neruda

 

Hoy tendremos mucha herencia de los que han pensado en nombre propio y sellado con la firma su conceptualización sobre las cosas como son en general y las cuestiones del hombre en particular.

Nombraremos a algunos que nos ayudan en nuestro intento de conceptualizar un orden propio de pensamiento, cada uno en  su época, para poder entender y luego con ejemplos escritos de sus concepciones abrir nuevos senderos que nos señalen la dirección hacia nuestro propio, indelegable, camino.

No citaremos en esta ocasión sus ideas principales como vinimos haciendo en las ediciones anteriores, si los nombraremos con el respeto hacia los maestros necesarios que la historia, entre muchos, que nos enseñan las condiciones de la razón en el orden del pensar cada uno el hoy que dispone en su existencia. Como señalara Nietzshe, son los amigos a la distancia, aunque esa distancia fuera de siglos. Maestros venerables con los que establecemos relaciones de amistad, tal como se debería entender la filosofía, como una clase de amistad con el saber.

Saber es condición necesaria previa a la cuestión de la interpretación. Todos podemos “libremente” interpretar según la arbitrariedad de las percepciones inmediatos, en cada caso y situación, ya geográfica, ya temporal. Casi toda construcción inmediata es ya una interpretación, del objeto que se trate. La contradicción es la de la inmediatez.

Una interpretación inmediata debería ser leída como pura opinión, y ya lo sabemos, las opiniones sirven para ser destruidas. Opiniones hay infinitas, concepciones mediadas, meditadas, a través de un trabajo propio de reflexión razonable necesitan tiempo, trabajo, y cierto saber que nunca es espontáneo. Hay que aprenderlo, y ahí deviene la venerabilidad de los amigos de la sabiduría, aun a la distancia de siglos.

Medimos la distancia con el tiempo. El tiempo es para el pensador, no la inmediatez, sino mejor aquél que demanda dar cuenta en su propio nombre de sus percepciones, en el hoy que su existencia lo sitúa. es completamente diferente al tiempo de inmediato cotidiano, aunque se imponga, de los noticieros on line, que reemplazan a los pastores originales en su cometido de lograr obediencia a interpretaciones servidas en bandeja a los hombres-ovejas, que se reúnen ante el silbido del subalterno del amo divino, o de la categoría que fuera. Hoy día más parecidos a politiqueros en su cortísimo turno, también habrán de seguir de largo en la historia que reste a la especie, más dependiente de condiciones cosmológicas que los discursos vacíos de contenido existencial que proliferan para “consumo” de las mayorías ovejunas. Es la misma obediencia disfrazada simplemente utilizada por el efecto de credulidad en la magia de discursos “ordenados” y anunciados como verdades que no lo son, sino pases de ilusionista que divierte al espectador.

Esta idea se nos internaliza, hay formas dirigidas a distraernos como espectadores del acontecimiento cotidiano. Alejarnos con toda potencia del camino del pensar en nombre propio, que se presenta como un peligro al orden y razón de estado, pastoral, estatuído por leyes indemostrables. Solo validadas por la obediencia debida.

Hoy……..

Podemos pensar en tanto el hombre tiene  la  posibilidad para hacerlo. Pero  esa  posibilidad no garantiza todavía que  seamos capaces de hacerlo. Lo cierto es  que  sólo  somos capaces de  aquello que deseamos. Y deseamos solamente lo que, por  su parte, nos desea a nosotros  mismos (algo así como la voluntad) y nos desea en  lo que como somos tenemos de esencial, como lo que  nos mantiene en ella y en nuestra existencia. Mantener además de permanecer significa propiamente proteger, dejar crecer en  la tierra los pastos. Tengamos en cuenta, lo que  nos  mantiene en  nuestra esencia  sólo  nos sustenta mientras nosotros mismos por  nuestra parte retenemos lo que sostiene. Lo  retenemos  si no lo dejamos escapar de la memoria. La memoria es el conjunto de las cosas que pensamos, necesaria para sostener lo que nos sostiene en cuanto a lo pensado  en nosotros, pensado precisamente porque es lo que merece  pensarse. Lo pensado es lo  regalado con un recuerdo, regalado  porque lo deseamos. Sólo si deseamos lo que en sí merece pensarse,  entonces somos capaces de pensamiento.

Claramente hay una decisión. ¿Ser como un griego o un cristiano? ¿Desear llegar a ser un librepensador, o parte de un rebaño?.

Para elegir hay que llegar a este elemento de pensamiento, hay que poder pensar o me encamino hacia mi posibilidad esencial como hombre de aprender a pensar libremente, en nombre propio, o bien elijo seguir al pastor, que me ahorra todo el trabajo, porque digamos hoy…., hoy día,  ya está casi todo predeterminado y servido en bandeja de plata (metal), aunque la “plata” (dinero) sea para otros.

Hoy día el medioambiente social es neoliberal y apela a todas las formas posibles del modelo pastoral aun cuando se racionalicen de tantas maneras como los discursos vigentes y mediatizados surtan efectos previstos para la dirección de los pensamientos y las conductas de las enormes masas de población, además creciente.

Algunas de las formas que mencionamos como servidas en bandejas de plata son entre las in finitas y espontáneas que provienen de actores de cuarta categoría que proliferan en la cotidaneidad y los medios masivos de comunicación son (y solo algunas porque el infinito sería innombrable, tanto como lo que se nos sirve) y en un desorden anti-jerárquico, con solo el intento de dar cuenta de los dispositivos que se emplean para el placer del rebaño: los discursos (mediocres) de los políticos y jefes de estados, los referentes religiosos, los comunicadores sociales a través de la parafernalia tecnológica que se utiliza (televisión, radiodifusión, periódicos, informativos, revistas, libros de autoayuda, publicidad y propaganda), opinadores de toda calaña, periodistas de las diferentes especialidades (políticos, de opinión, deporte, espectáculos, arte, historia, geografía, gastronomía, relaciones interpersonales, chismes, farándula, diversión y entretenimiento, turismo, economía, geopolítica, más todos los que olvidamos. Casi todos opinadores, casi ninguno pensador.

Recordemos aquél precepto cuidadoso del camino del pensamiento que decía, toda opinión es  importante, señala lo que debe ser destruído, a nivel de la propia capacidad de ponerse a pensar en cosas que merecen ser pensadas. (Gastón Bachelard). Incluido el supuesto propio “yo” de la conciencia psicoanalítica. No puede prohibirse jurídicamente el uso de la palabra “yo”, pero el que entiende que el “yo” es una formación relativa a lo “real”, del mundo social que siempre ya están justo en frente de cada uno, es un “yo” acomodado a esa realidad tan ilusoria como la del redil ovejuno. Un pensamiento propio, precisamente, abre los caminos a todo lo que no está establecido sino en el propio deseo, y que se expresa en tercera persona, por la cautela que se aprende a interponer contra los dispositivos de aceptación y validación que permite lo uno, unificado, totalizador, de la cotidaneidad que de todas maneras va a seguir presentándose, mientras las mayorías no piensen propiamente.

Es curioso el resultado: más de 1300 millones de personas viven con menos de un dólar diario y ese número tiende a aumentar pese al crecimiento sin precedente de las riquezas mundiales. Toda realización de deseos está brindada y al alcance de los que la puedan pagar. Los negocios se hacen sin riesgos y mediante renovadas y sutiles maneras, basadas en el respaldo de estados, que al final descargarán las diversas formas de plusvalía entre los habitantes. Devaluación de la capacidad de trabajo y demérito de los estudiosos y experimentadores que alimentan la maquinaria de los mercados. Creación de instituciones físicas de represión, policías, gendarmerías, etc., cuya excusa original era la de ayudar a las vidas de las gentes. Falta de respeto a cualquier clase de soberanía en función de la obtención de bienes que formarán parte de los negocios seguros, guerras o guerrillas mediante.  Creación de formaciones, denominadas (siempre se requieren nuevos nombres para objetos  artificiales)  terroristas para justificar la represión, y eventual invasión de territorios y aniquilación de personas que de todas maneras sobran en el mundo. Artistas distractores de las mayorías encorsetados en los permisos y fronteras establecidas por las producciones que dirigen la recaudación y los mensajes que se transmiten, con una disfrazada sonrisa que agradece a los encauzadores del espectáculo y sus alaban sus ganancias, bajo el supuesto que es gracias a ellos. La mentira necesaria que se debe acompañar para “soportar” todos estos dispositivos. Pérdida del respeto hacia las individualidades. Completa desvalorización de la vida y la naturaleza y los derechos de pueblos originarios. Hacinamiento poblacional. Explotación económica a través de servicios necesarios para el resguardo de la vida. Valorización a exposición de poder económico como diferenciador, independientemente de su origen. Una cotidaneidad propia de un mundo del espectáculo o teatral, donde nada queda como enseñanza o apertura a nuevos caminos de pensamiento. Creencia en que el dispositivo no solo es el mejor, sino además definitivo, etc….. (cansa pensar en tantos modos de sujetación ilusorios).

El espectáculo organizado para distracción es el opuesto de la tragedia griega aunque sea una tragedia, la del destino de los hombres de esta época.

Entonces?

Así como responde a una voluntad el deseo de pensar o no, la nuestra es la de imaginar el retorno de los filósofos, la de científicos liberados de las cadenas del dispositivo neoliberal o del mercado, de gentes bailando en las calles espontáneamente sin intermediación de organizaciones con fines de lucro, de estudiosos publicando cosas inteligentes sin coerciones editoriales, de pastos que se dejan crecer porque así es la naturaleza, de respetos mutuos entre cada ente existente – cual fuera, hombres, animales, vegetación, piedras, el aire y el agua -, de respetos a cada individualidad, de solidaridad hacia los que necesitan ayuda, cuidado de los mayores que nos dieron vida en este mundo, valoración del esfuerzo del pensador para llegar a serlo, y de los trabajadores, y de los estudiosos, y de los honestos, no admirar lo que artificialmente se crea con arreglo a fines de sujetación y su correlato económico, que las finanzas se administren para bien de la gente y no para los que no lo son (no pensamos como gente los que lucran de las mentiras o ilusiones creadas para el consumo de las ovejas), que vuelva la sabiduría a ser ejemplo y principio rector de la vida entre los hombres.

Podríamos seguir, basta con oponer un signo menos a la visión de la época grave que nos toca vivir, y la lista de deseos se haría tan infinita como las de los dispositivos generados para la sujetación de las mentes, cuerpoy y almas de los que nos toca pernoctar este tiempo, oscuro, falaz, irrespetuoso y casi siempre con arreglo a fines para unos pocos a cuesta de las mayorías que se alinean en las líneas de fuerza del dispositivo.

Insistimos en la búsqueda primero desde lo individual de un pensamiento propio, primer paso indispensable, como un retorno a la Grecia de hace 2.500 atrás, como condición necesaria para facilitarlo. No podrán manipular los dueños de los controles del dispositivo a los hombre de verdad que no obedezcan las leyes que no existen,

 

 

 

 

 

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