Iniciamos el anterior preparando algo así como una plataforma desde algunos de los filósofos que identificamos con cosas que nos acercaban al comino del posible pensar. Y buen ejemplo del trabajo que hace el pensamiento, fuera de las lecturas o estas disquisiciones, desapegadas de lo académico, nos remiten a Daseins sin clase.

Cuando la mayoría de nuestros filósofos refieren al hombre, como el caso Hegel: “La desaparición del hombre al final de la historia no es una catástrofe cósmica. El mundo natural queda tal cual era antes desde toda la eternidad.  Tampoco es una catástrofe biológica. El hombre seguirá viviendo como animal, de acuerdo con la Naturaleza o el Ser dado”, parece adivinar su presente y el futuro.

Pueblos-originarios-de-Chile1

Hay demasiadas gentes en nuestro planeta que no son de alguna clase nominal posible, ni poderosos, ni clase alta, ni media, ni baja, ni proletarios, ni desocupados, ni pobres. En un mundo superpoblado, quizá sean mayoría, de las casi no se habla, son parte del mundo natural que queda tal cual era antes desde toda la eternidad. Descendientes de pueblos originarios, históricamente establecidos en cada lugar de acuerdo a las leyes de la Naturaleza, aislados del resto del Mundo humano, que vivían en los lugares que les tocó aparecer y aprendiendo a convivir con el medio ambiente que los rodeaba,

Si bien el concepto de pueblo originario se ha difundido por su empleo en los estudios culturales, las cátedras y la prensa, en los cuales se lo considera una manera políticamente correcta de referirse a las comunidades indígenas. se argumenta que otra denominación común para los pueblos autóctonos de América ―como «indio»― es etnocentrista e impuesta por los colonizadores como manera de destruir su identidad.​

De este modo el término «indio» (‘habitante de la India’),​ o incluso «amerindio», refleja las erróneas ideas de los conquistadores europeos,  quienes creían haber encontrado en el continente americano la costa oriental de la India.

Un poco de léxico:

«Aborígenes»5​ (del latín ad origine) significa ‘[que vive en en lugar] desde el origen’.

«Indígenas» significa ‘población de allí’.​ Una definición más descriptiva, y no limitada a los marcos de la etimología, apunta a que «son los descendientes de quienes estaban en el lugar antes de la llegada de otros que ahora constituyen la sociedad mayoritaria y dominante. Se definen en parte por su ascendencia, en parte por los rasgos particulares que indican su diferencia en relación con quienes llegaron más tarde, y en parte por la visión que tienen de sí mismos.

Y como generalización, aunque el concepto de pueblos originarios refiere a los de América, puede entenderse su extensión a el resto del planeta, ya que encontramos esta sin clase de pueblos en cualquier orbe pre imperialista, igualmente dominados y saqueados, sin poder haber llegado a su exterminio final por parte de los invasores.

hitler 2

Ni Hitler pudo cumplir con su “solución final” con los judíos en Europa, aun lo macabro del común acuerdo con la élite judía. Los supervivientes de toda masacre se procrearon y forman parte de esta mayoría de hombres sin pueblo.

Causa estupor lo pasado y lo presente en cuanto a su condición, no serían más que parte del  hombre al final (hoy) de la historia que no es una catástrofe cósmica. El mundo natural queda tal cual era antes desde toda la eternidad.  Tampoco es una catástrofe biológica. El hombre seguirá viviendo como animal, adaptándose a cualquiera de las condiciones medioambientales y sociales al momento mismo de su breve vida en el tiempo de la eternidad (antes de la catástrofe cósmica).

Bueno, nos causa estupor a los que no los olvidamos, como hace la nueva clase neoliberal que intenta por cualquier medio reducir la población a cifras razonables para la contabilidad financiera del mercado global. Para esa clase debería haber desaparecido, dado que las fortunas ya están consolidadas y constituyen una cuenta de gastos innecesarios. Lo mejor para este neo-fascismo liberal es que no estuvieran, y si están que se murieran, a pesar del aumento de la edad promedio de vida, que solo los alienta a a la clase que pertenecen, y que constituye uno de los negocios más rentables en estos modelos, además de los de las materias primas y fuentes de energía, de los que se realimentan las mismas fortunas.

Volvamos al hombre filosófico:

aristoteles

 

El Ser humano es, según Aristóteles, un animal político cuando el Estagirita realiza esta afirmación en su obra “Política”; lo que quiere dar a entender es que el  hombre constituye un animal social, un ser que no puede vivir aislado; y no puede vivir aislado porque necesita el concurso de sus semejantes para hacer frente a sus necesidades. Así, pues, el ser humano es un animal social. La familia representa, a los ojos de nuestro filósofo, la primera unidad social, la “célula de la sociedad”, como se suele decir ahora. La familia está compuesta por el hombre libre adulto, por su esposa, por los hijos de ambos y, por último, por los esclavos; la familia está compuesta, en fin, por elementos heterogéneos por razón de sexo, edad y condición. No obstante, el hecho de que la familia esté compuesta por elementos heterogéneos no significa, según Aristóteles, que aquella sea algo anárquico, no, en la familia se da una jerarquía, es decir, existe un rector y unos regidos. Quien rige en aquella, como era de esperar, es el hombre libre adulto, mientras que la esposa, los hijos y los esclavos son los regidos; con todos ellos mantiene aquel relaciones de dominio distintas, pero fundadas sobre una base natural.

Algo de esta ya se mencionó en 24 Amos y esclavos , y además insistimos en dos condiciones primarias para que la especie hombre se denomina de esa manera: la facultad de pensamiento y la libertad que se asocia a esa facultad. No hay forma de dominar al pensamiento, más que en nombre propio.

El resto de las fuerzas que lo intentes, ya sea por persuasión (religiones, mass media, poderes políticos y-o económicos…) o por la fuerza (invasores, coherción, imposición, miedos, armas, guerras…), solo surtirán efecto en aquellos en los que no haya despertado  el pensamiento en nombre propio.

sigmund

Estamos retomando a Heidegger, aun su simpatía nazi, con el problema ya presentado en La cuestión de pensar, aunque aún no hayamos profundizado en Freud.

El hombre filosófico es a lo que aspiran muchos filósofos, y que en cada caso acuerdan con la condición de, por ejemplo, pueblos originarios, históricamente establecidos en cada lugar de acuerdo a las leyes de la Naturaleza. Solo que apenas son leídos o escuchados, sobre todo en el ámbito de los poderes y los más pobres, que demasiadas veces no aprendieron a leer, y porque su subsistencia no les deja otros intereses.

Hay leyes humanas que nunca pueden trascender la propias de la Naturaleza, aun cuando muchos Daseins se lo propongan: la vida es la vida y lucha por ella, y la muerte  es inevitable. Es fácil de entender, más allá de todo disfraz, simulacro, o pantalla que se ofrezca a cambio.

El hombre, entendemos, seguirá siendo hombre en tanto ejerza su esencia: pensamiento y libertad de pensamiento. Lo conceptualizado como pueblo originario será así un ejemplo de hombre, aún combatido por las fuerzas de poderes ancestrales que lo ejercen por ilusión de control e influencia y con arreglo a fines.

Intentamos diferenciar al pueblo originario, acatando su esencialidad a su posible manera con los obedientes a cualquier régimen de poder que lo ejerza, y su éxito en las formas de pensamiento, que dominado, ya no lo sería tanto.

Esto continuará…….

 

 

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