Transcurren unos tiempos extraños. Luego del fin de la historia y el conformismo de Fukuyama, amparado por la consecución hegeliana de una idea acabada, intrascendente para todo nuevo pensamiento, y con su herencia racionalista, la batalla de Jena parece cerrase el capítulo del saber y el conocimiento como forma de elevación del hombre en su ser.

Podríamos —o mejor deberíamos— recoger y reunir en una concepción única las determinaciones de la esencia de la voluntad que se han ido destacando sucesivamente:
la voluntad como ser dueño de… incluido lo que va más allá de sí, la voluntad como afecto (el impulso excitante), la voluntad como pasión (la espacialidad del arrebato hacia la extensión del ente), la voluntad como sentimiento (el estado de estar-consigo-mismo) y la voluntad como ordenar, a las cosas a otros pero sobre todo a sí mismo. Entendiendo ordenar como po ner las cosas en su lugar.

Con un poco o no tan poco trabajo podría llegarse a una  «definición» entendible que reuniera todos los elementos citados. por un momento, renunciaremos a ello. No porque no otorguemos ningún valor a los conceptos claros y estrictos. Por el contrario, estamos, somo deviniendo en su búsqueda. Porque un concepto no es un concepto si no está fundado y fundamentado de manera tal que haga que aquello que concibe se vuelva para él medida y camino de un preguntar, en lugar de disfrazarlo con la con fórmulas simples. Pero aquello que el concepto de «voluntad», en cuanto carácter fundamental del ente, tiene que abarcar el ser, que no nos es aún suficientemente cercano, o mejor: nosotros no estamos aún suficientemente cerca de él.

Conocer y saber: no se trata del mero conocimiento de conceptos, sino de concebirlo captado en el concepto; concebir [agarrar] el ser, esto es: estar expuesto a sabiendas a su ataque, es decir al pre-senciar [Re-conocerlo]. Si reflexionamos sobre lo que pretende nombrar la palabra «voluntad» —la esencia del ente mismo—, se comprenderá lo impotente que tiene que seguir siendo una palabra así aislada, incluso si se le da una definición. Por eso puede decir Nietzsche:

«Voluntad: ésta es una hipótesis que a mí ya no me explica nada. Para el que conoce no existe el querer.» (XII, 303)

No concluímos nada de una frase de esta clase, solo es una señal: entonces todo el esfuerzo por captar la esencia de la voluntad es nulo y no tiene ninguna perspectiva, por lo tanto es también indiferente y arbitrario qué palabra y qué concepto se emplea para hablar de la «voluntad». Por el contrario, tenemos que preguntar, de antemano y constantemente, a partir de la cosa misma. Sólo así llegaremos al concepto y al recto uso de la palabra.

Para eliminar desde un comienzo lo vacío de la palabra «voluntad », Nietzsche dice: «voluntad de poder».Todo querer es un querer-ser-más. El poder mismo sólo es en la medida en que sea y mientras sea un querer-ser-más-poder. En cuanto se interrumpe esta voluntad, el poder ya no es poder, aunque aún tenga a su merced lo dominado. En la voluntad en cuanto querer-ser-más, en la voluntad en cuanto voluntad de poder se encuentra de modo esencial el acrecentamiento, la elevación; pues sólo en la continua elevación lo elevado puede seguir siendo elevado y seguir estando en lo alto. Sólo es
posible enfrentarse a la declinación por medio de una elevación más potente, y no manteniéndose simplemente en la altura anterior, pues esto conduce finalmente al mero agotamiento. Nietzsche dice en La voluntad de poder (n. 702):

«Lo que quiere el hombre, lo que quiere la parte más pequeña de un organismo viviente, es un plus de poder.»

La petulancia de Fukuyama, y la muerte de Hegel junto al racionalismo del yo pienso, dar un apacible comienzo al nihilismo posterior a la llamada ilustración. De todas maneas haremos un breve inventario de las consecuencias de esa pérdida de valores que adquiere formas concretas en las gentes de las sociedades de hoy, que ya habíamos comenzado en el capítulo anterior.

Nuevas formas de corrupción hacen el paisaje de la vida cotidiana. Y ya se alertó: al modelo de la religión cristiana, con 2000 años de experiencia en estos asuntos.

Sectas inverosímiles, que se escudan en grupos entre secretos y místicos en búsqueda de poder efectivo, sobre los demás. Confabulaciones de todo tipo. Mentirosos profesionales refugiados en los resultados eficientes de la creencia en las mentiras que reemplazan al más verdadero saber y conocer. Facinerosos de toda calaña, que aprovechan cada resquicio de la impunidad de la mansedumbre de las mayorías entre crédulas o educadas en la ignorancia. Nuevos altares de seducción y manejo de la capacidad de pensamiento libre, pululan en los medios masivos, canchas de fútbol, recitales que hacen millonarios a los productores, el deporte envilecido en entramados de negocios insospechables. Nuevos dogmas, aunque no esté bien expresado, porque los dogmas son siempre dogmas, solo que con contenidos diferentes, el consumismo, las modas, la envidia al vecino, su casa, su auto, o el color de su piel o de los ojos, el desprecio a las minorías que solo cometieron el pecado de nacer, originarios de otros pueblos o razas, débiles expulsados de sus tierras ancestrales porque tiene más valor un papel fraguado en la ignorancia de los perjudicados, en favor de los astutos que se creen dueños de las tierras y las almas de los expulsados, y como imperialismo aún vigente se los cataloga de no humanos. Qué náusea, por favor.

Sobran alimentos, todavía reservas de energía y agua en el planeta, y si se los administrara sanamente, los habría hasta el fin del sol. Pero se los juzga como bienes no renovables, y los que pueden apropiarse se hacen millonarios de las pésimas administraciones y juegos de otra clase de poder del que hablan Nietzshe o Heidegger.

El engaño, la farsa, el pedantismo, tipos cómicos de la cultura argentina de antes, se contagiaron a todo el planeta superpoblado. El mundo nihilista es un cambalache.

La iglesia católica es un espectáculo, y muy caro. El papa es argentino, que casualidad. Se asiste ala farsa continua de expresiones agradables a los oídos de los fieles y los infieles, sin nunca lograr resultados concretos, sino distracción hacia un mundo futuro, que si por ellos fuera, y lo saben, nunca llegará.

La moda es el optimismo, decirse positivo, como una fórmula mística que es un pasatiempo que está afirmando que esto está mal, muy mal. Las gentes prefieren el circo, porque falta el pan, y derrochan su últimas energías en entretenimientos inútiles mientras esperan, sin decirlo, el apocalipsis que se avecina. El sistema neoliberal ya no tiene más que la paciencia de los explotados.

Las deudas obligan a los países y a través de su gobernantes, de alguna manera hay que nombrarlos, a los habitantes de cada estado. Los gobernantes de esta postmodernidad se parecen mucho a mentirosos profesionales, impotentes para tomar decisiones y acciones concretas hacia nuevas sociedades, más solidarias con distribuciones más justas para con las necesidades de las gentes, de todo lugar, y en cualquier momento. Se permiten las mismas atrocidades que se usaron durante las colonizaciones imperiales en los albores del capitalismo.

Hay gentes que se mueren de hambre, o de falta de atención de la seguridad social, que se han transformado en nuevos negocios, como los diezmos que imponía la iglesia cristiana a sus feligreses, y como otras religiones, bueno, de nuevo de alguna manera hay que nombrarlas, siguen ejerciendo en su actualidad

Todo es diezmo ahora, créditos para cualquier cosas que endeudará toda la vida de los acreditados, la salud pública, la educación, los accesos a internet, los impuestos, las tarifas de servicios, bueno, cualquier cosa.

El modelo de la religión cristiana y el hechizo de la mercancía denunciada por Marx, se han colado en cada rincón de la cotidianeidad, que al final, terminan pagando los más necesitados, que son mayoría en el planeta.

La venganza es otra actualidad, originada en alguna clase de ofensa, que la más de las veces es una construcción ilusoria de perjuicios recibidos, por personas concretas, se concretan en revanchas que luego son devueltas, al infinito. Nadie gana, todos pierden, desde las pasiones que los consumen,  enormes contenidos de pensamientos que no hacen más que girar en redondo, tristezas crecientes que de efímeras alegrías se reconvierten a lo que era la pérdida de potencia original, y que llegan a incluir muertes inútiles, casi como 2 fanáticos de clubes contrarios, que jamás encontrarán el punto común que los consume.

Queda la cuestión de los fanatismos, también nacidos de luchas ancestrales entre religiones de todo tipo, que denuncian la esclavitud de sus posibilidades de concepción, en la que si se defendiera más la vida como tal, en lugar de las razones además parciales son apartadoras de alguna razonabilidad, no hubieran ocurrido. El terrorismo hoy día es una prueba actualizada de tales errores de conceptualización razonada de del ser de las cosas, de la voluntad de poder elevarse uno mismo por uno mismo, porque el contexto, en eso, no ayuda.

Si el nihilismo pudiera ser trascendido, ninguna de estas miserias sería cuestión de la realidad actualizada, pero entendiendo que los tiempos de la historia son lentos a los de la propia existencia, los imaginamos encaminados durante los próximos 100 años.

Veamos si podemos resumir lo siguiente:

Nunca hubo ni habrá otra posibilidad de elevación de uno, cada uno de los hombres, sino es por sí mismo y para sí mismo. Elevarse no vendrá nunca administrado desde el exterior, gobierno, secta, religión, ni país que se ocurra imaginar.

Elevarse por sobre uno mismo, es como se dijo, volverse nihilista para luego superarlo. Perderse de todos los valores anteriores, aún como los que imperan hoy día en plena transición, para que con la comprensión que nuevos valores vendrán a reemplazarlos.

Y eso es un trabajo, entre fácil y no tanto, que solo cada quien puede realizarlo desde su propio lugar y por sí mismo. Y solamente a través de la propia experiencia del fracaso de los engaños a los que se los induce desde todo ámbito de lo cotidiano, con el cansancio que eso produce y los efectos sobre el alma y el cuerpo. Un estado de tristeza permanente.

Si el nihilismo, donde nada ya vale, donde no hay valores y los valores antiguos han muerto con beneplácito social y mayoritario, ya nada asegura ya que poderes externos que no los hay, dado el estado nihilista que todo permite y justifica.

Entonces, algún día cada hombre despertará diciendo, ya no tengo nada que esperar que no sea de mi mismo, basta de mentiras y sugestiones que solo me sujetan con fines extraños e incomprensibles, que convienen a los estrafalarios de lo inmediato, lo que fue planeado sin consideración ni respeto, sino con arreglo a fines propios, en un jolgorio de quienes no lo creen, pero lo disfrutan en lo sensible como si el mundo fuera a terminarse mañana.

Pero el mundo no terminará mañana, y cada posibilidad es la de su propio y único devenir,  del que no se recibirán ya más ordenamientos ni divinos ni que nos tengan en la cuenta que somos quienes somos, seres vivos, que necesitamos un mínimo plus de poder ser, como los animales más primarios, para seguir viviendo.

Y si el camino, que conocemos es la elevación a través del saber y el conocimiento, para poder aprender a pensar por uno mismo, en lugar de aceptar incondicionalmente los mandatos y sugestiones y habladurías que el estado de cosas pretende de nosotros.

Y sabiendo que el camino del saber y el conocimiento no es corto, ni inmediato, no hay magia alguna que abra las posibilidades del pensamiento propio al camino que nos espera si lo deseamos.

Entonces, diremos, que de eso depende que en los próximos 100 años, tengamos una sociedad más honesta, solidaria, que acepte los contrarios y que se comunice la justicia, con libre honestidad, sin castigos, vergüenzas ni venganzas de cualquier índole como tal liberados a la tierra que nos permite vivir, hoy, aún a pesar de nosotros mismos. Naturalmente humanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s