo de las matemáticas o de la geometría espinoziana, Kant señala dos intuiciones a priori que posibilitan al pensamiento seguir con el trabajo de pensamiento inteligible que pasa a ser conocimiento de la propia experiencia: el espacio y el tiempo.

Spinoza sólo publicó dos obras durante su vida: los Principios de filosofía de Descartes, con los Pensamientos metafísicos como apéndice (1663), y el Tratado teológico-político (1670). Lo que parece haberse traslucido nos hace pensar que antes de la primera fecha
redactó el Tratado breve y el Tratado de la reforma del entendimiento, y después de la segunda el Tratado político y la Gramática hebrea. Puesto que la Ética es un tratado sistemático y estuvo en el escritorio hasta la muerte de su autor, es obvio suponer que éste ha integrado en ella los principales elementos de los demás escritos. Conjetura tanto más plausible cuanto que su redacción se ha prolongado unos catorce años y parece haber ocupado los huecos que aquéllos iban dejando.

La Correspondencia señalar con bastante precisión esos huecos y situar en ellos algunos estadios del texto. Desde septiembre de 1661, Spinoza debate por carta con Oldenburg los fundamentos de su metafísica, que le envía en un anexo, cuyos términos
parecen más próximos que los del «Apéndice I» del Tratado breve al de la Ética actual. A comienzos de 1663, sigue haciendo algo parecido con un grupo de amigos de Amsterdam, que se reunían en una especie de círculo o colegio, en torno a Simón de Vries y a L.Meyer, para analizar los textos que él les enviaba y remitirle después sus observaciones. Esos hechos ponen de manifiesto que, antes de abandonar el Tratado de la reforma del entendimiento y al mismo tiempo que explicaba a un estudiante las
cuestiones más difíciles de la metafísica clásica y de la física cartesiana, y que ideaba curiosos experimentos para resolver las objeciones químicas que le formulaba R. Boyle , Spinoza iba dando forma a la primera parte de la Ética.

Cinco años hubieron de pasar, sin embargo, para que ese tratado viera la luz y Spinoza volviera a sacar del cajón el ya desvaído borrador de la Ética. Y necesitará otros cinco para revisar lo hecho y concluir lo que faltaba. La Correspondencia nos permite saber que, durante el primer período (1665-1670), debatió con Hudde el tema de la unicidad de Dios y, durante el segundo (1670-1675), mantuvo una correspondencia intensa con Velthuysen sobre el TTP, con Boxel sobre los espíritus y con Tschirnhaus sobre el método. Sin otro indicio previo, el 3 de julio de 1675 Spinoza anuncia a Oldenburg que piensa publicar la Ética, que ahora tiene cinco partes (Ep 62). Pero unos dos meses
después le informa de nuevo de que su proyecto ha fracasado. He aquí sus propias palabras:

En el momento en que recibí su carta del 22 de julio, partí para Amsterdam con la intención de mandar imprimir el libro del que le había hablado en otra carta. Mientras hacía estas gestiones, se difundió por todas partes el rumor de que un libro mío sobre Dios estaba en prensa y que yo intentaba demostrar en él que no existe Dios, y muchos daban crédito a ese rumor. Algunos teólogos (los autores, quizá, de dicho rumor) aprovecharon la ocasión de querellarse contra mí ante el príncipe y los magistrados. Además, algunos estúpidos cartesianos, que pasaban por simpatizar conmigo, a fin de alejar de ellos tal sospecha, no cesaban de detestar por doquier mis opiniones
y escritos, ni han cesado todavía. Cuando me enteré de todo esto por hombres dignos de crédito, que me dijeron, además, que los teólogos me tendían por todas partes asechanzas, decidí diferir la edición que preparaba, hasta ver en qué paraba el asunto y comunicarle, llegado ese momento, cuál era mi opinión. Pero el asunto parece
ir cada día a peor y por tanto no sé qué hacer.


De hecho, cuando año y medio más tarde la muerte le sobrevino, el manuscrito seguía en su pupitre. Por ventura, la suerte le fue entonces más favorable.no ya para Baruch sino para su Ética.

La Ética demostrada según el orden geométrico, tiene tres determinaciones que le imprimen un carácter especial, utiliza el orden geométrico seguramente siguiendo a Descartes ya popular desde los inicios del S XVII, se soporta con una jerga religiosa ineludible a su tiempo, y aun así censurada, y comienza como una cosmología que le permite ir deduciendo proposiciones al método de geométrico, salvo sus escolios en los que se demuestra su valor (en varios sentidos) filosófico.

Solo transcribimos las cinco primeras definiciones y axiomas de la Primera Parte:

Por causa de sí* entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, o sea, aquello cuya naturaleza no se puede concebir sino como existente.

Se llama finita* en su género aquella cosa que puede ser limitada por otra de la misma naturaleza. Por ejemplo, se dice que un cuerpo es finito, porque siempre concebimos otro mayor. Y así también un pensamiento es limitado por otro pensamiento. Pero un cuerpo no es limitado por un pensamiento ni un pensamiento por un cuerpo.

Por sustancia entiendo aquello que es en sí y se concibe por sí, es decir, aquello cuyo concepto no necesita el concepto de otra cosa, por el que deba ser formado.

Por atributo entiendo aquello que el entendimiento percibe de la sustancia como constitutivo de su esencia.

Por modo entiendo las afecciones de la sustancia, o sea, aquello que es en otro, por medio del cual también es concebido.

A X I O M A S

  1. Todo lo que es, o es en sí o en otro.
  2. Lo que no se puede concebir por otro, se debe concebir por sí.
  3. De una determinada causa dada se sigue necesariamente un
    efecto y, al contrario, si no se da ninguna causa determinada, es
    imposible que se siga un efecto.
  4. El conocimiento del efecto depende del conocimiento de la causa y lo implica.
  5. Las cosas que no tienen nada común unas con otras, tampoco se pueden entender unas por otras, o sea, que el concepto de la una no implica el concepto de la otra.
  6. La idea verdadera debe concordar con su objeto ideado.
  7. De todo lo que se puede concebir como no existente, la esencia no implica la existencia.

Decimos, son puntos de partida claros y del mal nombrado sentido común, que como popularmente se indica es el menos común de los sentidos. Ojalá la posverdad y sus enunciadores, lo hubieran tenido.

Anunciamos analogías, y que impulsan este trabajo de transmitir algunas ideas que concuerden, acuerden, con el objeto ideado. Para la época en que estamos escribiendo esto, las ciencias han agregado cierto valor a la positividad de campos entre diferentes y repetidos. Las imágenes de parte del cosmos en su versión actual y un modelo neuronal al que atribuimos capacidad de pensamiento, parecen a simple vista análogos.

Estamos ante constelaciones de miles de millones de estrellas y miles de millos de neuronas, entre las que algunas interacciones del orden, no digamos solo geométrico, necesariamente se producen, o hablando más estrictamente como modos, afecciones de la sustancia, o sea, aquello que es en otro, por medio del cual también es concebido.

A ello dedicaremos esta serie, que comienza, desde la propia naturaleza de las cosas.

101 ¿Olvido, falta de memoria, desactivación?. Final

A modo de epílogo de esta serie

Epiloguemos esta serie con cierta pintura entre caótica y mezcla de indiferencias de lo que entendemos es la condición humana, viva por existente y libre por condena.

Desde el más puro positivismo, la biología no distingue, porque no encuentra diferencias entre razas, castas, géneros, jerarquías, amos, esclavos, lo natural o antinatural, Luego, en una genealogía que intente entender esas diferencias que se han sostenido decenas de miles de años, la antropología interpreta que no son más que la perpetuación de acontecimientos aleatorios sostenidos por mitos. la fantasía agregada a través del lenguaje por condición de sapiens, y luego internalizadas como credulidades que adquieren en cuanto social, cierto valor de “verdad”, hasta donde las comillas permitan entender lo relativo de la palabra, para nada fácil de conceptualizar.

Los conceptos admitidos de natural o antinatural, en relación a la potencia del ser humano aquí y ahora en cualquiera tiempo desde hace más de 2.000 años, para nada provienen de alguna restricción biológica, sino de la teología cristiana: la intención de Dios que que creó a la criatura humana con el propósito que que cada miembro y sus órganos, sirvieran a un fin particular. Si los utilizáramos en cuanto a esos fines son naturales, sino, viceversa. Puro discurso, con arreglo a fines.

No importan los fines de la confesión ni las arengas sofísticas de los profetas. Tampoco interesa ya tanto que el modelo de subjetivación y dominación del cristianismo adoptados por la mayoría de los poderes de turno en cada espacio y tiempo de la historia.

Todos los disfraces, ocultamientos y simulacros no fueron obstáculo para poder pensar estas cuestiones como ya lo hizo Nietzsche a lo largo de toda su obra, y por ahora no agregaremos más a lo antes expuesto, acerca de la inteligencia necesaria para abrir camino a formas diferentes de repensar el mundo que viene siendo, después de los griegos, hasta hoy día. La tragedia nace y muere como fenómeno apolíneo y dionisíaco, entre catártico, jubiloso y de alabanza a la vida, en Grecia hasta el S IV AC. Desde entonces la tragedia transmuta a los efectos de los dispositivos religiosos, adoptados por los romanos y el resto de los príncipes o las figuras equivalentes que los siguieron.

Tomado de Foucault quien diferencia y contrapone el estado a una sociedad civil, y está diciendo mucho con eso, duele lo implícito de un poder auto-arrogado por el estado sobre otros obedientes civiles. Ahora el estado como tal no existe, sino tipos que ocupan cargos oficiales en una organización, que además es temporal, y que el uso de modelos militarizados para lograr cierto grado de gubertamibilidad utilicen métodos autoritarios,  descifra no solo la ineficiencia de la organización, y sobre todos las que la ocupan, como bien propio, incluidos los gobernados obedientes. No es muy diferente de los modelos eclesiásticos, monárquicos, feudales, militares y autoritarios que recorren casi toda la historia.
https://wordpress.com/block-editor/post/cuestionesfilosoficas.com/12612

Hayek, que hace algunos años decía: lo que necesitamos es un liberalismo que sea un pensamiento vivo. El liberalismo siempre dejó a los socialistas la tarea de fabricar utopías, y el socialismo debió a esa actividad utópica gran parte de su vigor, de su dinamismo histórico. Pues bien, el liberalismo también necesita una utopía. A nosotros, decía, nos toca hacer utopías liberales, pensar según la modalidad del liberalismo, en vez de presentarlo como una alternativa técnica de gobierno: El liberalismo como estilo general de pensamiento, análisis e imaginación.
https://wordpress.com/block-editor/post/cuestionesfilosoficas.com/12628

Desde Nietzsche, ya no de puede ser ingenuo. Salvo comodidad o ignorancia que supone lo grave de la época.

Foucault lo explica, Hayek lo confirma. Es con excesiva similitud o repetición, el mismo modelo antes más salvajemente expuesto.

Ya podemos entender porque ni importan ya los monarcas del poder en cualquiera de las formas que sean necesarias gobiernan, dominan, sujetan y se imponen sobre las mayorías, sino el crédito por el motivo que sea el que estas brindan a los dispositivos que los esclavizan, que obedecen, o se los cree, o admiten. Esta paradoja es histórica lo que la convierte en algo a poder pensar, en nombre propio, alguna vez, lo más alejado posible de toda fórmula de coherción o desactivación.

Hay algo propio en la condición humana, que es más que estrictamente biológico, sino más bien del orden del mito, su transmisión en palabras y la constitución anímica y psicológica de que proviene del contagio sociocultural, que resulta aún enigma para los tiempos que corren. No olvidamos la apuesta nietzscheana que convenientemente debería devenir un hombre nuevo que trascienda las limitaciones de nosotros los últimos hombres, que no aprendemos a pensar de maneras distintas, en nombre propio y además tener en cuenta al resto en medio de ambientes de respeto, honor, libertad mientras no se joda a los demás, cierta solidaridad si hay mérito, posibilidad de volver al debate simple de ideas sobre la base que los sofismas se segregarán espontáneamente, entendiéndolos como formas de persuasión, similares a las que hacen grave a la época, en amplio espectro de cotidianidades.

¿Qué significa pensar?
Ya desde el título, que es una pregunta, y la señalización a aquello que daría contenido al pensamiento que es lo grave o gravísimo, más la aseveración de que hay que aprender a hacerlo, da para pensar un rato largo en muchas cosas, que desde la llanura de lo cotidiano no pretende entender, no es necesario, y menos se piensa.
https://wordpress.com/block-editor/post/cuestionesfilosoficas.com/1504

“¿Qué fines y propósitos de vida expresan los hombres en su propia conducta; qué esperan de la vida, qué pretenden alcanzar en ella? Es difícil equivocar la respuesta: aspiran a la felicidad, quieren llegar a ser felices, no quieren dejar de serlo. Esta aspiración tiene dos faces: un fin positivo y otro negativo; por un lado, evitar el dolor y el displacer; por el otro, experimentar intensas sensaciones placenteras. En sentido estricto, el término «felicidad» sólo se aplica al segundo fin. De acuerdo con esta dualidad del objetivo perseguido, la actividad humana se despliega en dos sentidos, según trate de alcanzar -prevaleciente o exclusivamente- uno u otro de aquellos fines.”
Parece la Ética de Aristóteles pero es Freud (El malestar en la cultura).

Pretendemos así, expresado con palabras cuyo sentido otorgará el receptor, re-señalar lo que sería, decimos, la más sana intención que nos queda: desentrañar en adelante los obstáculos que impiden y por ello mismo y con ello abrir la oportunidad de cruzar el puente entre lo que ya somos proyectados en ya establecidos aquí y ahora como últimos hombres hacia otro más pensante, menos vulnerable a los discursos de que se multiplican al infinito para ser repetidos como pueden hacerlo los loros, que cierran el círculo de lo grave de la época.

Ser sapiens merece cualquier intento de dar valor que hace humano al homo, que el pensamiento llegue a ser liberado a su camino singular, y que con ello aprenda a armonizar con las leyes cosmológicas, que aún su infinitud y diversidad, por la determinación o azar que fuera, permiten la vida, y entre las especias vivas, las que nos toca como sapiens.

Epilogamos esta serie. Seguirán las otras.

100 ¿Olvido, falta de memoria, desactivación?. Siete.

DESACTIVACIÓN

Desactivación

Son tiempos de mentiras y pura opinión que era inimaginable para los librepensadores hasta unos 15 o 20 años atrás, resultado de la popularización de Internet y sus redes sociales, su ilógica general ha desactivado a las formas de pensar críticas o en nombre propio. Cualquier pensador todavía debe estar pensando que es un trol o una red social., que lo aleja de la oportunidad de “ser leído” y luego absorbido por las ilógicas culturales de la posmodernidad y el neoliberalismo feroz que nada tiene de liberal y menos libertario lo que se convierte en una de las grandes victorias que le ha hecho una plataforma social a un sistema que requiere precisamente de la desactivación masiva del pensamiento libre, o lo que denominamos en nombre propio. Llamamos pensar en nombre propio algo que desde Marx, se estableció como pensamiento crítico. Un proceso que se propone analizar, entender y evaluar la manera en la que se organizan los conocimientos que se pretenden interpretar y representar en el mundo, en particular las opiniones o afirmaciones que en la vida cotidiana suelen aceptarse como verdaderas. Más allá o acá de las palabras es aprender a pensar el propio pensamiento liberado a su camino tan independiente de toda influencia como se pueda.

Si una época soñara a siguiente ¿de que manera leer las décadas del noventa y dos mil como el preparativo del presente, tanto como los gulags anunciaron la caída del muro de Berlín y los conglomerados de servicios digitales que distraen a más de medio mundo de toda posible “realidad”? (entre comillas porque no es fácil hablar con precisión de las cosas que nos dicen que pasan en el mundo humano superpoblado e hiper-tecnologizado hoy día). Mientras las ya antiguas izquierdas declaman para sí ser el cuerpo sufriente y ya casi desaparecidos de la Historia, el presente no hace más que recordar esta desactivación permanente, del juicio, el discernimiento y la voluntad de pensar libremente que entre tanta pelea entre Chomsky, Habermas y Foucault, nos dejó a la posmodernidad como un viejo trasto de los recuerdos, para los que aún los mantengan. Sartre se suicidaría, si resucitara.

Por otro lado, las causas justas o humanitarias y los mil caminos que ha tomado la crisis del humanismo que va de complejidades post-heideggerianas a giros ontológicos como el de que el existencialismo es un humanismo, los consumidores tecnológicos de supuestas propuestas intelectuales con una linterna alumbran zonas en que el pensamiento contemporáneo podría moverse, las caricaturas de un sesentismo mal digerido nos deja un paisaje en ruinas, donde la melancolía o el hábito de revivir viejas glorias no resuelve una pregunta fundamental por los destinos de la crítica, la crisis de su imaginación y la inutilidad del adjetivo “crítico” cuando este no ha logrado como pensamiento comprender una totalidad coyuntural que lo incluye, lo mastica y lo digiere.

Si el presente duele, no es tanto por las guerras y las causas justas o el reforzamiento monumental de una economía política que no deja de acumular, crecer y desorientar, si no por que es lo propiamente propio o crítico lo que ha perdido potencia de leer y leerse a sí mismo en el nuevo medio. Se ha vuelto él mismo en un punto ciego de sí mismo, jugando apenas un rol superfluo en un laberinto algorítmico donde todo aparece como pista falsa, donde el laberinto de los complots no parecen tener fin. Las estrategias se han vuelto oscuras, juegos de palabras casi melodramáticas y previsibles: la explicación, el hacer frente a lo que hace frente, la verdad como resultado de un trabajo de uno con uno mismo, toda su exposición resulta aparece ingenua, por oculta, ocultada, sin mercado de mayorías interesadas en habar por sí mismos, en lugar de ser hablados por los diseños de la desactivación de ese interés.

Los regímenes de validación de cierto conocimiento parecen estar mutando a una nueva maquinación de las mentes. O lo que aquí presentamos como una de las variadas formas de desactivación.

Maquiavelo no juzga, sino que expone (y lo sabe muy bien) que se necesita combinar las leyes con la fuerza (¿qué cosa es el estado de Max Weber si no “el monopolio legítimo del uso de la fuerza”?), saber usar bien la a bestia y al hombre…. Estando entonces un príncipe necesitado de saber usar bien a la bestia, debe de aquellas saber tomar lo del zorro y lo del león; porque el león no se defiende de lazos, y el zorro no se defiende de lobos…”. Y si los hombres fuesen todos buenos, este precepto no sería bueno, pero, como son tristes y no lo observarían respecto de ti mismo, no estás obligado a observarlo respecto de ellos…. El mal aparece así muy lejos de ser la esencia de la política de Maquiavelo. Es exclusivamente una de las posibles consecuencias del accionar político. Se puede agregar que el mal no constituye la esencia de la política, pero si uno de sus instrumentos principales, un instrumento con el cual la política afronta la naturaleza del ser humano. Para esta eventualidad es necesario prepararse con tiempo ya que Maquiavelo sabe, al contrario, que “… es común defecto de los hombres no tomar en cuenta, en la bonanza, la tempestad…” . El contraste existe y se extiende entre la ética, la cual puede imponer para su actuación el sacrificio de la vida; y la vida, la cual puede y debe a la par imponer, para su actuación, el sacrificio de la ética. De ahí la famosísima, pero comúnmente mal interpretada afirmación: “… se necesita que tenga un ánimo dispuesto a cambiar según los vientos y lo que las variaciones de la fortuna le ordenen, y (…) no apartarse del bien, pudiendo saber entrar en el mal cuando es necesario…”. El príncipe estará obligado a hacer el mal exclusivamente cuando las circunstancias se lo impongan “… porque un hombre que quiera hacer en todas partes profesión de bueno, labrará necesariamente su ruina entre tantos que no lo son. De donde es necesario a un príncipe, queriéndose mantener, aprender a poder no ser bueno, y usarlo y no usarlo según la necesidad…”.

Si hemos intercalado un poco de Maquiavelo, es para reforzar el camino del pensar que la política, en su cometido no tiene límites. Y sus administradores, junto a lo detentores del poder real de los medios de producción y financiero, no necesitan de la ética, sino que deciden con arreglo a sus propios fines,sabiendo que el resto de los humanos pueden ser domesticados según esas determinaciones. Las mayorías de un mundo humano superpoblado deben y pueden ser sometidas a los designios de los administradores del poder real. No importan los medios, sino, claramente los fines.

Para Foucault el poder es una relación asimétrica que está constituida por dos entes: la autoridad y la obediencia, y no sería un objeto preexistente en un soberano usado para dominar a sus súbditos, además es una situación estratégica que se da en una determinada sociedad; el poder incita, suscita y produce.

Produce en general obediencia, al principio de todo por miedo. Miedo a perder la vida. Instinto universal del sapiens que lo puede vislumbrar,

Para la administradores de sociedades humanas superpobladas, se requiere anticipar la tempestad, en términos maquiavélicos. La metáfora de la tempestad, principalmente, es la de mantener a las masas obedientes, sujetadas y complacientes con el mundo que se les presenta, como el mejor de los posibles, o mínimamente que así fuera creído, que ya es demasiado. Sin ética intermedia no hay límites para lograr esa credulidad, y se puede entender que por eso el modelo de la religión cristiana aún sigue imperando, aún Dios haya sido asesinado por sus mismos creadores, hace 200 años. Su ilusión y dogmática son sujetadores siempre imitados por las administraciones del poder de turno. Nada hay más económico que la fe y la credulidad. Quizá sea por ello que se aplica tanto esfuerzo a lograrla a través de cualquiera de los medios disponibles. Los tecnológicos como iniciaba este capítulo, los medios masivos de comunicación que nos exlican en detalle las causas de los acontecimientos como si los espectadores fueran niños del kindergarten, y las ilusiones aceptadas por acólitos que atienden a todas las formas de sectarismo optimista, aceptadores de lo que aparece como ya siendo y fortalecedores de la propia responsabilidad del alcance de la felicidad, independientemente de toda tempestad espacio-temporal o social en las que les toque vivir.

Datos: Al narcotizar un área en el lóbulo occipital izquierdo del cerebro, el fluoruro hace a la gente dócil, pasiva, desconectada, y obediente. El fluoruro es ampliamente utilizado hoy en día como uno de los ingredientes básicos del Prozac (Fluoxetene Clorhidrato) y otras drogas psicotrópicas, y es también un ingrediente clave en el veneno para ratas y gas nervioso sarín (isopropil-metil-Fosforilo fluoruro). Curiosamente, también es un aditivo común para el agua potable municipal en los Estados Unidos y otras naciones, con el pretexto de proteger la salud pública mediante la fortificación de los dientes.

El primer uso de agua potable fluorada ocurrió en los campos de prisioneros nazis de Alemania, por la Gestapo, que utilizaba el fluoruro para esterilizar humanos y obligar a la gente a la sumisión. Un efecto aún más dañino de la exposición al flúor es la calcificación de la glándula pineal, que separa a una persona de su naturaleza espiritual. El fluoruro encapsula la glándula pineal en una cáscara artificial, desconectando físicamente el alma y la conciencia superior del cerebro.

Sin acceso al alma, el cerebro humano se vuelve mecánico, robótico y sin conciencia de su operación, representa una herramienta fácil de controlar por factores sociales de programación y control mental. El juego final de la intoxicación de las masas con fluoruro es la creación de una población de trabajadores sumisos, obedientes, no-inteligentes, en lugar de verdaderos pensadores, guerreros, artistas y héroes.

Usamos el ejemplo del fluor como ejemplo de las formas de pensar la dominación de los otros de cualquier forma que fuera. Físicas, como la desnutrición, las enfermedades curables que no se curan, falta de empleo o sus formas delegadas en un mundo que además que se superpuebla, carece dada la tecnología de fuentes legítimas de actividad laboral. Paradoja, que ya se vislumbraba a fines del SXIX pero que el capitalismo floreciente ignoró. Otras causas físicas son las guerras, que en formas estandarizadas se despliegan por todo el planeta, ya que el sistema de coherción las mantiene como generadores de miedo, emigración, y con arreglo a fines de escalas económicas inimaginables. Son esas guerras la continuación posmoderna de las guerras mundiales, hoy, salvo bravuconadas,imposibles de desatar por el riesgo de extinción, no de los pobres, sino de los administradores de poder. Los pobres, parece desearse que se mueran solos, de lo que fuera, con o sin ayuda.

Otras formas son las químicas o bioquímicas. Heredadas de guerras pasadas. Que se utilizan y-o pueden ser utilizadas cuando los controles fallen o se los permita fallar. La sensación de un vacío de interés hacia los que deben ser desactivados para su mejor y más económica gobernabilidad, causan al menos zozobra a las almas inteligentes. Por eso nos explicarán todos los grandes explicadores de toda época, mejor insensibilizarlos, desactivarlos, que vivan lo mejor que puedan y si llegaran a creer que son felices, entonces somos todos felices.

Terminamos hoy aquí, con un alerta a los suspicaces que no defiendan como resultado al objetivo de no ser esclavos del mundo real en el que nos toca vivir. Siempre explicitando que vivir la propia existencia debiera incluir la capacidad de aprender a pensar libremente de las propias cuestiones, poniendo entonces la debida distancia a toda forma de sujetación propia o inducida, que el poder ya perdió la vergüenza de disfrazarlo, como reafirmándose en el sí mismo y mandando a obedecer el simulacro que promueven . Si la represión nos manda mandar al inconsciente lo propiamente doloroso, o si la falta de memoria, además obedece a factores patológicos, entendemos que cualquier forma de desactivación promovida con arreglo a fines, es, en pocas letras, lo peor a lo que estamos expuestos, como sociedad, en ésta época grave en la todavía existimos. Los solitarios seguirán fabricando utopías en sus respectivos desiertos.

99 ¿Olvido, falta de memoria, desactivación?. Seis.

Falta de memoria

Solo para empezar, vamos a exponer supuestas nociones postmodernas acerca de la memoria y otras funciones neurobiólogicas.

Para explicar que objetivos tiene la neurociencia, primero convendría saber que se auto arroga la neurociencia: Conjunto de disciplinas científicas y médicas que estudian el sistema nervioso. Así, la neurociencia es una disciplina con muchas ramas, con lo cual, también tendrá diversos objetivos.

La misma actualizada imagen del dibujo de Freud

El objetivo principal de la neurociencia es desvelar cuál es el funcionamiento biológico que subyace el pensamiento, las emociones, la conducta, y los procesos superiores de la mente humana (aprendizaje, memoria, atención, lenguaje…).

La neurociencia se encarga de describir la estructura del sistema nervioso y el proceso de desarrollo que conlleva desde su formación antes del nacimiento, hasta la muerte. Etc……

Si cualquiera se dedicara a explorar un poco que se supone acerca este nuevo discurso, para nosotros, pseudo-científico, podrá descubrir que no agrega nada a lo que ya se especulaba antes, salvo el re-bautizo de disciplinas que se venían desarrollando desde hace mucho. En principio nos resulta poco atendible, y menos creíble, su objeto.

Resuenan demasiado fuerte estas autodenominadas ciencias de la posmodernidad, ensambladas con todo el andamiaje tecnológico de que hoy día se dispone, casi al infinito del que alguna vez tendremos que hablar, seleccionando entre ese infinito, con suma discrecionalidad, partes que hacen a un todo que exponen como si hubieran descubierto el éxito de la fórmula de la felicidad, nos suenan, y con más respeto a los alquimistas que resaltaron durante 25 Siglos hasta el XVIII, con entre otros inventos el del elixir de la vida.

Decimos con más respeto porque el fin último del alquimista era el de su propia transformación, no la de la sujetación y credulidad a la que apelan las neurociencias, con arreglo o fines, en general individuales: algo así como, deben pensarlo estos pseudo neurocientíficos, convenzo sobre supuestas bases científicas a los demás que pueden llegar a ser felices, luego, no solo gano mucho dinero por ello, y-o al mismo tiempo colaboro con los administradores de poder que necesitan masas convencidas de alguna fantasía que las subyugue y subrogue a los discursos de turno, incluidos los políticos.

Estamos empezando por lo que debería ser una conclusión, al final, como inicio de la exposición. Y con ello denotamos exactamente el objeto del capítulo.

Leemos, desde la neurociencia apenas lo mínimo:

El olvido tiene muchas causas, no siempre patológicas, y olvidar no siempre es malo. Prueba de ello es el mensaje de un cuento de Jorge Luis Borges, Funes el memorioso, que relata la historia de un hombre con una memoria prodigiosa, capaz de recordar todas las experiencias y acontecimientos de su vida pasada, todas las personas que había conocido, todos los lugares que había visitado. Lejos de ser una bendición, tal memoria era un infierno para Funes, pues interfería en su capacidad de pensar y razonar, al hacer aflorar continuamente en su mente recuerdos múltiples e irrelevantes. Por fortuna, el cerebro humano no es tan poderoso como el de Funes para almacenar recuerdos.

Las ochenta mil millones de neuronas del cerebro y las múltiples conexiones que se establecen entre ellas le confieren una capacidad de memoria mucho mayor de la que ejercemos, ya que, si lo hiciésemos, podríamos tener problemas para pensar y razonar con normalidad, sin interferencias. Incluso cuando somos jóvenes y estamos sanos, es mucho más lo que olvidamos que lo que recordamos, aunque no podamos apreciarlo. Es así porque el cerebro posee mecanismos que actúan como un freno para impedir que la memoria se cargue de información irrelevante. Estos mecanismos se basan en proteínas –enzimas fosfatasas– que dificultan la formación o el fortalecimiento de las conexiones neuronales que constituyen el soporte físico de la memoria. Pero, incluso con este freno, son muchas las cosas que recordamos.

Desafortunadamente, el olvido puede consistir también en la pérdida de conexiones entre las neuronas. En las personas mayores, las memorias más vulnerables al olvido son las más recientes. Para evitarlo, conviene no descuidar, cuando llegamos a esas edades, el mantenimiento de las memorias ya formadas o en curso de formación utilizando recursos como el repaso mental de lo que no queremos olvidar ayudándonos con anotaciones. Asimismo, cuidar las condiciones de salud que permiten que el cerebro reciba suficiente oxígeno y glucosa es muy importante.

Son fórmulas sencillas y de probada eficacia. Como lo es también mantener una actividad intelectual de todo tipo, sin esperar milagros ni dejarnos engañar por productos químicos o informáticos que, aunque no se nos diga o lo calle la publicidad, suelen tener una limitada efectividad para mejorar realmente las capacidades mentales. En cualquier caso, buena parte del déficit mental de la senectud puede suplirse con una actitud positiva que nos motive a esforzarnos para mantenernos en forma, tanto física como psíquicamente. Actitud positiva, fórmula de la felicidad

Remitimos por un momento a https://wordpress.com/block-editor/post/cuestionesfilosoficas.com/1504 La cuestión de pensar. Ahí exponemos un capítulo Desde la Ciencia,donde con cierto detalle acerca del Proyecto de una psicología para neurólogos, de Sigmund Freud, de 1895, donde anticipa con toda lucidez lo que hoy suponen aportar las neurociencias. Un trabajo especulativo porque claramente en ese momento no se disponía de oda la parafernalia tecnológica a la que apelan las neurociencias.

Resaltamos el valor de especulativo, puro trabajo de pensamiento, confiado en su método de explicar cosas nuevas, formas nuevas de poder pensar algunas cosas del campo de su interés. Anticipando incluso que dejaba para el futuro desarrollo científico la explicación de sus especulaciones en términos de mayor precisión cuando el desarrollo lo permitiera. Algo similar a la teoría general de la Relatividad de Einstein, que formulaba resultados que la experimentación aún no podía comprobar. Como ejemplo la foto recién construida de un agujero negro, en 2019, que corrobora entre otras, la mencionada teoría.

Lo interesante en Freud fue, que nunca publicó su proyecto en vida. ” Freud abandona el tratado, pero en su trabajo genera ideas que luego utiliza en su obra posterior. Se aleja de la Ciencia ortodoxa de su época, parece entender que ese no es el camino, hacia su objetivo de entender para ayudar las cuestiones del funcionamiento del aparato psíquico en el hombre. Y convienen a su posterior teoría psicoanalítica. Parece un resumen, el maquinismo de la técnica y métodos de la ciencia, no parecen resolver cuestiones del hombre en su condición de sapiens, se puede abandonar un intento por infructuoso, y la cuestión de lo sapiens no dejaría entradas al puro razonamiento que la metodología científica exige”.

Haber nacido humano es más que la sola interpretación científica de ciertos fenómenos. De hecho las interpretaciones científicas son cronológicamente posteriores a el poder pensar de los sapiens. No solo está el pensar antes en el tiempo, sino además tiene componentes de complejidad no reducibles a interacciones entre neuronas, moléculas o átomos, ni entre la partículas subatómicas que hoy día regordean a la profunda física con sorprendentes resultados. Si bien son excelentes ejemplos de la capacidad del pensamiento, no resuelven nada de la propia escala humana. Bueno, esto último a nuestra forma de ir pensando las cosas de lo cotidiano, ese que ocupa nuestra existencia.

Decimos ahora sí, conjugando lo presentado, que ocupan nuestra existencia. Y lo hacen de varias maneras.

Primero, ocupan nuestro tiempo, que es de nuestra vida. Se entremezcla con la vida de lo que existimos, nos distraen y agobian restando tiempo para pensar hasta donde se pueda, libremente. El efecto causado por lo cotidiano es la pérdida de memoria en las cosas que nos interesan: caminos propios de pensamiento, acercamiento a otras gentes que deseamos, libros que esperamos leer o volver a leer, museos que nos falta recorrer, bueno, todas esas cosas que conformarán nuestra alma en libertad.

Segundo, ocupan nuestra existencias alejándonos no solo de lo que nos interesa o deseamos, sino que además nos sujetan a condiciones materiales escasas, lo que en-si, ya es una coherción impuesta por las condiciones de la época, que postergan toda realización de las cuestiones propias, desde la mínima condición que es la supervivencia. En una época en la que pueden producirse bienes de consumo al infinito de acuerdo a las condiciones tecnológicas, los que hacen a la supervivencia se regulan como escasos, para que por falta de oferta aumenten sus precios de adquisición. No es la fórmula original del liberalismo de Adam Smith, es la simple capacidad de PODER regularlo en el sentido que rinda más beneficio para los administradores y dueños de los medios de producción, con arreglo a sus propios fines.

Tercero, y además de curioso, ancestral, para lograr la obediencia debida de las mayorías, las convencen, convierten, subyugan, subrogan, a través de discursos alentadores del mejor de los mundos posibles, hoy y a futuro. Dispositivo fenomenal aprendido de las religiones que de eso saben demasiado.

Cuarto, y retomando la curiosidad anterior, las mayorías no solo aceptan, sino además muchas veces creen en esas fantasías del mejor de los mundos, como un porvenir de la ilusión.

Quinto, el resultado es fantástico, o mágico, miles de millones de existentes, son sujetados, así por credulidad o puro instinto de supervivencia, a una época que les lleva la vida, mientras los que regulan y administran estas cuestiones biopolíticas, se deben sentir como los dioses que nunca existieron y accionas con el simple arreglo a sus propios alentados fines, ignorando por ignorantes o por sencillo placer que causa el poder sobre tantos otros a la obediencia, que el haber nacido humano es otra cosa.

Empezamos con las neurociencias, simplicidad postmoderna de mantener la distracción por falta de memoria de los que las atiendan. Con su mentira implícita de felicidad eterna que depende de cada uno si piensa como se les indica. Seguimos con su falta explícita de memoria de formas anteriores de presentar lo mismo, pero sin idealismos fantasiosos. Y llegamos a la exagerada capacidad de coherción de estas novedades científicas aliadas a las administraciones de poder que resultan en enormes y superpobladas sociedades, sometidas, sujetadas, para mantener un status quo, que da miedo cambiar que en lugar de ser el mejor de los mundos posibles, es solamente una época grave, desde hace mucho, como lo expresar Martin Heidegger. Y nos decimos a modo de propia subjetividad: ojalá todos, unos y otros, al fin lleguemos a aprender a pensar en nombre propio

98 ¿Olvido, falta de memoria, desactivación?. Cinco.

Cinco

Olvido

El olvido de percepciones y sus impresiones, escenas y-o experiencias habidas en algún momento, se reduce las más de las veces a un «bloqueo» de estas. Cuando a alguien se le refiere acerca ese olvido, difícilmente admite no agregar: «Lo he sospechado siempre, sólo que no me pasaba por la cabeza». No hay mejor forma de expresar un olvido. “No lo pienso, o no o puedo pensar”. Y no es infrecuente que exponga su propio malestar por no pensar conscientemente bastantes cosas que puede reconocer como «olvidadas», o sea, en las que no volvió a pensar después de algún tiempo. De todas maneras, también esta nostalgia resulta satisfecha, sobre todo en las épocas de Freud denominadas neurosis y hoy día también en las, más modernas, esquizofrenias (con lo que diríamos casi todos, o ni siquiera “casi”).
El «olvido» experimenta otro obstáculo al resguardarse de recuerdos encubridores que lo disfrazan y generan un simulacro frente a los demás, una multiplicidad simulacros se pueden argumentar, de todas maneras ni el que habla ni el que escucha se ponen a cuestionarlo de manera alguna. En psicoanálisis un ejemplo explícito es el de la amnesia, en su comienzo infantil, tan sostenida por la teoría, contrabalanceada en su totalidad por los recuerdos encubridores, y no hace falta mucho más que hablar con otros que siempre alegan cosas, novelas, familiares, anécdotas, mitos experienciales, pero nunca de cuestiones que provengan de sus primeros años de vida o de sus miedos sepultados. Se parecen en ésto al contenido manifiesto de los sueños, que cuando se los recuerda, si es que se los recuerda, o relatan, remiten a otra cosa que no se sabe, por que ya deviene de una historia encubierta, cuyo residuo provoca el sueño en si mismo y su posterior relato en palabras posibles. Se habla de otra cosa, aunque el origen de la otra cosa permanece oculto por reprimido, y que retorna disfrazado de múltiples formas admitido por la propia norma y la moral del mundo social que rodea al sujeto, una vez sujetado.

Claramente no seguiremos con todo el andamiaje psicoanalítico, para explicar el olvido y su causa, la represión. De todas maneras tomaremos atajos que lleven al camino de su posibilidad de entendimiento para poder pensar el objeto que fuera expresado y señala nuestro camino, que lo inconsciente retorna en síntomas, palabras o falta de palabras, actos fallidos, en el malestar en la cultura, …….

Verdrängung, represión:

En el sentido propio: es la operación por medio de la cual el sujeto Intenta rechazar o mantener en el inconsciente representaciones (pensamientos, imágenes, recuerdos) ligados a una pulsión (impulso psicosomático). La represión se produce en aquellos casos en que la satisfacción de una pulsión (susceptible de procurar por sí misma placer) ofrecería el peligro de provocar displacer en virtud de otras exigencias (el medio familiar, o el social, la moral, las religiones, lo permitido en el mundo que hace frente).
La represión es particularmente manifiesta en psicopatologías que provocan sufrimiento o dolor en el sujeto, así como también en la psicología “normal” de aquellos que se piensen “sanos” y si es que puede nombrársela convencional o arbitrariamente de esa manera. Se la considera como un proceso psíquico universal, en cuanto se hallaría en el origen de la constitución del inconsciente como dominio separado del resto del psiquismo que se usa en el intercambio consciente (en su posibilidad) con uno mismo y con los demás.
En sentido menos preciso: el término «represión» es utilizado en ocasiones por Freud en un sentido que lo aproxima al de «defensa»*, debido, por una parte, a que la operación de la represión en el sentido propio, se encuentra en numerosos procesos defensivos complejos (en cuyo caso la parte es tomada por el todo) y, por otra parte, a que el modelo teórico de la represión es utilizado por Freud como el prototipo de otras operaciones defensivas.
Parece complejo, pero intenta resumir que no solo se pueden olvidar (reprimir) como defensa ante lo que el ánimo perciba peligroso, también partes del todo original relacionadas al que remitan. Olvido, por ejemplo, una agresión u ofensa a mi subjetividad, y por desplazamiento o conjunción también a lo que tenga que ver (en mi subjetividad) como representante del agente agresor o sus condensaciones con otros agentes que se puedan relacionar.
Con estos preámbulos, se puede llegar a pensar algo así como lo más común del día a día frente al mundo que hace frente, es un simulacro de otras cuestiones reprimidas que juegan como causas inconscientes de lo infinito de esa cotidaneidad. Sería algo así como actuar en un escenario en el que dramatizamos roles que al final del día o de la noche o de los tiempos, no es el en-si-mismo de cada uno nosotros los actores, porque el libreto a está previamente escrito, como posibilidad de actuación.

En menos palabras, y por lo tanto a riesgo de un reducción demasiado silvestre, olvido porque reprimo, reprimo porque me duele o sufro si lo mantengo presente. Por lo tanto bloqueo la sensación de mi alma, haciendo desaparecer el pensamiento que la produce, a través del olvido, y por lo tanto digo y-o actúo lo se va a aceptar en el mundo que me rodea.

Antes De Freud
Criar un animal al que le sea lícito hacer promesas –– ¿no es precisamente esta misma paradójica tarea la que la naturaleza se ha propuesto con respecto al hombre? ¿No es éste el auténtico problema del hombre?…
El hecho de que tal problema se halle resuelto en gran parte tiene que parecer tanto más sorprendente a quien sepa apreciar del todo la fuerza que actúa en contra suya, la fuerza de la capacidad de olvido.

En la Genealogía de la moral, Nietzsche, pone su inteligencia en el intento en abordar el fenómeno de la memoria y el olvido. Recordemos, fenómeno es el que se nos representa, no lo que no podamos advertir de lo en-si-mismo detrás de su representación.

En el segundo tratado de esa obra ambas facultades se presentan como contrarias, identificando la memoria con las fuerzas reactivas negadoras de la vida y el olvido con las fuerzas activas que afirman el potencial vital. Algo de eso puede entender de lo anterior, más técnico, en Freud. Ni una ni la otra son irrazonables, sino lo contrario. Que Sigmund haya reconocido con su reserva la herencia recibida de Friedrich, y como veremos de Arthur Schopenhauer, no es más que lo que pretendemos dar a entender como, más acá o allá de palabras y formación de conceptos, formalizar a través de entendimientos desde lo que haga frente, remiten a pensamientos en nombre propio que estos sujetos a su época formularon mediante mucho trabajo, y aliándose unos a otros, como la flecha de Apolo que lanzada sin objetivo, permitía que algunos llegaran a permitirse pensar, cuando la flecha los alcanzara, algunas formas nuevas para luego encontrarse en el debido entendimiento del oráculo de Delfos.

La filosofía de Schopenhauer se encuentra vinculada desde un primer momento con el problema de la negatividad: el dolor del mundo, la miseria de la existencia y todo lo que en general cabe dentro del concepto de lo negativo, son el tema y el punto de arranque de su filosofía.

En asuntos de la mitología griega, Sileno le dice al rey Midas cuando este lo fuerza a que hable: “Estirpe miserable de un día, hijos del azar y de la fatiga, ¿por qué me fuerzas a decirte lo que para ti sería muy ventajoso no oír? Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable para ti: no haber nacido”.

Intuición que es origen de la tragedia.

En búsqueda del origen de la represión en Schopenhauer nos topamos frente al conflicto constitutivo del hombre, que como animal metafísico, yace por sapiens la polaridad permanente entre la voluntad de vivir y la inevitable muerte, provocando de esta manera la lucha inmanente entre los instintos. Entendamos salvajemente la noción de voluntad en Schopenhauer como un instinto o pulsión. De ahí que aceptemos la indicación que hace el filósofo de no acceder desde afuera a la esencia de las cosas, siendo lo más correcto “comprender al mundo desde el hombre que al hombre desde el mundo”, aunque tal vez la costumbre sea la opuesta, y quizá demasiado generalizada.

En la tensión entre voluntad y conocimiento Schopenhauer ubica el origen de la represión, siendo el disimulo la fuente más íntima del conflicto humano, producto de la reflexión. En este punto, recurrimos al padre del psicoanálisis, en razón de los puntos de encuentro entre la experiencia analítica propuesta por Freud con el sistema que ofrece nuestro filósofo, que indica que son los genitales, más que cualquier miembro exterior del cuerpo, los que están sometidos únicamente a la voluntad y en nada al conocimiento; y por lo mismo se tratan de dominar como simple asunto accesorio y subordinado en la vida. Freud acude igualmente a los instintos básicos de eros y tánatos como dinámica de la estructura biológica y psicológica del ser hombre; punto en el que se encuentra con Schopenhauer, pues para el filósofo la voluntad tiene un doble movimiento: como afirmación, cumpliendo la función de eros, y como negación, como fuerza hambrienta que se devora a sí misma, porque fuera de ella nada existe.

Nietzsche no hizo un tratamiento exclusivo respecto a la memoria y el olvido, pero es posible inferir algunas definiciones a partir de sus aforismos en distintas obras y además sobre muchos otros diversos temas relativos a la humanidad del hombre, en tanto sapiens..
Entendió (o sea lo pudo pensar) a la memoria como la invasión del pasado sobre el presente, como ejercicio de la voluntad presente (instintiva, no consciente) volcada hacia el pasado, en tanto que el olvido se lo entiende como suspensión y omisión de impresiones sobre la vida. Asimismo, ambas facultades los comprende como procesos que emergen tanto en el cuerpo orgánico como en el cuerpo social, en el individuo y en la comunidad. Así resumido, claro, es multidimensional, sumando, restando y multiplicando al infinito distintas y que en principio son subjetividades singulares, luego a lo largo de la historia de la especie, se contagian, imponen, a las sociedades que olvidan la genealogía de lo que acostumbran, lo que convierte en cotidiano la represión de dolores y angustias pasadas.

Veremos, más al final, que con la cuestión del olvido -además de ser una ayuda efectiva para la vida, en el sentido que nos potencia para lo que haya que hacer en cada caso- creemos por ahora aproximarnos a la cuestión de formación biopolítica de subjetividad en las sociedades enormes como en las que nos toca estar, en las que por parte de los administradores que detentan el poder de administración de aprovechar esa habilidad propia de ser sapiens, para gobernar las almas y los cuerpos de los Daseins convirtiéndonos en verdaderos sujetos, no de la propia subjetividad de la que en-sí lo mejor que podamos ser, a ese poder con arreglo a sus propios fines.

Maquiavelo ya lo decía, gobernar a través del miedo, porque los príncipes tienen miedo de no poder gobernar, que simplemente significa la obediencia de los gobernados. Y no seríamos menos suspicaces si no supusiéramos que la fórmula sigue siendo efectiva.