26 Cuestiones vigentes

 

Alexandre Kojewnicoff (Kojéve) (1902 – 1968): ruso blanco, uno de los mayores especialistas en Hegel. Llegó a Francia después de la revolución rusa; fue consejero económico del gobierno francés en todas las instancias internacionales desde 1945 hasta su muerte.

Entre sus obras: Idea de muerte en Hegel, La dialéctica del amo y del esclavo en Hegel,
Lecciones sobre La fenomenología del Espíritu. Fukuyama retoma su lectura y su interpretación postulando que el reconocimiento del individuo por los demás (a la vez como igual y como superior) es lo que hace al ser humano tal, y que ese reconocimiento se universaliza en la sociedad liberal moderna.

Estas referencias apunta al punto de llegada: hoy, claro, desde Kojéve a Fukuyama: “El fin de la Historia y el último hombre”, publicado en 1992.

Ya en su curso de 1938-39 Sobre las Lecciones en la Escuela de Altos Estudios en París, Kojéve dedicó una breve exposición al problema del fin de la historia y de la figura que el hombre y la naturaleza asumirían en un mundo posthistórico, cuando el largo y paciente trabajo de la negación, mediante el cual el animal de la especie Homo Sapiens había devenido humano, hubiese llegado a su fin:

“La desaparición del hombre al final de la historia no es una catástrofe cósmica. El mundo natural queda tal cual era antes desde toda la eternidad.  Tampoco es una catástrofe biológica. El hombre seguirá viviendo como animal, de acuerdo con la Naturaleza o el Ser dado. Lo que desaparece es el Hombre propiamente dicho, es decir la Acción negadora del dado y el Error, o, en general, la del Sujeto opuesto al Objeto. De hecho el fin del Tiempo humano o de la Historia, es decir la aniquilación definitiva del hombre propiamente dicho o del individuo Libre e histórico significa simplemente el cese de la Acción en el sentido fuerte del término, lo que prácticamente quiere decir: la desaparición de las guerras y de las revoluciones sangrientas. Y además, la desaparición de la filosofía. Puesto que el hombre esencialmente no cambia más, tampoco hay ninguna razón para cambiar los principios (verdaderos) que son los fundamentos de su conocimiento del Mundo y de sí mismo. Por todo lo demás puede mantenerse indefinidamente: el arte, el amor, el juego, el jolgorio, etc. Dicho brevemente, todo lo que hace al hombre feliz.”

Hoy día Giorgio Agamben agrega, entre otras tantas cosas: “hoy sabemos que para efectuar la destrucción de la experiencia no se necesita en absoluto de una catástrofe”: para ello basta perfectamente con la pacífica existencia cotidiana en una gran ciudad. “Pues la jornada del hombre contemporáneo ya casi no contiene nada que todavía pueda traducirse en experiencia: ni la lectura del diario, tan rica en noticias que lo contemplan desde una insalvable lejanía, ni los minutos pasados al volante de un auto en un embotellamiento; tampoco el viaje a los infiernos en los trenes del subterráneo, ni la manifestación que de improviso bloquea la calle, ni la niebla de los gases lacrimógenos que se disipa lentamente entre los edificios del centro, ni siquiera los breves disparos de un revólver retumbando en alguna parte; tampoco la cola frente a las ventanillas de una oficina o la visita al país de Jauja del supermercado, ni los momentos eternos de muda promiscuidad con desconocidos en el ascensor o en el ómnibus. El hombre moderno vuelve a la noche a su casa extenuado por un fárrago de acontecimientos –divertidos o tediosos, insólitos o comunes, atroces o placenteros– sin que ninguno de ellos se haya convertido en experiencia”.

Destruir la experiencia es lo mismo que inhibir la posibilidad de preguntarse y por lo tanto de llegar a pensar-se por sí mismo. Es el síntoma grave de la sociedad globalizada actual.

Georges Bataille, fue alumno de los cursos de Kojéve en 1937. Fue miembro, junto con Roger Caillois  y otros, del influyente Colegio de Sociología de Francia entre la Primera y Segunda guerras mundiales. Sus influencias principales fueron Hegel, Freud, Marx, Sade y Nietzshe. A Nietzsche lo defendió en un conocido ensayo contra la apropiación que los nazis había hecho de alguna de sus concepciones, desplazándolas del sentido original del autor, historia bastante conocida.

Fascinado por el sacrificio humano, fundó una sociedad secreta, Acéphale (sin cabeza), cuyo símbolo era un hombre decapitado, ¿casualmente?. Pero bien, aún alumno, a finales de 1937, le escribe al maestro Kojéve:

“Admito (como hipótesis verosímil) …[atiéndase a la cautela que emplea]… que la historia está acabada (con excepción del epílogo)  Pero …[forma sutil de negación]… me figuro las cosas de un modo diferente ….[dialéctica hegeliana]… Si la acción (“el hacer”) es, como dice Hegel, la negatividad, el punto es saber si la negatividad no tiene “nada más que hacer” entonces desaparece, en cambio propongo, permanece en un estado de “negatividad sin empleo”. Personalmente, no puedo decidirme más que en una sola dirección, ya que precisamente yo mismo soy “una negatividad sin empleo” (tampoco podría definirme con mayor precisión). Reconozco que Hegel ha previsto tal  posibilidad, sin embargo …[de nuevo la negación]…, él no se ha puesto al final el proceso del proceso que ha descrito. Imagino …[si no hay otra alternativa]…. que mi vida -o, mejor todavía, su aborto, la herida abierta que es mi vida- constituye en sí misma la refutación del sistema cerrado de Hegel”.

El fin de la historia tendría entonces un epílogo, donde la negatividad (capacidad de pensar entre opuestos) conserva un resto que resta como erotismo, risa, alegría frente a la muerte. Una sociedad del espectáculo proponía por entonces Guy Debord. Lo que queda como resto el sabio, el soberano de sí mismo, ve pasear figuras acéfalas, hombres ferozmente religiosos, amantes o aprendices de brujos. Este epílogo prontamente se mostraría frágil, en 1939 cuando la guerra era ya inevitable, El Colegio de Sociología de Francia denuncia la pasividad y ausencia de reacciones frente a la guerra como una forma colectiva de “desvirilización” en la que los hombres se conforman en ser como ovejas resignadas a ir al matadero. Hombres convertidos en animales.

En 1968, en el prólogo a la segunda edición de las Lecciones, muerto ya el ex-alumno Bataille, Kojéve  complementa:

“Si el hombre deviene nuevamente animal, también sus artes, sus amores y sus juegos tendrán que convertirse de nuevo en puramente “naturales”. Sería necesario admitir, así, que después de la Historia los hombres construirían sus edificios y sus obras de arte como los pájaros sus nidos y las arañas sus telas, que interpretarían sus conciertos como las ranas y las cigarras, que jugarán como cachorros y que harán el amor como animales adultos. Pero no puede decirse, entonces, que todo esto hace al hombre feliz. Sería necesario decir, más bien, que los animales post-históricos de la especie Homo Sapiens (que vivirán en abundancia y plena seguridad) estarán contentos en función de sus comportamientos artísticos, eróticos y lúdicos, dado que por definición, se satisfarán con ellos”.

Y decimos, antes de empezar, y situados al final de la historia que queremos relatar, que el hombre del fin de la historia hegeliano, kojéviano o fukuyamiano, ya no necesita la cabeza, solo le queda vivir feliz y contento, todos los días igual. Se ha diluido el Sapiens en el Homo, y re-apuntaremos a la idea de la vigencia a la que nos resistimos.

La batalla de Jena tuvo lugar el 14 de octubre  de 1806  y enfrentó al ejército francés bajo el mando de Napoleón contra el segundo ejército prusiano comandado por Federico Guillermo III de Prusia  . Esta batalla significó la derrota de Prusia y su salida de las Guerras Napoleónicas  hasta 1813. Comienzo de lo que se denomina posthistoria. Hegel era como el favorito de Federico. Su final político había llegado.

Kojéve, post-historicizado agrega ya más cerca de su propio final que después de la batalla de Jena, la vanguardia de la humanidad ha alcanzado virtualmente el término de la evolución histórica del hombre. Todo lo que ha seguido comprendidas las dos guerras mundiales, el nazismo y la sovietización de Rusia no representa sino un proceso de aceleración tendiente a alinear el resto del mundo con las posiciones de los países europeos más avanzados. Ahora bien, a pesar de ello,  se ha convencido de que, en el camino para alcanzar la condición post-histórica, “rusos y chinos no son más que americanos todavía pobres y, por otra parte, en vías de rápido enriquecimiento”, mientras que los EE.UU. ya han alcanzado el “estadio final del comunismo marxista”. De aquí, concluye que el American way of life es el género de vida propio del período posthistórico, [que] la presencia actual de los EE.UU. en el mundo prefigura el futuro, “eterno presente”, de la humanidad entera. Así, el retorno del hombre a la animalidad no aparece como una posibilidad futura, sino como una certeza ya presente. Es Fukuyama en resumen Lerú.

Y vamos a lo nuestro, menos predictor, más de acá a la vuelta de la esquina, sin tanta visión estratégico-política de un mundo complicado, en el que los juegos de poder son algo más cercanos que la teoría historicista del destino dialéctico del hombre.

Nos damos cuenta que un tipo, Hegel, asombrosamente inteligente y deductor desde la profundidad de la historia del pensamiento del hombre trazó presagios razonados de su sistema filosófico. Quizá el anteúltimo de los sistemistas en ese sentido. Schopenhauer contemporáneo lo debatía en otro idealismo de la voluntad de poder, en un preanuncio de formas diferentes de pensar que se complementarían luego con Nietzshe, Marx y Freud, y sus adictos entre otros pensadores que los hubo y los debe haber, y que explican su excomunión con el american way of life, como ejemplo, Deleuze, Guatari, Agamben.

Siempre aparecen nombres propios, y nos valemos de ellos, porque agregan a la historia y posibilidad de pensar las cosas, primero porque ya lo pensaron, segundo porque nos ayudan en la búsqueda un propio camino de pensamiento, y porque en su categoría de pensadores previos abrevian el largo camino de constituirse volviendo sobre lo mismo. Es lo más loable de la escritura, la que respetamos, ya que documenta para que no nos repitamos al infinito de la torre de Babel, buscando cosas que se pueden hallar si se la busca primero, y si se las encuentra después.

Los EE.UU. ya han alcanzado el “estadio final del ‘comunismo marxista'” (Kojéve). De aquí, concluye que el American way of life es el género de vida propio del período posthistórico, y que la presencia actual de los EE.UU. en el mundo prefigura el futuro, “eterno presente”, de la humanidad entera. Así, el retorno del hombre a la animalidad no aparece como una posibilidad futura, sino como una certeza ya presente.

¿Qué es este Paraíso, si no la taberna
de una continua comilona y el prostíbulo
de perpetuas obscenidades?14
Guillermo de París. Guillermo de Auvergne (1180-1249)

 

Ya desde la Edad Media, entre discusiones aburridas de las posibilidades sobre la vida, la resurrección, la dieta de los beatos, el gerenciamiento divino de un dios rector de los contenidos de los pensamientos que diferenciaban a los hombres de los animales, de las virtudes que con ello se adquirían, y toda la mezcolanza sujetadora de la forma más económica que era que los seres humanos se mantuvieran obedientes desde su auto-represión de cualquier negación de lo ya dado, hacía de la vida y la muerte algo muy cercano al animal, privado de capacidad de pensamiento, o más bien limitado a la curiosa cárcel que la espiritualidad de la época hacía de sus cerebros. Y la referencia de Guillermo de París, era la contrapartida permitida de ese paraíso, en el obturada la negación a lo dado como casi un estado de naturaleza, la esclavitud estaba disfrazada desde lo más esencial del Homo Sapiens (su pensamiento), disponía como moneda de cambio de la conspicua taberna de satisfacción de los impulsos más primarios, para la parte animal de los individuos, que nunca fueron negados por nada ni nadie. La cárcel era el paraíso.

En 1758, siglo y medio más tarde de Descartes y algo menos desde Spinoza, Linneo se pregunta sobre el origen del hombre. Describió a los humanos tal y como describía cualquier otra planta o animal, ayudando a la futura investigación de la historia natural del hombre. Linneo fue el primero en colocar a los humanos en un sistema de clasificación biológica. Ubicaba a los humanos bajo Homo sapiens , entre los primates en la primera edición de su l Systema naturæ. Tuvo la oportunidad de examinar algunos monos, identificando algunas similitudes entre ellos y el hombre. Señalaba que las dos especies básicamente tienen la misma anatomía, y no encontraba ninguna otra diferencia con la excepción del habla. Por lo tanto, colocó al hombre y a los monos bajo la misma categoría, Antropomorpha, término que significa «de forma humana». Era época del racionalismo, y la formación de concepciones acerca del hombre y su alma iban rápido todavía. Su teoría menospreciaba a la época en que la razón iba abriéndose paso en los comienzos de la modernidad, exigiendo al entendimiento el “pienso, luego existo” descartiano, y las formas éticas de una nueva libertad propuestas por Spinoza. Los pensadores se destacaron entonces por acercarse al hombre como objeto, con sistemas autónomos de pensamiento, que muestran los caminos posibles de pensar las cosas desde la primacía de la facultad sapiens, y la nueva libertad de exponer, de manera razonable para el entendimiento de otros sus ideas propias y que lograron exponer la ontología propia de un hombre capaz de pensar sin obstáculos, solamente bajo el principio de la razón, que permitiera entenderlos y entendernos entre los que podíamos acceder al sentido que sus palabras de-notaban. Fue la época de Kant y luego Hegel. a la aventura hegeliana se la califica de idealista.  Al idealismo se lo refiere como dador de primacía a las ideas, independientes del observador, que puede pensarse como el racionalismo llevado a la última consecuencia de que  la más pura razón, se impone como ley universal, a las concepciones que por lo tanto no sólo señalan algo así como verdades últimas, sino también el final su recorrido.

Tanto Kant como Hegel son contemporáneos de Napoleón y sus guerras.

Las Guerras Napoleónicas fueron una serie de conflictos  bélicos que tuvieron lugar durante el tiempo en que Napoleón Bonaparte gobernó en Francia. Fueron en parte una extensión de los conflictos que estallaron a causa de la Revolución Francesa y continuaron, a instigación y gracias al financiamiento de Inglaterra, durante todo el Primer Imperio francés . No sabemos el momento exacto en que comenzaron estas guerras, algunos consideran que empezaron cuando Napoleón alcanzó el poder en Francia, en noviembre de 1799, y consideran la ruptura de la paz y declaración de guerra de Inglaterra a Francia en 1803,como el punto inicial de las llamadas Guerras Napoleónicas. Las Guerras Napoleónicas, que hoy en día se tiende cada vez más a llamar las «Guerras de Coalición» por haberle sido en realidad impuestas a Napoleón por los aliados, finalizaron en 1815, tras la derrota final de Napoleón en Waterloo.

Es la historia la que va estableciendo señales, y por eso se las apela. Invitan a Napoleón a la guerra y luego se la declaran hasta que lo vencen. Eran épocas del comienzo de los Estados Unidos como estado independiente, con una larga tradición de inmigración sobre todo francesa e inglesa, y donde la idiosincrasia final, aún ayudados por Napoleón durante las luchas de la emancipación, terminó siendo acomodaticia al poder de Inglaterra en esos momentos.

Vencido Federico Guillermo de Prusia por Napoleón y Napoleón por los ingleses, el mundo se había acomodado al molde del capitalismo naciente. El gatopardismo había dado resultado una vez más, de monarcas o señores feudales a dueños de los medios de producción, con disposición del poder bélico y en nombre de los Estados, comenzó el imperialismo a explotar fuentes de materiales casi gratis, usando la mano de obra esclavizada en las colonias. El mundo se había acomodado, y ya no había mucho más por cambiar. Se culmina con la mal llamada Revolución Industrial, que no hizo más que afianzar el statu quo vigente, y reutilizar el modelo usado en las colonias en cada uno de los países industrializados, promoviendo entre otras cosas el aumento indiscriminado de la población.

Ciento veinte años después de Hegel, Kojéve llega a Francia a ilustrar a sus pensadores acerca del fin de la historia y la primacía del hombre vuelto a la naturaleza, porque el pensamiento ya había llegado donde podía llegar.

La primera y segunda guerra mundiales no cambian para nada el estado de las cosas, en todo el caso le son funcionales para reafirmarlas. Y por un momento, decimos, y aquí estamos.

Hitler aparece como consecuencia de la falta de respuestas del Estado gobernante luego de la derrota (y agregamos convencional, casi como la de Napoleón, en este contexto) de Alemania en la Primera Guerra. Que en su profundidad era algo así como el desplazamiento de modelos aún arcaicos al capitalismo, monarcas y reinados que ya no convenían al nuevo modelo.
Aparece y haciendo gala de un idealismo cae en la misma trampa que la de Napoleón. Conquista masas que lo votan primero, y luego se conforman en ser como ovejas resignadas a ir al matadero.
Propone la lucha contra enemigos internos, en su caso los judíos, y en su carácter inocente de la historia, la concreta contra toda opinión global, pero con la anuencia de sus creyentes y aún de parte de la comunidad judía mundial que que ya vislumbra su resurgimiento luego de la repetición de la historia como pueblo siempre castigado, de la que reforzará sus lugares de poder sobre todo económico, además del ideológico como víctimas de persecuciones ancestrales provocadas por su misericordia, sabiduría y superioridad envidiada por los otros no judíos, sin esas dotes tan superiores.
Propone reconquistar territorios antes debidos a los Reinados 1 y 2, y define el suyo como el Reich III bajo la antorcha nacionalista, con el simple objetivo de conquistar las voluntades que necesita, para llevarlo a cabo. Se genera así un clima parecido al resumido por Guillermo de París, en el medioevo. Luego de la intensa “ayuda” de empresas multinacionales en el modelo de devolver a la economía alemana su dinámica de reconversión luego de la pobreza impuesta por los pagos de los gastos de los vencedores de la primera Guerra a los derrotados. Tales multinacionales, ya capitalizaban sus previsión de la breve historia de los años siguientes y asegurándose enormes ganancias a cuenta de 70 millones de muertos, que además compensaban un poco la euforia de la superpoblación del siglo anterior, auge del industrialismo capitalista.
Dispone en su esquema, necesario para tener adeptos incondicionales para la prosecución de sus proclamas expansionistas, tan incondicionales como ovejas resignadas al matadero, de lo que entonces fue un aparato de propaganda y publicidad, bien diseñado para el gobierno de las mentes de millones de alemanes, lo que no es poca cosa, bajo la mano de Goebells,  que fue un político (bueno de alguna hay que calificarlo) alemán que ocupó el cargo de ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich entre 1933 y 1945. Uno de los colaboradores más cercanos f Hitler,conocido por su dominio de la oratoria,y​ profundo antisemitismo. Universitario, fanático y nefasto. El marketing político hoy día aprendió demasiado de sus técnicas de influencia.
Bajo el gobierno de Hitler, Alemania se transformó en un Estado fascista, que controlaba casi todos los aspectos de la vida. Después de que Hitler fuera nombrado canciller por el presidente Paul von Hindenburg, el 30 de enero de 1933 , el Partido Nazi comenzó a eliminar toda la oposición política y a consolidar su poder. Hindenburg murió el 2 de agosto de 1934, por lo que Hitler se convirtió en supremo gobernante de Alemania cuando se fusionaron los poderes y las oficinas de la Cancillería y de la Presidencia. Mediante un referéndum nacional, Hitler fue confirmado como Conductor de Alemania. Todo el poder se concentró en sus manos , y según el principio del Führerprinzip su palabra estaba por encima de todas las leyes. El gobierno no era un cuerpo cooperativo coordinado, sino más bien una agrupación de facciones que luchaban por acumular poder y ganar el favor de Hitler y dinero. En medio de la Gran Depresión , los nazis restauraron la estabilidad económica y acabaron con el desempleo de masas utilizando los elevados gastos militares y una economía mixta (ya se mencionó con ayuda de las multinacionales, no sólo alemanas) .
El retorno a la estabilidad económica impulsó la popularidad del régimen. El racismo, especialmente el antisemitismo, fue una de las características centrales de la ideología oficial. Los pueblos germánicos —también llamados de raza nórdica— fueron considerados la representación más pura del arianismo, presentándose como una raza superior, en virtud de lo cual los judíos y otros grupos étnicos considerados indeseables fueron perseguidos o asesinados, y la oposición al gobierno de Hitler fue reprimida de forma sistemática.

 

La referencia al nazismo, y-o regímenes históricos similares, es toda una historia que repite al infinito las mismas tecnologías. Solo apuntaremos algunas, porque el infinito de las palabras es in-enunciable.

Hitler como aplauso de la falta de respuestas del gobierno anterior, alguna relación y sumamente explotada en los aparatos mass mediáticos hoy y aquí, ¿será mera coincidencia?.

Idealista cayendo en la trampa, Hitler era un analfabeto de las relaciones de poder, eso claramente, hoy no sucede. Lo que acceden al gobierno ya son parte del poder vigente a escala global.

Lucha contra enemigos internos, de eso sabemos mucho, y tenemos experiencia, desde el terrorismo en cualquier de sus formas, los mexicanos para Trump, los ERP y montoneros para la última tiranía militar, los mapuches, los coyas, los pibes del barrio sin trabajo ni oportunidad, para el gobierno actual. Estos enemigos o no lo son en su reclamo de otras posibilidades, o lo son en cuanto invento de propaganda con fines claramente determinados.

Reconquista de  territorios, mísero ejemplo las Malvinas. Mientras tanto se “olvida” las minas super explotadas, el petróleo regalado, millones de hectáreas en zonas privilegiadas para socios de los personajes del poder de turno. Hay demasiadas formas de volver al modelo colonialista de explotar fuentes de materiales casi gratis, usando la mano de obra esclavizada en las colonias.

El marketing político hoy día aprendió demasiado de las técnicas de influencia. Es más, dadas las tecnologías vigentes y expertos especializados, pobres esclavos, ya conocen y disponen de la mayor sofisticación de gobierno de las mentes de las mayorías, sin que ellas se enteren.

Mediante la misma tecnología, que aun no discernimos si propende a la libertad como se solía enunciar o bien si  conviene mejor a los aparatos de control y vigilancia, que resta demasiada libertad, ya que se pueden controlar tantos aspectos de la vida particular, y nos se pone en discusión, aunque merecerían un análisis más idóneo, sobre las cargas impositivas y declaraciones sobre los patrimonios de los individuos, si a que que seamos rastreables en cuanto a lo que leemos, escribimos, que trayecto hacemos cada día, con quienes nos relacionamos, qué perfil puede deducirse de nuestro estar en el mundo a partir de datos. Todo eso es además de vigilante, como el panóptico de Bentham, del modelo de la sociedad de control foucaultiano, es sujetador, esclavizador, modelador de obediencia, demasiado igual que las fórmulas medievales, mientras se disfruta de un paraíso, hoy día artificial y creado con arreglo a fines.

Igual que en la Alemania nazi, los funcionarios hoy día saben que el ganar poder los retribuye con favores y acumulación de dinero, que al final de la cosa sale de las cargas públicas de quienes no están en esos lugares, o bien de retribuciones por decisiones unilateralmente tomadas a favor de algunos, en la oscuridad de las oficinas o la luminosidad de los quinchos donde se comparten asados.

Y que las curriculums en universidades privadas, de alto prestigio, lo que ya identifica una discriminación económica, y asegura la obediencia a las reglas del juego del poder económico vigentes, las que como contrapartida aseguran el propio confort del obediente postmoderno, no tienen mucha disparidad con los infantiles adeptos al régimen colocado en Alemania con Hitler, entendemos, porque en ese momento era lo que más convenía a todos los administradores de poder, independientemente de lo que la vida diaria de los hombres comunes, mayorías entre obediente y no obedientes, pudieran llegar a pensar.

Entendemos, Hitler como modelo está vigente en los administradores de toda clase de poder. Quizá, y Maquiavelo tenga algo que decir en esto, no haya otra forma (ver 24 Amos y esclavos ), pero de una u otra manera elegimos los grados posibles de libertad que necesitan de un propio recorrido en el camino del pensar, libre de hitleres de toda calaña, y  que solo dependan de la propia posibilidad de elección.

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado por dosztal

Busco un pensar en nombre propio libre de las sujetaciones del mundo humano que ya hace frente

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