Como hombres nacemos, vamos creciendo en varios sentidos constitutivos de cada uno mismo, pensamos, hablamos, procreamos, nos relacionamos con otros en el mundo humano que nos precede y hace frente y admite a través de sus modos, permisos, y prohibiciones la sujetación de la posibilidad esencial de ser hombre libre, y algún día morimos.

La filosofía nace en Grecia unos cuantos siglos antes del convencional A.C., recordemos que no hay un número Romano 0 (Cero), y entre la serie de números e influencia del catolicismo, hoy falta el Siglo Cero. Curiosa falta donde el S I AC antecede al S I DC, I-(I) = II. Es como que la convención pierde un siglo, y quizá sea una metáfora dicha falta.

Es un paso del mito al logos, cuya sorpresa queda materializada en El Pensador. El hombre se asombraba de su descubrimiento, y ante la aparición de un pensamiento se detenía para ocuparse de él, eso que le era propio y distinto a la fascinación mítica que conseguía dar una explicación de los fenómenos naturales y de las instituciones sociales a modo de fábulas, historias de personajes fantásticos y supersticiones.

el pensador

Desde los primeros pensadores griegos quedan configurados los formatos admisibles del aprender a pensar acerca de las cosas. Se las nombran, dicen y cada vez más se escriben, transmitir las palabras que suponen dar cuenta de las cosas, en un extremo de todas las maneras posibles como nombres propios tengan los hombres, quizá desde Thales en más.

Hoy día, época grave como la expone Heidegger, en la aún no pensamos  propiamente, nos coloca como el mono en su evolución al hombre, así como falta un siglo en el calendario, también falta el puente desde el hombre actual al que realice efectivamente su esencia. Ya Nietzsche lo señaló.

Durante la mítica, cualquiera representación, aunque ilusoriamente, valía. Las cosas ya eran así en su transcurso y no se discutía. No se preguntaba, porque no se podía ya que las cosas ya eran así.

La pregunta por el sentido del ser debe ser planteada, escribe Heidegger en 1927. Han pasado 26 siglos desde Tales, y mucho se ha pensado, discutido y escrito en tanto tiempo.

heidegger

«Todo preguntar es una búsqueda. Todo buscar está guiado previamente por
aquello que se busca. Preguntar es buscar conocer el ente en lo que respecta al hecho
de que es y a su ser‐así. »

No sabemos del todo lo que significa o es “ser”. Pero ya cuando preguntamos: “¿qué es ‘ser’?”, nos movemos en una comprensión de término medio del “es”, sin que podamos fijar conceptualmente lo que significa el “es”. Ni siquiera conocemos el lugar desde el cual deberíamos capturar y fijar ese sentido. Esta comprensión del ser mediana y vaga es un factum (hecho fáctico, concreto).

El planteo de esta pregunta, como modo de ser de un ente, quien lo puede preguntar, está, él mismo, determinado esencialmente por aquello por lo que en él se pregunta por el ser. A este ente que somos en cada caso nosotros mismos, y que, entre otras cosas, tiene esa posibilidad de ser que es el preguntar, lo designamos con el término Dasein. El planteo explícito y transparente de la pregunta por el sentido del ser exige la previa y adecuada exposición de un ente (del Dasein) en lo que respecta a su ser, y de eso se trata en cuanto su naturaleza.

De esto dejamos en esta introducción 2 cosas:

Dasein es una estructura fundamental: el estar‐en‐el‐mundo, o ser-ahí, es cada uno de nosotros en unas coordenadas determinadas de espacio y tiempo. Nos parece una forma adecuada de nombrarnos el hombre que somos, en un tiempo y en un lugar, por eso, aún fuera del contexto heideggeriano, usaremos el neologismo para señalarnos en lo que se exponga.

Cuando se interroga por el ser, la pregunta refiere al ser que permite ser a las cosas. Como esta interrogación sólo es propia del Dasein, es inevitable que el Dasein se esté interrogando por su propio ser. Es como estar adentro y afuera del campo de la pregunta, que viene a constituirse en una de las dificultades con que nos las tenemos que ver cuando nos adentramos en el pensamiento, y pretendemos conocer algo de las cosas del mundo en el que estamos, del universo al que pertenece, de nuestra estancia temporal en algún lugar de ese mundo, y al final de todo entendernos en lo que somos y porqué. Nos preguntamos acerca de las cosas, pero la respuesta depende también de quienes seamos en relación a esas cosas.

camino a transitar

Es un camino a transitar. Para transitar, primero conviene hallar la huella del sendero que lleve al camino, que la denominamos Naturaleza, y la naturaleza del hombre, entendiendo a priori que primero fue el cosmos: la Naturaleza, y luego el hombre como Dasein que se interroga por lo que es, y como derivado de lo primero para llegar a emprender el camino del entendimiento de si mismo, no puede obviar primero entender de donde viene.

Un comentario sobre “79 Naturaleza, y la naturaleza del hombre .Introducción

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